“Secundaria fue el año pasado a la búsqueda de más de 2.000 estudiantes que les faltaban dos asignaturas para culminar el bachillerato", dijo Robert Silva.
“Son noticias auspiciosas para el país”. Esas fueron las palabras del presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva, para valorar uno de los recientes datos que se conocieron sobre la educación uruguaya: en 2022, el 50,9% de los jóvenes entre 21 y 23 años culminó sus estudios de bachillerato.
La noticia fue publicada por el diario El Observador y confirmada por Silva en rueda de prensa. “Estamos superando el 50% de egreso en la educación obligatoria, cuando teníamos un 43,3% en 2019”, dijo Silva, y agregó que a eso se llega “a partir de distintas estrategias que se llevaron adelante”, teniendo presente que “uno de los mayores problemas es la culminación del ciclo obligatorio en Secundaria o UTU”.
El promedio regional de egreso en América Latina está por arriba del 70%, y el objetivo de las autoridades de la educación uruguaya es llegar al 2025 con un 75%. “Estamos lejos de eso. Los equipos están estudiando el tema y desarrollando estrategias para seguir mejorando ese porcentaje de egreso. Están dando resultados y nos hace sentir orgullosos”, afirmó.
“Secundaria fue el año pasado a la búsqueda de más de 2.000 estudiantes que les faltaban dos asignaturas para culminar el bachillerato. Se hicieron adecuaciones en el plan de los liceos nocturnos para favorecer la trayectoria y acompañar a los estudiantes. Más de 10.000 horas de tutorías y acompañamiento en los liceos para los estudiantes”, apuntó Silva.
En tanto, consultado sobre las críticas de la oposición en cuanto a que varios de estos logros se consiguen por haber bajado las exigencias a nivel educativo, Silva respondió: “El dato mata el relato. En ciclo básico, Secundaria hizo la comparación. Aplicando el nuevo reglamento promovió el 87%. Si hubiésemos aplicado el anterior, hubiese promovido el 85%. A ese 2% que se ganó con el nuevo reglamento se los acompañó con tutorías, trayectorias protegidas, que permitió que continuaran su educación”.
“Lo mismo pasa en bachillerato, donde hubo un cambio en el régimen de evaluación, pero hubo miles de horas de tutorías que antes no tenían. O se fue a buscar a estudiantes que habían abandonado”, afirmó Silva, y adelantó que en 2024 se sumará la transformación curricular también a nivel de bachillerato, algo que ya sucedió en ciclo básico y primaria.

