Análisis de Alfonso Lessa: quizá sea tiempo de que Vázquez empiece a pensar en pactos con la oposición

El periodista de Telemundo se metió con las diferencias internas del FA.

La semana había comenzado para el oficialismo en un clima de diálogo. El presidente Tabaré Vázquez visitó el Secretariado del Frente Amplio en la búsqueda de un acercamiento luego de un año complicado, con diferencias internas. Pero esta misma semana, muy poco después, estalló el lío de Ancap y lo hizo en la interna frentista con fuerza.

En primer lugar, el expresidente José Mujica intentó trasladar al Ministerio de Economía la responsabilidad del déficit en la empresa petrolera, y Astori lo cruzó y acusó de tergiversar la verdad y ocultar los problemas de fondo con esa postura. Este viernes, Mujica replicó y dijo que no se va  dejar “llevar con el poncho” en el tema, porque se le “pega un garrotazo” y luego se le pide unidad.

Sobre la misma cuestión, legisladores cercanos a Mujica y el vicepresidente Raúl Sendic realizaron críticas duras contra el senador Rafael Michelini, quien dijo que se debía remover el directorio de Ancap, y lo acusaron de querer afectar negativamente una eventual candidatura de Sendic para las elecciones del 2019.

De manera casi simultánea, en declaraciones a Canal 4, Vázquez volvió a cuestionar el estilo de Mujica: consultado sobre si sigue pensando que el hoy senador del MPP dice estupideces, contestó que “sí, algunas cosas que dice son extemporáneas”. No es por supuesto el primer cruce entre ambas figuras: Mujica supo decir del hoy mandatario que abandonó sus orígenes humildes, que forma parte de otra izquierda sin mucho olor a pueblo, que usa a la gente y que Vázquez tiene algo que no lo convence.

Vázquez tiene dos tipos de problemas vinculados entre sí de cara al año que comienza: una evidente falta de sintonía personal con Mujica, y diferencias políticas y estratégicas de fondo. Todo esto pasa respecto al tema de Ancap, al modo de encarar la relación con los populismos en la región, con las relaciones internacionales y el comercio internacional, con la economía, la educación, la relación y los límites con los sindicatos, incluso hasta las convenciones y símbolos republicanos.

Terminó el primer año útil del gobierno con muchos problemas que ataron al presidente y no le permitieron hacer demasiadas cosas, y no tanto por la oposición sino por las diferencias internas; lo que la oposición ha hecho es aprovechar las cosas que el oficialismo le deja servidas en bandeja.

2016 debería ser para el gobierno un año mucho más productivo. Uno se empieza a preguntar si además de las reuniones que tiene con la orgánica del Frente, Vázquez no debería ya empezar a pensar en pactos con los líderes opositores.


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