Pese al mal clima el evento se mantiene en el Estadio Centenario.
La Iglesia Católica de Uruguay celebra este sábado un hecho histórico: la beatificación del primer obispo del país, Jacinto Vera. Se trata del paso a previo a la canonización (ser declarado "santo") y se alcanza luego de que el Papa reconociera un milagro, ocurrido en 1936.
El evento se realizará en el Estadio Centenario pese a que ha habido lluvias durante la mañana y se prevén lloviznas para la tarde. De todas, formas la iglesia ratificó que se realizará en el estadio del Parque Batlle.
El tiempo no es el mejor... ¡pero no importa! ¡La alegría de una beatificación siempre puede más! 💪😊 Se mantiene la fijación del #EstadioCentenario, venite preparado y celebremos juntos este día histórico 🤩 ¡Te esperamos! 😉 pic.twitter.com/btbFK2cyiE
— Iglesia Católica Montevideo (@ICM_uy) May 6, 2023
Los fieles podrá ingresar por las puertas 12 y 16 de la tribuna Olímpica. Las personas con discapacidad ingresarán por la puerta 5, ubicada entre la tribuna América y la Amsterdam.
A las 14:30 comenzará una previa artística y a las 16:00 se realizará la misa de beatificación. El arzobispo metropolitano de Brasilia, cardenal Paulo Cezar Costa, será quien presida la ceremonia.
Habrá además lugares establecidos para la reconciliación, ayudantes identificados con pañuelos dorados y asistencia médica.
Se puede concurrir con termo y mate, o bebidas. Estarán abiertos los puestos de venta de alimentos del estadio.
Su historia
Los padres de Jacinto Vera viajaban en 1813 desde Islas Canarias hacia lo que hoy es Uruguay. El nacimiento ocurrió en el viaje, el 3 de julio, y los padres se instalaron en la Isla de Santa Catarina, actualmente Florianópolis. Años después, la familia completó su viaje al Río de la Plata para dedicarse a trabajar en el campo.
En 1832, el joven Jacinto comenzó sus estudios religiosos y en 1836 se trasladó Buenos Aires para estudiar con los jesuitas. Se ordenó sacerdote en 1841 y regresó a Uruguay para convertirse en vicario de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Canelones, donde permaneció 17 años.
En 1859 asumió como vicario apostólico de Uruguay. Vera recorrió tres veces el territorio nacional para llegar con su misión a todos los rincones posibles. Los enfrentamientos de la iglesia con los masones y con el Estado desembocaron en su destierro a Buenos Aires de 1862 al 63.
En 1865 fue ordenado obispo y como tal promovió la llegada al país de diferentes órdenes religiosas. En 1879 fue nombrado primer obispo de Montevideo.
Murió durante una misión en Pan de Azúcar, en 1881, a los 67 años. Se estima que a lo largo de su vida recorrió unos 150.000 kilómetros.
La beatificación es un paso previo a la canonización. Implica que está permitido honrarlo con el culto, en una región determinada. En el caso de Jacinto Vera, se llega a la beatificación luego de que el Papa reconociera un milagro, ocurrido en 1936.
El milagro reconocido por Francisco es “la curación rápida, duradera y completa de una niña de 14 años ocurrida el 8 de octubre de 1936”, indica un comunicado de la iglesia.
“La niña se llamaba María del Carmen Artagaveytia Usher, hija del Dr. Mario Artagaveytia, reconocido médico cirujano, y de Renée Usher. Después de una operación de apendicitis sufrió una infección que se fue agravando hasta llegar a una situación desesperada. Los mejores médicos de la época la atendieron, recordemos que no existía aún la penicilina. La niña sufría fuertes dolores”, señalan.
“Un tío, Rafael Algorta Camusso, le lleva una estampa con una reliquia del siervo de Dios Jacinto Vera y le pide a la niña que se la aplique a la herida y que tanto ella como su familia recen con toda confianza por la intercesión del siervo de Dios. Esa misma noche cesan los dolores, se acaba la fiebre y a la mañana siguiente la niña se sentía completamente bien. La curación fue rápida y completa, científicamente inexplicable, comprobada por su padre y por el médico que la atendía el Dr. García Lagos. María del Carmen Artagaveytia vivió hasta los 89 años, falleciendo en 2010”, agregan desde la Iglesia Católica.
“En 2017 se retomó el estudio de este caso, que había sido presentado al poco tiempo de la curación. Se realizó un exhaustivo informe médico, que luego fue analizado por una junta médica en el Vaticano. Ante el tribunal formado para estudiar el presunto milagro, sus hijos declararon que conocían el hecho desde siempre, por el testimonio de su madre. Aportaron diversos elementos y recuerdos, entre otros, que su madre tuvo toda la vida en su mesita de luz la estampa con la reliquia de Mons. Jacinto Vera que había colocado en su herida”, concluye el comunicado.

