Afinador de pianos, relojero y vendedora de sombreros: las historias de oficios que sobreviven y resisten el paso del tiempo

Un afinador de pianos, un relojero y una vendedora de gorras y sombreros son tres historias unidas por la herencia, la pasión y el valor del trabajo manual.

En tiempos de grandes avances tecnológicos, todavía hay oficios que sobreviven gracias a la pasión y al legado familiar.

Un afinador de pianos, un relojero y una vendedora de gorras y sombreros son tres historias unidas por la herencia, la pasión y el valor del trabajo manual, y en este Día del Trabajador hablaron con Telemundo y contaron parte de sus historias.

Mauricio Imparatta, tiene 65 años y hace 50 que se dedica a afinar y reparar pianos. "Empecé en este oficio por mi padre, él se dedicó desde los 15 años a la afinación y restauración de pianos; y bueno yo siendo un niño ya me gustó esto, me atrapó y hasta el día de hoy seguí en esta actividad", expresó.

Por su parte, Laura de los Santos heredó el negocio de gorros y sombreros de su esposo y este año cumple seis décadas en el rubro. "Arrancamos hace 59 años. Un señor que vende zapatillas en Arenal Grande le ofreció a mi esposo cinco gorras para vender y las vendió tan rápido que después decidió dedicarse a las gorras", señaló.

En tanto, Nicolás Belgeri es la cuarta generación de su familia en dedicarse a los relojes antiguos. "Empecé como hobby y lo seguí haciendo; ahora ya hace más de 30 años que estoy en esto", manifestó.

"Siempre me encantó, además le tengo fascinación. En la vida todos tenemos una locura, yo tengo el ralle de los relojes y los mecanismos antiguos, para mí siempre fue una admiración el que creó el reloj", afirmó.

Los tres tienen algo en común, una pasión por su oficio. Entienden que es una forma de sostener la historia, el vínculo con otros y, sobre todo, una afición que resiste al paso del tiempo.