El Estado planea ejecutar obras a través de la participación público privada: rutas, escuelas, hospitales y vías férreas.
El gobierno tiene mucha expectativa en la participación público privada para la ejecución de obra pública. El periodista de Telemundo Gastón Solé realizó un informe al respecto en que explicó que la herramienta, disponible desde el período pasado aunque con casi ninguna utilización hasta el momento, permite al Estado pagar por el uso de la infraestructura en vez de por la construcción.
El pago que el Estado hace se ajusta según indicadores del estado del servicio. Si pago por una ruta, esta debe soportar el peso de los camiones, debe permitir determinada velocidad al transporte, y por tanto se miden indicadores como los baches por kilómetro.
Ya hay dos experiencias bastante avanzadas: la cárcel de Punta de Rieles y tramos en las rutas 21 y 24. Además de esto, el gobierno pretende lanzar siete paquetes de rutas para ofertar a privados con este sistema: en la zona de Colonia, de Rocha, de Cerro Largo, de Canelones, zonas con mucho tránsito productivo.
Pero hay otro punto: ¿por qué no el método tradicional de obra pública, endeudamiento con organismos internacionales o concesiones? Porque las PPP tienen como gran característica el valor por dinero. El Estado estudia si es más conveniente hacer los proyectos a través de las PPP o de otra manera, y para eso evalúa el dinero que debe ir invirtiendo periódicamente y cuáles son los riesgos. En la obra pública, los riesgos son del sector público; en el caso de las PPP, el riesgo es compartido y si el servicio se cumple efectivamente el Estado ganará más dinero.
La idea no es quedarse solo con el mapa de rutas, sino también construir escuelas, hospitales, vías férreas.
