Ninguna organización terrorista ha reivindicado todavía los hechos.
Ankara no tiene paz. La capital de Turquía fue sacudida en octubre por un doble atentado suicida que dejó más de 100 muertos, y más cerca en el tiempo, en febrero, por una explosión reivindicada por un grupo armado kurdo que mató a otros 30. Este domingo el horror volvió a la ciudad, cuando un coche bomba detonó en el centro, cerca de una estación de Policía, y mató a al menos 27 personas. Según informó el gobierno local, hay otros 125 heridos.
De acuerdo con El País de Madrid, el vehículo cargado de explosivos chocó contra un ómnibus en una parada en la zona de Parque Güven, un área que acumula a miles de personas los fines de semana. Según la agencia EFE, por otro lado, no está claro si había un suicida dentro del vehículo o si la explosión fue activada a control remoto. Las ondas de expansión afectaron a otros vehículos de la calle e incluso a edificios cercanos, con varias vidrieras destruidas. El gobierno turco prohibió la difusión de imágenes del lugar de la explosión a los canales televisivos locales, al alegar que está prohibido mostrar cuerpos sin vida.
Según el New York Times, el viernes pasado la embajada estadounidense en Ankara había advertido a sus ciudadanos de que había un potencial plan terrorista para atacar edificios del gobierno turco en Ankara. Hasta ahora, ninguna organización se ha hecho responsable por los hechos.
