Dos arquitectos, otro terreno elegido y un edificio de 13.000 metros cuadrados: el Palacio Legislativo cumple 100 años

El centenario del Palacio Legislativo fue excusa y motivo para obras especiales de restauración, en puertas, explanadas, e iluminación exterior.

El Palacio Legislativo cumple este lunes 100 años. Un edificio simétrico, cuyo diseño original era más simple y austero de lo que terminó siendo, y se convirtió en un ícono de la ciudad de Montevideo y del país.

A quienes no lo frecuentan puede resultarles un verdadero laberinto, pero en el diseño es mucho más sencillo. “Si tomamos un cuarto del edificio y lo vamos girando, llegamos a más o menos el edificio que tenemos hoy en día. Es una simetría de dos ejes, con pequeños cambios en cada eje. A veces los cambios son los que generan el laberinto, justamente”, dijo a Telemundo Andrés Quintans, de la Dirección de Arquitectura del Palacio Legislativo.

En uno de los ejes están las cámaras de Senadores y Diputados; en el otro, el “Salón de Pasos Perdidos” con ingreso por la escalinata principal que da a Av. del Libertador y al fondo la biblioteca del Palacio. “Es un edificio de ronda los 13.000 metros cuadrados. En realidad, evidentemente, más que metros cuadrados importarían los metros cúbicos, porque tenemos lugares de poco metraje y mucho espacio”, explicó Quintans.

El diseño es del arquitecto italiano Vittorio Meano, quien murió sin saber que había ganado el concurso de proyectos. El suyo era un diseño simple, más austero y más económico del que terminó siendo. Originalmente iba a ser construido donde actualmente está el Instituto de Profesores Artigas (IPA).“Ese proyecto se va a ajustar, va a crecer, y van a empezar las obras”, comentó Quintans.

Aumentaron sucesivamente los montos de inversión y plazos de construcción. Las obras comenzaron a principios del siglo pasado y el edificio fue inaugurado en 1925, hace 100 años.

En ese proceso, la comisión que se encargaba de las obras decidió buscar un segundo arquitecto: eligió a Gaetano Moretti, otro italiano, quien hizo obras en su país, en Lima, en Buenos Aires y en Montevideo.

En muy poco tiempo, el estudio de Moretti hizo un montón de dibujos y maquetas que le presentó a la comisión de obras; propuso un nuevo estilo de decoración, el uso de la piedra en toda la fachada, y un cambio significativo: la linterna con estatuas alrededor.

“Hay una intención de que el edificio sea visto desde lejos, mucho más de lo que se veía…”, indicó el arquitecto. “Y es Moretti quien va a incorporar el remate con las cariátides y las cuatro torres, que ya van a duplicar la altura del edificio inicial”, agregó.

El edifico incorporó para su diseño más de cincuenta tipos de areniscas y mármoles, enteramente nacionales. A su vez, fueron importadas piezas de madera para pisos y aberturas, de roble, y ventanas de grandes dimensiones; fueron incorporados vitrales y complementos, como los mosaicos venecianos que están en “Pasos Perdidos”.

Restauraciones

El centenario del Palacio Legislativo fue excusa y motivo para obras especiales de restauración, en puertas, explanadas, e iluminación exterior. Aunque el edificio está “mantenido”, con motivo del centenario hubo trabajos de restauración especiales.
“Por ejemplo, en el sistema de herrería, la puerta que vemos acá, atrás mío, se trabajó en sistema hierros, en sistema bronces; se trabajó en lo que es pintura, se pintó, se limpió, que no es menor, y se pintó Pasos Perdidos”, detalló Quintans.
La limpieza de las molduras, en altura, no es sencilla. Tampoco la iluminación, incluso la exterior, recientemente inaugurada: los focos fijos cambiaron por luminaria led, que permite el cambio de color, que permite destacar diferentes partes y remates del edificio. “Se hizo la explanada Este, la explanada Oeste, y se va a culminar con la explanada Norte”, comentó.
El nivel de detalle tampoco es menor. Hubo cambios hasta de empapelados; fueron buscados aquellos más parecidos o iguales a los originales. “Recordemos que este edificio tiene los salones principales, en los pisos principales, no están pintados sino que están empapelados”, puntualizó el arquitecto.
La herrería de las rejas es totalmente nacional; adentro hay barandas traídas del exterior. “Estamos hablando de puertas de carpintería de hierro. Qué quiere decir esto: son puertas que no están soldadas, están atornilladas y están encastradas. Estas puertas, así como las ven, pesan 750 kilos cada hoja. Se hizo el retiro de cada puerta, se llevó a un taller, se desarmaron, se separó el bronce del hierro”, explicó. “Y se volvió a armar. En realidad esta puerta son dos metales distintos, formando una unidad”, añadió.
Lo mismo pasará con las demás puertas exteriores del edificio. Las obras de restauración terminarán en diciembre.