Un intenso debate echó por tierra la pretensión de Pedro Sánchez de ser investido presidente de España

Podemos atacó desde la izquierda radical, mientras que el actual mandatario Mariano Rajoy prácticamente se burló de Sánchez.

El socialista Pedro Sánchez había ascendido recientemente entre el cúmulo de posibles candidatos a la presidencia española, pero un debate acalorado en la sesión de investidura en el Parlamento impidió que hubiera humo blanco. No ha habido hasta ahora forma de conseguir un candidato que logre conformar a todos los sectores para conseguir gobernabilidad y evitar que se deban celebrar nuevas elecciones.

Es que las que tuvieron lugar a fines del año pasado dejaron un panorama insólito en que el conservador Partido Popular (PP) ganó pero no logró la mayoría absoluta, y la destrucción del bipartidismo con el ingreso del partido izquierdista radical Podemos y el derechista Ciudadanos no permitió formar gobierno inmediatamente. Pocas semanas atrás el actual presidente Mariano Rajoy, integrante del PP, decidió bajarse de la lucha por la investidura al entender que no iba a poder obtener los apoyos necesarios, y Sánchez llegaba a la sesión de investidura de este miércoles con el respaldo de Ciudadanos. Pero tampoco le bastó.

Rajoy fue el primero en votar en contra de la candidatura de Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el rival tradicional del PP. Cuando tomó la palabra, Sánchez acusó a Rajoy de haberle faltado el respeto al pueblo español, a lo que el actual presidente respondió: "Lo que ha traído usted aquí es un fraude, porque no tiene ningún programa, porque no tiene pacto, porque es incapaz de formar gobierno y sobre todo porque pretende liquidar lo que se ha hecho en España a lo largo de cuatro años, que ha servido entre otras cosas para que este país no fuera rescatado, no cayera en una situación de quiebra, empezara a generar empleo, mejorara su competitividad y creciera económicamente como nadie en Europa".

Mientras tanto, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, hizo referencia al PP como "el partido que ha hecho de la corrupción y la injusticia una forma de gobierno". Sin embargo, mirando a Sánchez, le dijo que los líderes del PSOE le prohibieron aliarse con Podemos y que debería cuidarse de ellos, entre los que nombró a Felipe González, "el que tiene el pasado manchado con cal viva". González fue presidente de España durante trece años entre 1982 y 1996, y fue allí donde se dio el período de actuación de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), que cometieron una serie de asesinatos en su lucha contra los terroristas vascos de ETA. Los dichos de Iglesias generaron gritos e incluso insultos entre los legisladores, y el presidente del Congreso debió llamar al orden.

Por otro lado, el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, afirmó que un gobierno con Iglesias de vicepresidente, una de las posibilidades que se había manejado, llevaría al país a referéndums separatistas -algo que es clave en el programa de Podemos-, y le preguntó a Rajoy si preferiría eso o un gobierno "constitucionalista, que garantice la estabilidad económica". "¿Qué prefiere usted? ¿Cuanto peor, mejor?", lanzó Rivera.

De todas formas, los cruces más fuertes siguieron entre Rajoy y Sánchez: el último le dijo que debería pensar si su figura no es un "tapón" que ha trancado el crecimiento del PP, mientras que el presidente le respondió en tono burlón. "Si yo con 1.700.000 votos más que usted tengo que hacer lo que usted me ha pedido aquí, ¿qué tiene que hacer usted con 1.700.000 menos y con el peor resultado de la historia del PSOE? Es ustede el tapón".