"Lo mismo nos pasó con el agua. Hay informes de la década del 70 que decían que había que hacer represas y nadie les dio bola; con esto nos pasa lo mismo”, afirmó Leda Sánchez.
El temblor que se registró durante la madrugada de este miércoles en Canelones fue un terremoto de una magnitud promedio de 4,2, y se produjo al sur de Pando. Así lo explicó a Telemundo la geóloga Leda Sánchez, al frente del Observatorio Geofísico del Uruguay, perteneciente de la Universidad de la República (UdelaR).
“Hubo un terremoto que aparentemente en la localización preliminar nos da al sur de Pando, pero lo estamos recalculando. La magnitud promedio estimada hasta el momento es de 4,2. Y una estación en Montevideo marcó 5,18. Con cada una de las magnitudes en cada una de las estaciones, y en base a los parámetros locales de la corteza de Uruguay, se calcula una magnitud promedio”, afirmó Sánchez en diálogo con Telemundo.
Los vecinos de la Costa de Oro, en Canelones, fueron quienes más manifestaron haber sentido el temblor. Sin embargo, también hubo testimonios en el mismo sentido en otras partes del país. “Todas las estaciones que tenemos en nuestra red sismológica nacional registraron el evento, absolutamente todas”, dijo al respecto Sánchez, y recordó que “las causas de los sismos que tenemos en el Uruguay responden a reactivación de fallas antiguas”.
Falta de recursos para monitorear el tema y los riesgos
Como en otras oportunidades, la geóloga puso sobre la mesa la falta de recursos que tiene el Observatorio Geofísico del Uruguay y lamentó que el monitoreo de lo que sucede dependa en gran medida de su trabajo personal y no de un esfuerzo estatal.
“No tenemos recursos. Muchos equipos los compro yo con mi sueldo. No está bueno trabajar así. El apoyo concreto y consistente es del Ministerio de Defensa, porque las estaciones suelen estar instaladas en predios militares: el apoyo es que vamos a un cuartel y nos podemos quedar ahí, ahorramos el hotel, la comida, pero eso es lo que tenemos. No es justo que uno esté atendiendo situaciones que tienen incidencia a nivel de todo el territorio nacional, y que no tengamos un apoyo concreto del Estado”, afirmó.
En ese sentido, lamentó que el observatorio tiene diez años de inaugurado, pero que el aporte de recursos ha sido magro. “Yo hago mantenimiento de estaciones que son con equipos del Ministerio de Industria y Minería, pero yo les compro la batería, arreglo los cables. No es justo”, afirmó, y agregó: “Así no funciona un país. Uno dice que esto es un país de quinta, no puede ser que en el lomo de una persona recaiga todo el Observatorio Geofísico, cuando es una cosa estratégica y para el país. Algún apoyo del Estado tendríamos que tener”.
En esa línea, la geólogo consideró además que esa falta de recursos termina constituyendo un riesgo para el país y que, a su entender, en su área se da una situación similar a la que se dio con la crisis del agua: se ha alertado sobre la necesidad de invertir en el tema, pero no se hace.
“Hay una mala gestión de los riesgos. Aunque el riesgo sea bajo, sigue siendo riesgo. Hemos repetido muchas veces que en Uruguay ha habido terremotos importantes, de magnitudes importantes, que han generado algunos daños, y que hay que invertir para conocer. Lo mismo nos pasó con el agua. Hay informes de la década del 70 que decían que había que hacer represas y nadie les dio bola; con esto nos pasa lo mismo”, afirmó.
