El 24% aprueba el desempeño de Orsi como presidente y el 57% lo desaprueba, según encuesta de Cifra

La evolución de la aprobación presidencial desde inicios de siglo muestra que la actual sigue siendo una de las más bajas registradas.

Hacia fines del segundo año de gestión, el 24% aprueba el desempeño de Yamandú Orsi como presidente y el 57% lo desaprueba. Un 13% adicional ni aprueba ni desaprueba, y otro 6% no tiene opinión.

La mitad de los votantes del Frente Amplio aprueba la gestión presidencial y 28% la desaprueba. Entre los votantes de la Coalición 83% desaprueba. Entre los menos politizados, que no dicen o no recuerdan su voto, más de dos tercios desaprueban y sólo 8% aprueba.

Si se analiza la evolución de los juicios desde el inicio de su gestión, se observa que el año pasado la aprobación de la gestión presidencial fue aumentando hasta setiembre, cuando el 43% aprobaba, y desde entonces empezó a caer. En junio de este año se registró la proporción más baja de aprobación de la serie, cuando apenas un quinto aprobaba y casi dos tercios desaprobaba. En agosto se registró una recuperación parcial: subió 6 puntos porcentuales (de 20 a 26%) la proporción que aprobaba, y bajó 8 puntos (de 65 a 57%) la proporción que desaprobaba. Esta medición de octubre muestra estabilidad: la proporción que desaprueba se mantiene en 57%, y la que aprueba cae dos puntos, de 26 a 24%. Sin embargo, el cambio es tan pequeño que está dentro del margen de error de las dos encuestas.

Sigue habiendo bastantes más personas que simpatizan con Orsi que las que aprueban su gestión: hoy 41% expresa simpatía y 47% antipatía. Entre los frenteamplistas, casi 7 de 10 sienten simpatía hacia él; entre los demás votantes la mayoría expresa antipatía, y ese sentimiento es más extendido entre los votantes de la Coalición: de cada 10, casi 7 sienten antipatía hacia Orsi y apenas 2 simpatizan.

Si se sigue la tendencia, se observa que la simpatía, como la aprobación de la gestión, baja dos puntos en los últimos dos meses: era 43% en agosto, y ahora es 41%. Pero mientras la desaprobación se mantiene, la antipatía aumenta 5 puntos, de 42 a 47%. Sigue estando por debajo del pico de 52% de antipatía registrado en junio, pero en el último bimestre trepa tanto entre los votantes de la oposición (5 puntos) como entre los votantes del oficialismo (6 puntos).

La evolución de la aprobación presidencial desde inicios de siglo muestra que la actual sigue siendo una de las más bajas registradas. Sólo el presidente Jorge Batlle durante la crisis de 2002 y sus secuelas registraba una aprobación menor.

Otra forma de analizar los datos es observar cuánto cae la aprobación presidencial entre el primer y el segundo año de gobierno. Todos los presidentes de este siglo tuvieron más aprobación en el primero que en el segundo año. Algunos, como Tabaré Vázquez en su primera gestión y Luis Lacalle Pou, perdieron poco, tres o cuatro puntos porcentuales, pero los demás perdieron más: en particular Batlle perdió 19 puntos entre 2000 y 2001 y José Mujica perdió 20 puntos entre 2010 y 2011. Orsi pierde 16 puntos, menos que Batlle y Mujica.

Si bien la pérdida es menor, el problema es que Orsi empezó su gestión con baja aprobación y con una gran proporción del electorado que parecía “a la espera” para decidir si se posicionaría a favor o en contra del presidente. Eso no sucedió con ninguno de sus antecesores que, muy poco después de asumir, ya tenían a los votantes alineados a favor o en contra. Eran líderes muy conocidos por el conjunto del electorado, y no necesitaban demostrar lo que podían hacer, porque la gente “ya sabía” lo que representaban. Orsi está siendo más conocido a medida que ejerce el cargo.

¿Qué se puede esperar hacia el futuro? Esta encuesta muestra que la recuperación que se registró en agosto se frenó, pero no fue reemplazada por la “caída libre” que se registró entre febrero y junio. Si “no pasa nada”, lo más probable es que la evaluación de Orsi se mantenga en un nivel similar al de hoy. Para que mejore, sería fundamental que se produzca un “golpe de timón” que dé esperanza y confianza al electorado, un electorado preocupado porque siente que el país no prospera. Anuncios como la baja de la pobreza tienen impacto positivo en algunos grupos, en particular los más cercanos al Frente Amplio. La llegada de la inversión española —y otras inversiones que también están en la etapa pre-proyecto— también pueden mover la aguja, pero es fundamental que se concreten para que cambie el clima respecto al gobierno.

Esta nota presenta los resultados de una encuesta nacional telefónica (a teléfonos fijos y celulares) de CIFRA en todo el país: 800 entrevistados entre los días 30 de setiembre y 12 de octubre de 2026.