Propone gobernar Colombia con iniciativas como construir megacárceles y aliarse sin reservas con Estados Unidos para combatir al narcotráfico.
El abogado millonario Abelardo de la Espriella gobernará Colombia con propuestas como construir megacárceles y aliarse sin reservas con Estados Unidos para combatir al narcotráfico. A continuación, repasamos su trayectoria y las iniciativas que planea llevar adelante.
Outsider, respaldado por Trump y abogado de narcos
Con un discurso de mano dura y en contra de la política tradicional, el empresario de 47 años fue elegido el domingo para su primer cargo de elección popular, y a partir de agosto presidirá el país con el último conflicto armado activo en el hemisferio occidental. Sus propuestas disruptivas incluyen recortar drásticamente el Estado, bombardear guerrilleros y otros narcos con apoyo de Donald Trump, o revisar la permanencia de Colombia en organismos de cooperación como Naciones Unidas.
De la Espriella, apodado "El Tigre", capitalizó el desencanto con la izquierda en el poder para convertirse en presidente electo de Colombia. Este 'outsider' respaldado por Trump fue elegido el domingo tras dedicarse por años a defender a paramilitares, narcotraficantes, políticos corruptos y estrellas de fútbol.
En un balotaje ajustado, venció al izquierdista Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro, con una campaña llena de referencias al patriotismo y el discurso contra los partidos tradicionales.
De la Espriella ofreció derrotar a los políticos, generar riqueza y más seguridad ante un pico del conflicto armado al término del primer gobierno de izquierda en la historia del país.
Caribeño y ultraderechista, este abogado se define como judeocristiano. Dijo que dejó atrás una vida de lujos en la ciudad italiana de Florencia para gobernar Colombia con un discurso radical que despierta fervor entre sus seguidores y temor en sus detractores.
En espectáculos ambientados con fuegos artificiales y rugidos de tigre, juró "reconstruir la República", defender la democracia "por la razón o por la fuerza" y convertirse en "enemigo acérrimo" de la izquierda.
Luego de dejar fuera a la derecha tradicional en la primera vuelta, abrazó un discurso antisistema: "A toda esa mafia que desgobierna Colombia les digo: aquí hay una manada, hay un pueblo que no se arrodilla y que ha venido a enfrentarlos" y "a castigarlos".
Convencido de convertir al Estado en una compañía próspera, se inspira en los mandatarios Javier Milei, Nayib Bukele y Trump.
Cantante de ópera aficionado, suele vestir trajes impecables sin corbata y mocasines. También usa la camiseta amarilla de la selección de fútbol al estilo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro.
De nacionalidad estadounidense y colombiana, le llueven cuestionamientos sobre sus vínculos pasados como abogado y el origen de su fortuna. Antes de postular a la Presidencia, presumía en redes sociales de viajes en aviones privados, trajes de sastrería, sombreros y lentes oscuros de lujo.
Durante la carrera presidencial fue criticado por declaraciones consideradas machistas y homofóbicas, que sin embargo no afectaron su popularidad.
La "dolce vita"
De la Espriella se presenta como un comerciante exitoso: "Yo no soy un mercader de ilusiones, soy un empresario de realidades", dijo a la AFP en campaña.
Camina custodiado por decenas de soldados, policías y escoltas luego de denunciar amenazas de muerte.
Padre de cuatro niños, asegura que tiene "los cojones" para gobernar con "mano de hierro" al país con mayor producción de cocaína del mundo, enfrascado en un conflicto armado de más de seis décadas.
"En mi gobierno, bandido que no se someta (a la justicia) será dado de baja", decía. Para combatir a las mafias quiere aliarse militarmente con Estados Unidos e Israel.
Apuesta por sepultar el tribunal surgido del acuerdo de paz con la guerrilla FARC en 2016, que juzga los peores crímenes del conflicto armado.
Asegura que vivía la "dolce vita" en Florencia y que la campaña es un "sacrificio" por "la patria".
"Firmes por la patria"
Su forma de hablar desfachatada le ha causado problemas. En una ocasión aseguró que en Colombia se debía "destripar" a la izquierda, declaraciones por las que luego pidió perdón.
De la Espriella se presenta como una persona aguerrida que conformará un gobierno "inflexible frente al terrorismo".
En actos públicos aparecía representado como un tigre de colmillos afilados gracias a la inteligencia artificial.
En sus redes se le ve fumando tabaco o promocionando sus negocios de vinos y rones. Además, tiene su propia marca de ropa llamada "De la Espriella Style".
Defiende el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y quiere construir megacárceles en las que los presos estén a "diez pisos bajo tierra" alimentados "con pan y agua".
Con el saludo militar y un vehemente "¡firmes por la patria!" conquista a soldados retirados que lo acompañan en sus mítines.
Aunque expresa un desprecio por los políticos, tiene "una gran amistad" con el influyente expresidente de derecha Álvaro Uribe (2002-2010).
De la Espriella sostiene que vive "acorde a los principios judeocristianos", pese a que antes se consideraba ateo.
Suele decir que proviene de una familia de ganaderos en el Caribe, donde creció "al estilo de Tom Sawyer" pescando y jugando en el campo.
"Plan Colombia II"
Colombia, primer productor mundial de cocaína, vuelve a estar gobernado por un aliado de Estados Unidos en tiempos en los que Trump intensifica la persecución contra las mafias en la región.
Con Petro, las relaciones con Washington se tensaron y Colombia fue marginada de la alianza anticrimen "Escudo de las Américas", integrada por países americanos y liderada por Trump.
De la Espriella, ciudadano colombiano y estadounidense que se identifica como "republicano", busca incorporar al país a esa alianza, y prometió combatir duramente al narcotráfico con bombardeos, la erradicación de narcoculvitos con herbicidas y la presencia de bases militares estadounidense en territorio colombiano.
Bautizó su iniciativa como "Plan Colombia II", en referencia a la millonaria cooperación de Washington con Bogotá a principios de siglo que acorraló a las guerrillas.
"No habrá zonas vedadas para el Estado, no habrá criminales impunes e intocables. No habrá organizaciones por encima de la Constitución y la ley", les advirtió el domingo en su primer discurso como mandatario electo.
Dolarización, fracking, menos Estado
De la Espriella recibe un país con un déficit fiscal cercano al 7% del PIB, el segundo mayor de la región después de Brasil, tras un período de elevado gasto público para financiar programas sociales durante el gobierno de Petro.
En campaña afirmó que lo "ideal" sería dolarizar la economía colombiana como parte del plan económico de su "país milagro".
También propone impulsar el fracking para aumentar la producción energética, reducir el tamaño del Estado en un 40%, inspirado por Javier Milei en Argentina, y bajar impuestos a las empresas.
¿Adiós a Naciones Unidas?
En materia de cooperación, De la Espriella afirma que está dispuesto a revisar la continuidad de Colombia en entidades como Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Actualmente en la presidencia pro témpore del Consejo de Seguridad de la ONU, Colombia ha tenido un papel en debates sobre paz y seguridad en la región.
De la Espriella considera que esas organizaciones son un "directorio político de la izquierda" y que "no han servido para nada".
El jurista también deslizó la posibilidad de retirar a Colombia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que considera una "farsa".
Quiere además cerrar parte de las embajadas de Colombia en el exterior y las que permanezcan en pie convertirlas en centros de negocios.
Con información de AFP

