En el documento se revelan los lujos y la forma en la que se usaron sociedades fraudulentas para blanquear el dinero proveniente del tráfico de cocaína.
Fiscalía paraguaya acusó formalmente a la expareja de Sebastián Marset, Gianina García Troche, y la señala por el lavado de millones de dólares de las actividades de narcotráfico.
El fiscal paraguayo Deny Yook Pak presentó formalmente la acusación contra García Troche este miércoles en la que la acusó de lavado de dinero, un delito por el que podría pasar hasta 15 años tras las rejas.
En el documento divulgado por el medio paraguayo ABC Color se revelan detalles de la vida de lujo desde que la pareja se instaló en ese país en octubre de 2019.
El 23 de marzo de 2021 la expareja de Marset abrió una cuenta en el banco visión y realizó una declaración de bienes en los que declaró ganar USD 8000 al mes y tener gastos por USD 800. Esos ingresos supuestamente eran obtenidos a través de la actividad de un camión y transportes internacionales que estaba a su nombre. Su domicilio fue fijado en la lujosa torre de apartamentos Palacio de los Patos, en Asunción.
García Troche constituyó la empresa Grupo San Jorge con un capital inicial de USD 164.000 en la que figuraba con el 75% de las acciones. Esa compañía inauguró un taller de autos de alta gama conocido como Total Cars que fue inaugurado por todo lo alto junto a Marset, familiares y otros integrantes de la organización criminal.
Tenía una camioneta valuada en USD 115.000, Marset le había regalado un anillo de oro de USD 30.000 y se documentaron viajes a Punta Cana y Dubai, todo esto sin que la pareja pudiera justificar ese nivel de vida.
En el escrito también se detalla que Marset debió generar ingresos por USD 200 millones entre 2020 y 2021 y que adquirió la estancia “23 de abril” en el distrito de San Roque González de Santa Cruz donde se mudarían. Para ese lugar adquirieron 2.000 cabezas de ganado.
Para la Fiscalía era imposible que García Troche no conociera el origen de los fondos y la apertura de cuentas, así como la participación en sociedades usadas para lavar dinero la convierten en cómplice de la maniobra y una de sus principales beneficiadas.

