A 40 años de la catástrofe nuclear de Chernóbil: lo que pasó, lo que pasa y el miedo de lo que podría pasar

En abril de 1986, un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania.

Este domingo 26 de abril se cumplen 40 años de la catástrofe de Chernóbil, el peor accidente nuclear civil de la historia y que marcó para siempre a la humanidad. A cuatro décadas de lo sucedido, algunas claves de lo que pasó en aquel entonces, en los últimos años de la Unión Soviética, y cómo la actual guerra entre Rusia y Ucrania aviva los temores sobre algo que, literalmente, está bajo un sarcófago gigante.

Una foto tomada en abril de 2021 muestra el domo construido sobre el sarcófago que cubre el cuarto reactor, el que explotó en 1986. Crédito: AFP

La explosión

En la madrugada del 26 de abril de 1986 un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética.

El estallido destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo radiactivo a la atmósfera, mientras que el combustible nuclear ardió durante más de diez días.

Se lanzaron miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo desde helicópteros para contener la fuga radiactiva.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que la causa principal del desastre fueron "graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado", combinadas con el "incumplimiento" de los procedimientos operativos.

Nube radiactiva y miles de muertos

En los días siguientes a lo sucedido, la nube radiactiva contaminó gravemente Ucrania, Bielorrusia y Rusia antes de extenderse por toda Europa.

La primera alerta pública se emitió solo dos días después, el 28 de abril, cuando Suecia detectó un pico en los niveles de radiación en su territorio.

El OIEA fue notificado oficialmente del accidente el 30 de abril, pero el líder soviético Mijaíl Gorbachov no lo reconoció públicamente hasta el 14 de mayo.

Se estima que miles de personas murieron como consecuencia de la exposición a la radiación, aunque varían las estimaciones del número exacto de víctimas.

Un informe de la ONU de 2005 estimó en 4.000 el número de muertes comprobadas o previstas en los tres  países más afectados. Greenpeace calculó en 2006 que el desastre causó cerca de 100.000 muertos.

Según Naciones Unidas, unas 600.000 personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención, conocidas como "liquidadores", estuvieron expuestas a altos niveles de radiación.

Esta catástrofe aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, lo que impulsó un auge de los movimientos antinucleares en toda Europa.

Ocupación rusa

Las fuerzas rusas ocuparon la central el primer día de la invasión de Ucrania, iniciada en febrero de 2022.

Tomaron la central sin combates tras enviar decenas de miles de soldados y cientos de tanques a Ucrania desde Bielorrusia, aliado cercano de Moscú.

Los soldados rusos cavaron trincheras y establecieron campamentos en zonas como el llamado Bosque Rojo, denominado así por el color que adquirieron los árboles tras la explosión radiactiva.

Su toma de la planta inactiva suscitó un intenso temor a que un incidente militar pudiera desencadenar otro desastre nuclear en el lugar.

El ejército ruso se retiró aproximadamente un mes después del inicio de la guerra, tras su fracaso para tomar la capital, Kiev, ubicada a unos 130 kilómetros de Chernóbil, y donde hubo una feroz resistencia ucraniana.

Nuevas amenazas

Los restos de la central están cubiertos por una estructura interna de acero y hormigón conocida como el sarcófago, construida a toda prisa tras la emergencia de 1986.

Entre 2016 y 2017 se instaló una nueva cubierta exterior de alta tecnología, denominada el Nuevo Confinamiento Seguro y diseñada para sustituir finalmente al sarcófago, que no estaba pensado como una solución permanente.

Esta enorme estructura metálica exterior fue perforada por un dron ruso en febrero de 2025, por lo que perdió su capacidad para contener la radiación.

En un informe publicado en abril, Greenpeace señaló que, dado que la cubierta "no puede repararse por el momento, y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas".

Se espera que las reparaciones duren entre tres y cuatro años.

Zona de exclusión y pueblo fantasma

Luego de lo sucedido en 1986, el área alrededor de la central fue evacuada y se convirtió en una zona de exclusión, con pueblos, campos y bosques abandonados.

En total, más de 2.200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2.600 kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia son, en la práctica, inhabitables.

La gente no podrá vivir allí de forma segura durante los próximos 24.000 años, según estimas del OIEA.

La ciudad de Pripyat, a tres kilómetros de la central y con una población de 48.000 habitantes en 1986, fue completamente evacuada. Permanece abandonada, con sus edificios vacíos y en ruinas, incluido un parque de atracciones oxidado, que la hacen parecer una ciudad fantasma postapocalíptica.

Antes de la invasión rusa de 2022 era posible realizar visitas guiadas al lugar, pero desde hace casi tres años la zona permanece cerrada a los turistas.

Sin presencia humana, la región se ha convertido prácticamente en una vasta reserva natural, donde en 1998 se reintrodujo el caballo de Przewalski, una especie rara y en peligro de extinción.

Con información de AFP