El Complexo Do Alemao es una de las favelas más importantes de la ciudad y los narcotraficantes están tratando de recuperar el control sobre ella.
Hay una fuerte indignación en Brasil por la muerte de un niño de diez años en una favela, el Complexo Do Alemao en Río de Janeiro, en el marco de una operación policial contra narcotraficantes. Estos buscaban recuperar viejas posiciones, pero la acción de la Policía es cuestionada y está siendo investigada. Las protestas en el barrio se han multiplicado.
Cuatro otras personas murieron en circunstancias similares el fin de semana pasado, y la madre del niño Eduardo Ferreira asegura que lo mató la Policía en la puerta de su casa y no en medio de un tiroteo, porque creyeron que su teléfono celular era un arma. "No puede ser que un niño de diez años recibe un tiro en la cabeza", dijo un manifestante, "y que la sociedad no grite". El director de Amnistía Internacional en Brasil, Atila Roque, afirmó que se debe "romper con el modelo de una seguridad pública selectiva que escoge a algunos como ciudadanos y a otros como no ciudadanos, una seguridad pública que criminaliza al joven negro de la periferia".
Según el diario Folha de San Paulo, en el Complexo Do Alemao hay doce comunidades y cuatro bases de UPP (Unidad de Policía Pacificadora), que se establecieron en 2012. Las protestas han sido apaciguadas con gases lacrimógenos, lo que las volvió más violentas, con pedradas contra los oficiales incluidas. La presidenta Dilma Rousseff emitió un comunicado sobre el caso, según el Folha: "Quiero expresar mi solidaridad y sentimientos de respeto en este momento de dolor a Terezinha María de Jesús, quien perdió a su hijo, Eduardo de Jesús Ferreira, en el Complexo do Alemão. Espero que las circunstancias de esta muerte sean esclarecidas y los responsables, juzgados y castigados".
Mientras tanto, el gobernador del estado de Río de Janeiro ya adelantó que la Policía volverá a ocupar el Complexo Do Alemao. Al identificarlo como refugio de narcotraficantes, ya había realizado esa acción en 2010, para luego retirarse y ceder el control a las UPP.
