Oposición consideró que el canciller cedió autoridad al defender una decisión con la que no está de acuerdo.
En el Senado, el canciller de la República, Rodolfo Nin Novoa, fue interpelado por el senador colorado Pedro Bordaberry por el retiro de Uruguay de las conversaciones para participar del TISA, el tratado de libre intercambio de servicios. El plenario del Frente Amplio resolvió -tras el pedido del presidente Tabaré Vázquez de que el asunto se sometiera a votación- que el gobierno se retirara de las conversacionesm aunque quedaba un tramo para definir posiciones y pasar a la etapa de suscripción del tratado.
En la interpelación, Nin Novoa reiteró que en principio tenía una posición favorable a continuar las negociaciones y no descartaba llegar a establecer determinadas condiciones que permitieran que Uruguay fuera parte del tratado pero que se sometió a la posición de todo el FA. “No voy a repetir, todos saben mi posición y por eso estoy acá”, sentenció el canciller.
Bordaberry criticó esa postura de Nin, quien había dicho no saber por qué el FA se había retirado de la negociación, y acusó al canciller de esconderse en "el colmo del yo no fui". Tras esa intervención del senador, Nin Novoa admitió haber errado cuando dijo no conocer los argumentos del Frente Amplio para retirarse del TISA y decidió retractarse. "Conozco los fundamentos, los tengo acá, pero no los comprendo", dijo Nin.
Y siguió:
La resolución del gobierno, atendiendo la resolución de un órgano partidario de alta representatividad democrática como es el Plenario Nacional del Frente Amplio, una decisión legítima, que no violó ninguna disposición constitucional ni jurídica y que no constituyó ningún acto irregular. Se trató simplemente de escuchar la palabra de una importantísima mayoría y obrar en consecuencia. Yo me sometí a esa mayoría como me someto cada vez que quedo en una posición diferente de la mía.
Tras diez horas de interpelación, el Frente Amplio respaldó al canciller, que sin embargo fue criticado por la oposición por esta última postura, que se consideró como una pérdida de autoridad. Bordaberry dijo a la salida de la interpelación que el TISA es una gran oportunidad en todas las áreas, "y nos la estamos perdiendo".
Además, la oposición puso a consideración una moción más amplia de inserción en el mercado nacional. Se reclamó al Ejecutivo que su retiro de las negociaciones sea ejecutado como temporal, lo que permitiría que el Parlamento realizara un proceso de consultas públicas con actores sociales y económicos con intereses vinculados con el tema para que el gobierno tomara una decisión definitiva, pero esto fue rechazado por la bancada oficialista.
