Más de 3.400 bomberos tratan de sofocar el incendio que destruyó 58.000 hectáreas en el centro este de California.
El incendio forestal ya se convirtió en el decimocuarto más extenso en la historia del estado de California y, hasta anoche, los bomberos contuvieron apenas un 7% del área que ocupa. En la región abundan los bosques inaccesibles y los bomberos trabajan con dificultad en la excavación de zanjas, retirada de ramas y follaje secos.
La tarea prioritaria es impedir que las llamas se propaguen y para eso cuentan con el apoyo de varios aviones cisterna y helicópteros que transportan agua y químicos que desfavorecen la combustión. Hasta ahora, las llamas consumieron unas cinco hectáreas del Parque Yosemite.
Las autoridades de la ciudad de San Francisco debieron cerrar dos de las tres plantas hidroeléctricas que abastecen el 85% del agua utilizada por la ciudad.
El incendio fue visto por primera vez durante un vuelo de observación el 20 de agosto y fue causado por la caída de un rayo en los días anteriores.
