Shota Musaieb relató a El País de Madrid cómo llegó hasta la cabina, ayudó a reducir a uno de los pilotos y asistió al otro, que había sido herido con un cuchillo.
“Empecé a grabar todo”. Ese fue el primer reflejo de Shota Musaieb, uno de los pasajeros de un vuelo que viajaba desde Dubái hacia Tel Aviv y que terminó aterrizando de emergencia en Arabia Saudí después de un violento incidente en la cabina.
Según relató al diario español El País, Shota Musaieb el avión comenzó a descender de forma abrupta y que, en un primer momento, no pensó que se tratara de un atentado. “Mi miedo era que, si todo acabase de una manera distinta a la que lo ha hecho, que no hubiese pruebas y que el mundo no supiese lo que pasó”, contó después de llegar al aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv.
Poco después entendió que algo grave estaba ocurriendo y corrió hacia la parte delantera del avión. Al llegar a la cabina encontró a uno de los pilotos en el suelo, reducido por otros tres pasajeros israelíes.
“Junto a otro pasajero, le até las manos con lo que había a mano, la cuerda de unos auriculares”, contó. Después recibieron unas esposas de plástico y terminaron de inmovilizarlo. Según Musaieb, el hombre permaneció en silencio mientras era reducido.
En la cabina también estaba el otro piloto, de nacionalidad india, que había resultado gravemente herido. Musaieb, que es dentista, comenzó a asistirlo y relató que había perdido mucha sangre y presentaba varias heridas de arma blanca en el rostro y una lesión grave en una de sus manos.
“Realmente pensé que lo perdíamos”, aseguró. El piloto les dijo que tenía 39 años, dos hijos y que vivía en Dubái. Según el relato del pasajero, perdió el conocimiento en algunos momentos y tenía el pulso muy bajo, por lo que el avión terminó realizando un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí.
Musaieb también destacó la actuación de un piloto israelí identificado como Yaniv, quien ingresó a la cabina y logró recuperar el control de la aeronave. “Entró enseguida y enderezó la trayectoria”, relató.
El pasajero explicó que recién al aterrizar en Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudí, pudieron dimensionar lo ocurrido. Una fotografía difundida posteriormente mostró daños en la parte trasera del avión.
“Perdimos mucha altura en medio minuto”, sostuvo Musaieb. Según su relato, el avión descendió hasta unos 4.000 metros en un solo minuto. “Solo ahora entendemos lo que hemos vivido. Y que cinco o seis segundos más tarde habríamos perdido la posibilidad de controlar el avión”, afirmó.
Otros pasajeros también contaron lo vivido durante el vuelo. Adi Ido relató que sintió movimientos bruscos y una caída repentina que describió como una caída al vacío. Mientras tanto, algunos pasajeros rezaban y otros intentaban entender qué estaba ocurriendo.
El avión finalmente aterrizó en Arabia Saudí, donde los pasajeros recibieron asistencia antes de continuar el viaje hacia Israel.




