"En esos quince tiros mi hijo descargó el dolor de tantos años", dijo la madre de Moisés

“No íbamos a permitir que cayera preso por una basura”, dijo Mercedes Pereira

“Si hubiéramos solo imaginado que él iba a hacer eso, lo deteníamos. No íbamos a permitir que cayera preso por una basura”. Con esa frase, Mercedes Pereira, madre de Moisés Martínez, resume el impacto que dejó en la familia el desenlace del caso y la condena a 12 años de prisión para su hijo por el asesinato de su padre, cometido en mayo de 2025.

Respecto al hecho por el cual fue condenado su hijo, fue tajante: “Él nunca fue a matarlo, eso que quede claro”. Y agregó: “En esos quince tiros (…) mi hijo descargó el dolor de tantos años”.

A pocos días de conocerse la sentencia, la familia atraviesa un momento de profundo dolor, cuestionamientos a la Justicia y un fuerte reclamo por lo que consideran fallas del Estado en la protección frente a situaciones de abuso.

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Sara Martínez, una de las hermanas de Moisés, resumió el impacto del fallo: “Ha sido muy, muy difícil y muy triste porque teníamos la esperanza de que ese miércoles saliera”. Y agregó: “Fue una sentencia muy dura de escuchar, donde la jueza trae varias oportunidades que se confirman los abusos, las torturas, que no era un buen padre. Pero bueno, lo sentencia a 12 años igual, sin posibilidad de reducir”.

Moisés está preso en la cárcel de Punta de Rieles. “Ahora lo sacaron de preventiva y lo pusieron en uno de los módulos y por suerte sigue allí”, explicó Sara, quien reconoció el temor de la familia ante un eventual traslado: “Nuestro miedo es que él vaya al Comcar”. Allí estuvo recluido su padre luego que ella, todavía siendo una niña, lo denunciara por abuso sexual.

Críticas a la Justicia

La familia cuestionó duramente el fallo judicial y el sistema en general. “Sí, hay una justicia para pobres y una justicia para ricos”, afirmó Sara, quien pidió revisar la legislación vigente: “Hay que proteger a los niños, a las niñas, a los adolescentes”.

También apuntó contra los mensajes que se transmiten a las víctimas: “¿Qué mensajes le estamos dando a la población?”.

Pese a las críticas, la familia insistió en la importancia de denunciar. “Que denuncien. Que, por más miedo que tengan, se acerquen a una persona de confianza”, pidió Ana, otra de las hermanas de Moisés.

Pero advirtieron sobre las consecuencias cuando el sistema falla: “Después el Estado, ese Estado que hoy no te protege, te culpa”.

Aislamiento y preocupación familiar

Para Ana uno de los aspectos más dolorosos es el aislamiento que enfrenta: “Hoy siento dolor por mi hermano porque es él el que está padeciendo”.

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Y marcó una diferencia clave entre la situación de Moisés y la del resto de la familia: “Si bien nosotras estamos sufriendo, pero nos tenemos una a la otra y tenemos una red de contención (…) Pero Moi no. Moi está solo en una celda y esa contención él no la tiene”.

“Nunca quiso huir”

La madre, Mercedes, también hizo foco en cómo actuó su hijo tras el crimen. “Él nunca se fue, estuvo dos días con el cuerpo. Él nunca se fue, nunca quiso huir de la Justicia, nunca nada”.

Según su relato, Moisés se entregó voluntariamente: “Se entregó y en primer momento dijo ‘hice justicia’”.

Además, sostuvo que su estado en ese momento era crítico: “Estaba en estado de shock. Que una persona tan sana llegar a cometer ese acto, entró en un estado de shock”.

Perfil dentro y fuera de la cárcel

La familia describe a Moisés como una persona sensible, lo que —según entienden— agrava el impacto del encierro. “Es una persona recontra amorosa (…) nunca tuvo una reacción violenta”, afirmó su madre.

