Con Messi como líder, el Barcelona goleó 4-0 al Milan, dio vuelta la serie y se clasificó a cuartos del final de la UEFA Champions League.
Necesitaba reinventarse y así lo hizo. Después de dos semanas negras, en las que los de Roura parecían haberlo perdido todo, Lionel Messi y compañía volvieron a demostrar su grandeza.
Barcelona necesitaba ganar por dos goles o más, en caso de recibir uno, y salió a demostrar que estaba dispuesto a lograrlo y tenía con qué. A los seis minutos, cuando llegó el primer gol, los azulgranas ya habían pateado en más de una ocasión y habían echo suya su mejor arma: la posesión de pelota.
Lionel Messi fue el encargado de abrir el marcador. Hizo una pared con Xavi y desde la medialuna del área remató alto y al palo derecho de Abbiati, que se transformó en un espectador de lujo.
Los catalanes no se conformaron y siguieron insistiendo. Milan buscaba defenderse y contragolpear, pero perdía el balón con tanta rapidez que sus ataques eran nulos.
De todas formas, los "rossoneros" tuvieron una magnífica chance. Niang aprovechó un error de Mascherano y quedó pie a mano con Valdés, pero el joven francés definió mal y el balón dio en el palo.
Enseguida, a los cuarenta minutos, Messi volvió a escarvar y encontrar petróleo. El argentino recibió un pase de Iniesta, acomodó con derecha y disparó de zurda, fuerte, bajo y entre las piernas de Mexes para que nada pudiera hacer Abbiati. Fue gol y delirio del Camp Nou. En cuarenta minutos, el Barcelona había conseguido lo más difícil: demostrar con sus armas que su modelo futbolístico está más vigente que nunca.
En la segunda mitad, el encuentro fue similar. Barcelona manejaba el balón y buscaba el gol que le diera la clasificación, mientras Milan se defendía y buscaba de contra.
A los 55 se produjo el momento mágico. Xavi cedió el balón a Villa para que "El Guaje" definiera de zurda, con borde interno, bien lejos de Abbiati e hiciera delirar al Camp Nou.
El gol hizo reaccionar al Milan, que buscó el gol e hizo defenderse y desprenderse del balón a los locales, aunque nunca llegó a sofocarlo del todo.
Los italianos se abrieron y el Barcelona lo aprovechó. Ya en los descuentos, Messi cedió el balón a Alexis Sánchez en un contragolpe, este vio como llegaba Jordi Alba por el otro lado y lo asistió, para que el lateral zurdo definiera y cerrara el encuentro.
Así, se fue el encuentro. Los catalanes vencieron 4-0, superaron el 0-2 inicial, volvieron a festejar y demostraron que es posible triunfar sin perder nunca la esencia.
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