Los dirigidos por Bianchi empataron en Brasil con un golazo de Riquelme, mientras que el equipo leproso venció 2-1 a Vélez Sarsfield con goles de Casco y Scocco.
Se preveía que iba a ser una noche infartante de Copa Libertadores, ya que la agenda de este miércoles señalaba que se enfrentaban hoy por hoy los dos mejores equipos del fútbol argentino y los últimos dos finalistas del torneo.
A primera hora, el Newell’s del Tata Martino quería seguir haciendo historia. Se enfrentaba al Vélez Sarsfield del Tigre Gareca, que se armó para pelear por el título que no consigue desde 1994 y que se ha transformado en su gran obsesión.
La ventaja, a priori, era de los locales, ya que habían vencido 1-0 en el partido de ida y contaban con el retorno de su volante estrella: Fernando Gago.
Pero Newell’s no se amedrentó ante este escenario y salió dispuesto a ganarlo. Así, con una presión asfixiante, Casco robó en mitad de cancha, asistió hacia su derecha y pasó al ataque para recibir la pared y definir con sutileza ante la salida de Sebastián Sosa.
El 1-0 ponía las cosas en igualdad y hacía que ninguno de los dos pudiera especular. Vélez intentó hacer su juego, se fue arriba y buscó llegar tocando, haciendo daño principalmente con sus laterales. Newell’s propuso lo suyo e intentó no permitir a los de Liniers salir jugando cómodos nunca. En una de esas salidas, Sabia recibió un pase comprometedor de Domínguez. El zaguero estaba de espaldas y no pudo sacarse de encima a Scocco, que le robó el balón y luego de definir al cuerpo de Sosa en un pie a mano, anotó el segundo gol que le daba la clasificación a los de Rosario y obligaba a Vélez a hacer dos goles para remontar.
En la segunda mitad – como era esperable – los de Liniers ahondaron sus esfuerzos y se fueron arriba, ocasionando muy buenas llegadas pero fallando en la definición final.
Recién a los 37 minutos el Chuky Ferreyra recibió de Pratto, giró en el área y puso el 1-2 que le dio incertidumbre al final.
En tanto, en Brasil, con toda su mística, el Boca Juniors dirigido por el Virrey Carlos Bianchi y liderado futbolísticamente por Juan Román Riquelme buscaba mantener la diferencia obtenida en la Bombonera de 1-0 . Lo logró gracias a un fenomenal trabajo en el primer tiempo de todo el equipo y la inspiración de Román, que se avivó en un tiro libre y cuando todos esperaban el centro la colgó en el ángulo.
En la segunda mitad, el Timao, último campeón, mostró su jerarquía y se fue arriba. Allí apareció Orión en toda su plenitud para sacar todo lo que le tiraron menos un cabezazo de Paulinho que se le coló y puso el empate que sería definitivo.
Así, Newell’s con su victoria ante Vélez y Boca con su empate, se enfrentarán en cuartos del final en una llave en la que también están Atlético Mineiro, de Ronaldinho, y el Tijuana mexicano.
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