Sara coincidió: “Moisés es un amor, fue siempre muy protector”.

Antes de su detención, trabajaba como repartidor: “Él fue delivery por mucho tiempo con su moto, sentía esa sensación de libertad”. Hoy, dentro de la cárcel, intenta adaptarse: “Hace manualidades”.

El reclamo por el accionar del Estado

Uno de los puntos centrales del planteo de la familia es la actuación estatal ante denuncias previas. Sara fue contundente: “La denuncia estuvo, estuvo en 2010, la respuesta del Estado no fue eficaz (…) el Estado nos dejó desamparadas”. Recordó así la denuncia que ella realizó contra su padre.

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En ese sentido, relató situaciones que vivió tras denunciar a su padre: “El proceso en el cual yo pasé a raíz de la denuncia fue un desastre, fue una revictimización y una violencia institucional”. También cuestionó que, tras cumplir una pena, el agresor recuperara la libertad sin garantías: “El Estado encima que permite que las personas que cometen delitos sexuales salgan antes, no garantizan que esa persona no se vuelva a acercar a la víctima”.

Incluso señaló las dificultades para volver a denunciar: “Una vez que acudís al Estado y el Estado te falla, es difícil que vuelvas a confiar en la Justicia”.

Infancia vulnerable y silencios

Sara también repasó el contexto en el que crecieron: “Nosotros crecimos en un asentamiento (…) Te encontrás en un contexto sumamente vulnerable”. Recordó carencias materiales y el acompañamiento parcial desde el sistema educativo, pero admitió que no logró volver a denunciar: “Ya tenía mucho miedo, y entendí que después de la respuesta que hubo por parte del Estado, hablar, no. En ese momento no servía de nada”.

Por su parte, su hermana Ana contó que acompañó la denuncia siendo adolescente: “Era adolescente, 16 años”. Y explicó por qué no habló en ese momento: “No, no, no. Fue como guardar todo y tratar de seguir con nuestras vidas”.

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Con el paso del tiempo, dijo, aparecieron las consecuencias: “Después de grande tuve una depresión bastante grave (…) Es una infancia que sigue rota el día de hoy”.

El relato de la madre

Mercedes detalló la violencia sufrida durante años. “Vivía enredada en el pánico”, afirmó. Y detalló: “Por los golpes, las torturas, las duchas frías, las violaciones constantes”.

Según relató, muchas de estas situaciones salieron a la luz recién tiempo después: “Mis hijos me preguntan hoy día ‘mamá, ¿no te acordás de tal...?’. No me acuerdo”.

También aseguró que, de haber imaginado el desenlace, lo habrían evitado: “Si hubiéramos solo imaginado que él iba a hacer eso, lo deteníamos. No íbamos a permitir que cayera preso por una basura”.

Respecto al hecho por el cual fue condenado su hijo, sostuvo: “Él nunca fue a matarlo, eso que quede claro”. Y agregó: “En esos quince tiros (…) mi hijo descargó el dolor de tantos años”.

Apelación

Como próximo paso, la familia apuesta a revertir la condena en segunda instancia. “Tenemos un equipo de tres abogados y abogadas”, señaló Sara, quien explicó que la estrategia estará centrada en la apelación del fallo.

“Lo que esperamos es que, en la apelación, por favor, se aplique el artículo 36 (del Código Penal), porque entendemos que cumple con los requisitos”, afirmó.

Ese artículo prevé la posibilidad de exonerar de pena en casos de homicidio cuando el autor actúa bajo un estado de intensa conmoción generado por situaciones prolongadas de violencia intrafamiliar y cuando, además, existieron intentos previos de pedir ayuda sin respuestas eficaces del Estado.

Sin embargo, la fiscal del caso, Sabrina Flores, ya adelantó que considera “imposible” su aplicación por entender que se trata de un artículo “muy específico” y que, en este caso, no se configuran todos los requisitos exigidos por la ley.