Hombre que se suicidó ingiriendo mercurio no ha podido ser enterrado por peligro sanitario y ambiental; autoridades buscan acordar protocolo

El 9 de abril, Pablo ingirió cerca de 200 gramos de mercurio como método para suicidarse. Estuvo internado en grave estado y después de más de un mes le dieron el alta, pero al poco tiempo empeoró y finalmente murió el 25 de agosto.

El Ministerio de Salud Pública, el de Ambiente, el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) y la Intendencia de Canelones se reunieron este viernes para definir cómo realizar el entierro del cuerpo de un hombre que se suicidó ingiriendo mercurio.

El fallecido, de 47 años, tomó casi un vaso del metal líquido y para poder enterrarlo se requieren cuidados especiales que eviten la contaminación del medio ambiente, tanto a nivel de suelo como de aire por los vapores que puede desprender.

El 9 de abril, Pablo ingirió cerca de 200 gramos de mercurio como método para suicidarse. Estuvo internado en grave estado y después de más de un mes le dieron el alta, pero al poco tiempo empeoró y finalmente murió el 25 de agosto.

Desde entonces, su familia busca darle descanso final a su cuerpo, pero aún no lo logra. ¿Por qué? Porque sus restos tienen un alto contenido de mercurio que de enterrarse o incinerarse puede contaminar el ambiente.

Por eso permanece en un ataúd con revestimiento metálico dentro de una cámara refrigerada, aguardando que los organismos involucrados le den autorización a la empresa fúnebre para poder enterrarlo en un espacio especial dentro del cementerio de Las Piedras.

“Es el primer caso que ha ocurrido en Uruguay. En América Latina tampoco hay antecedentes. Por eso no hay protocolos de qué debemos hacer”, dijo a Telemundo  Cristina Villamayor, de la empresa fúnebre que trabajará con el caso de Pablo.

“Si bien se había previsto una tumba más profunda de lo de siempre. Se había revestido de cemento y la idea era ponerle otra tapa de cemento arriba, y dejarlo sin reducir allí”, apuntó.

El problema está en que el cuerpo si alcanza temperaturas de 40ºC empieza a emitir gases tóxicos y si se lo pone en contacto con la tierra la contaminación pasa al suelo. 

Se descarta la incineración además por tratarse de un metal que no se destruye y larga contaminación al aire.

Desde la Intendencia de Canelones aseguran estar trabajando junto a otros organismos para establecer un protocolo que no existe ni en el país ni en la región.

Los asesoramientos recibidos hasta ahora indicarían que los restos deben estar en una caja metálica especial, hermética, cubierta con un tratamiento de azufre que evite cualquier contacto del metal con la tierra o el aire.

Mientras tanto, la madre y los hermanos piden una definición para poder enterrar a Pablo.