Estados Unidos se convirtió en el último anfitrión (después de México y Canadá) en abandonar la Copa del Mundo.
Hay quienes dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Pero, como con todo en la vida, hay variaciones de los dichos y de las acciones. Y el partido en el que Bélgica le ganó a Estados Unidos para finalmente eliminarlo del Mundial de fútbol dejó claro que la venganza se puede servir en una cancha y a todo ritmo. Porque los jugadores tomaron el icónico baile del presidente Donald Trump para enrostrarle su aplastante triunfo.
El presidente Trump admitió este lunes que había llamado al titular de la FIFA para pedir que se hiciera “una revisión” de la tarjeta roja que le habían sacado al futbolista estadounidense Folarin Balogun durante el partido con Bosnia y Herzegovina, para que el jugador estuviera disponible para estar en la cancha contra Bélgica este lunes.
El hecho generó todo tipo de críticas y polémicas, pero la FIFA no dio marcha atrás en su resolución de aceptar quitarle a Balogun la suspensión y dar luz verde para que juegue contra la selección belga.
Sin embargo, después de 36 horas de una controversia que traspasó las fronteras del fútbol, la presencia en cancha de Balogun tuvo el efecto contrario al esperado por Estados Unidos: Bélgica aplastó 4-1 a la selección estadounidense en Seattle y se clasificó para cuartos de final del Mundial 2026, donde se medirá con España.
Con esto, además, Estados Unidos se convirtió en el último anfitrión (después de México y Canadá) en abandonar la Copa del Mundo.
"No vamos a ocultarlo, tuvimos una reunión cuando nos enteramos de la noticia. Dijimos que teníamos que hablar en el campo. Eso es lo que hicimos hoy", dijo el mediocampista belga Youri Tielemans a la cadena RTBF.
"Teníamos realmente mucha rabia, muchas ganas de empezar bien, algo que nos había faltado desde el inicio del torneo. Sabíamos que si los poníamos bajo presión, iban a cometer errores", agregó.
El final del partido se selló con 4-1. Y para celebrar la contundente victoria con el cuarto gol pasados los 90 minutos, el equipo no tuvo mejor idea que festejar usando un baile icónico: el paso que hace Trump con sus brazos cuando se lo ha visto bailar en eventos públicos.
Es así que, abrazados por las cámaras del mundo en plena transmisión, los jugadores belgas hicieron una ronda y bailaron tal como lo hace habitualmente Trump.

