La crisis de Nicaragua alcanzó a Uruguay: una mujer se radicó en Montevideo huyendo de amenazas – Teledoce.com

La crisis de Nicaragua alcanzó a Uruguay: una mujer se radicó en Montevideo huyendo de amenazas

Fátima Vivas asegura que la Policía nicaragüense torturó y mató a su hijo, también policía, por negarse a reprimir durante manifestaciones contra el Gobierno.

Faber López Vivas, de 23 años, era policía. El 8 de julio de 2018 fue asesinado mientras cumplía con su trabajo en Nicaragua. Según información publicada por la Policía de Nicaragua, lo mataron terroristas con armas de fuego. Su madre asegura que lo torturó y mató la Policía.

“Había denuncias de policías encarcelados porque se negaron a reprimir, pidieron su salida. Había más policías muertos. Los mataban paramilitares del Gobierno para inculpar. Nadie lo denunciaba. Todos se quedaban en silencio por el temor”, sostuvo Fátima Vivas, madre del policía asesinado.

La mujer reveló que dos días antes de morir su hijo le dijo que le habían rechazado la solicitud de baja de las filas policiales y que había sido amenazado de muerte. Decidió ir a ver el cuerpo con un forense, ajeno al Gobierno de Nicaragua, quien cuestionó el resultado de la autopsia que le habían realizado. Decía que lo mataron de un disparo en la cabeza, pero el forense no encontró un orificio de bala en el cráneo.

“Me dijeron que no lo podía ver, que estaba preparado para irlo a enterrar. Igual, me fui con el forense y comenzamos a revisar a mi hijo y fue doloroso lo que vimos. Había tortura, según el médico- omito su nombre por seguridad- con más de 24 horas: moretones, heridas con armas blancas, le desbarataron el tabique. Dijo el forense que mi hijo murió después de que recibiera un golpe en el tabique de la nariz, le arrancaron las uñas, los dedos, fue traumático de ver”, afirmó Fátima Vivas.

Al salir a hablar a los medios de Nicaragua, Fátima Vivas comenzó a recibir amenazas. Junto a su hijo de catorce años vivió varios días en lugares clandestinos, hasta que en agosto organizaciones feministas la llevaron a El Salvador. Desde noviembre viven en Uruguay, como refugiados.

“Haber hecho todo lo que yo hice me toco abandonar mi país, mi familia y estoy hoy aquí por haber denunciado. No me arrepiento pero fue con la intención de ayudar a mi país, para que vean lo que sucede, desde el gobierno tratan de vender una imagen que no existe”, sostuvo.


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