Pedro Sánchez negó "corrupción generalizada" en su gobierno y dijo que medidas judiciales contra su esposa "sobrepasan límites de lo razonable"

"Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es, ¿cómo no vamos a continuar?", sostuvo el presidente del Gobierno, defendiendo su gestión.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, negó este miércoles que haya "corrupción generalizada" en su Ejecutivo, en una comparecencia parlamentaria tras la condena a 24 años de cárcel por corrupción a un exministro muy próximo a él.

"Determinados actores políticos y mediáticos están tratando de mezclar, para equiparar y con ello confundir a la gente, crear una sensación de corrupción generalizada que ya les digo, señorías, no existe", dijo Sánchez en el Congreso de los Diputados tras la condena al que fue su ministro de Transportes José Luis Ábalos.

"Jamás conocí ni hubiera tolerado ninguna de estas prácticas", aseguró el líder socialista de 54 años, en el poder desde 2018.

Sánchez también criticó la instrucción judicial contra su esposa, Begoña Gómez, y sostuvo que medidas cautelares como la prohibición de salir del país "sobrepasan todos los límites de lo razonable".

"La instrucción contra mi mujer, también contra mi hermano, se ha hecho contra el criterio de la Fiscalía", explicó Sánchez, concluyendo que las medidas cautelares contra su esposa, investigada por tráfico de influencias, "sobrepasan todos los límites de lo razonable".

Gómez está convocada este miércoles por la tarde para entregar su pasaporte.

El líder de la oposición, el conservador Alberto Núñez Feijóo (Partido Popular) respondió a Sánchez exigiéndole que adelante las elecciones, normalmente previstas en 2027.

"Lo único que se espera de usted en estas cortes es que las disuelva. Disuelva, disuelva usted las cortes y vayamos a votar", afirmó Núñez Feijóo.

"La pregunta ya no es si reúne confianza suficiente para gobernar, es evidente que no. La pregunta es por qué tenemos que aguantar que siga actuando como si dispusiese de ello", añadió.

Sin embargo, Sánchez ya había adelantado que no piensa dimitir ni adelantar elecciones.

"Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es, ¿cómo no vamos a continuar?", sostuvo el presidente del Gobierno, defendiendo su gestión.

Momento de debilidad

La comparecencia se produce en un momento de debilidad de Sánchez, que gobierna en minoría parlamentaria, incapaz de aprobar presupuestos ni muchas de sus iniciativas.

Sánchez no está investigado en ningún caso judicial, pero los frentes en su entorno se agravaron esta semana con la condena a 24 años de cárcel por corrupción del que fue su mano derecha, Ábalos, que jugó un papel decisivo en el ascenso del presidente del Gobierno al liderazgo socialista y luego al poder, en 2018.

Además, su hermano David acaba de ser juzgado por tráfico de influencias, uno de los delitos que tiene a su esposa a un paso de ir a juicio y con la prohibición de salir del país; el sucesor de Ábalos como secretario de organización socialista, Santos Cerdán, está imputado por diversos casos de corrupción, la justicia investiga una trama subterránea para intentar frenar las causas judiciales contra los socialistas.

Finalmente, su antecesor socialista, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), amigo y aliado, está imputado por influir a cambio de dinero en el rescate de una aerolínea con fondos públicos.

Sánchez ha defendido la honorabilidad de su hermano, su esposa y Zapatero, pero ha marcado distancias con el resto de los investigados, pese a que un par de ellos -Cerdán y Ábalos- formaban parte del pequeño círculo que planeó su encumbramiento, el llamado "clan del Peugeot", por la gira en coche por el país que le ayudó a ganar las elecciones primarias socialistas en 2017.

AFP