La Dirección Nacional de Apoyo al Liberado creó una fundación para dar trabajo a exreclusos carcelarios

La DINALI recibe unas 3.000 consultas laborales cada año pero solo unos 200 liberados consiguen trabajo.

Según la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado, las oportunidades de trabajo son insuficientes para quienes salen de la cárcel, a pesar de que la ley obliga a que un 5 % de los cargos para obra pública sean ocupados por exreclusos, algo que no se cumple.

“Hay mucho miedo, hay mucho prejuicio, porque no se entiende que nosotros no dejamos a la persona en manos de la empresa. Nosotros hacemos un seguimiento, nos hacemos cargo, las personas quedan contratadas en la DINALI, hacen la pasantía, o sea que no va a haber una reclamación sobre la empresa”, explicó Inés Bausero, directora de la DINALI.

La DINALI, dependiente del Ministerio del Interior, recibe cerca de 3.000 consultas por año, pero actualmente sólo unos 200 liberados se encuentran trabajando mediante convenios firmados a través de la ley de pasantías con entes públicos, algunas intendencias, CUTCSA y otras empresas.

Uno de los ex reclusos que realiza una pasantía de un año en la administración nacional de puertos gracias al seguimiento de DINALI, recordó lo difícil que es el panorama laboral para quienes estuvieron privados de libertad.

 “Cuando salí en el tema del laburo fui rechazado porque está instalada esa pregunta dentro de lo que es una solicitud de trabajo por cualquier empresa ahora. Una de las preguntas es esa, si estuviste privado de libertad o no”, dijo Pablo, quien fue recluso. “Ya con que te nieguen en alguna parte el laburo, ya después no te animás a seguir vos solo si no encontrás ayuda o tenés ese miedo a que te rechacen de vuelta y que no puedas conseguir un trabajo. Es complicado y es real, es así”, agregó.

Con una nueva fundación como instrumento jurídico, la DINALI queda ahora habilitada para contratar y vender servicios directamente, con lo que espera poder ampliar las plazas laborales para los liberados de forma gradual.

Los primeros emprendimientos, entre los que se cuenta un lavadero de autos y una peluquería canina que comenzarán a funcionar en tres meses, servirán para dar trabajo a unos 50 ex reclusos, bajo criterios de derivación que establecerán técnicos del Instituto Nacional de Rehabilitación.

La fundación ofrecerá también capacitación en chapa y pintura, gomería y mecánica ligera para que los expresos puedan atender parte de la flota del Ministerio del Interior, además de carpintería en aluminio y madera.

Lo cierto es que brindar oportunidades laborales a quienes salen de las cárceles es difícil para todas las partes y por eso la DINALI habla de las “re”:

“La persona tiene que reconsiderarse, tiene que estar dispuesta a hacer este proceso, nosotros tenemos que recapacitarlos y la sociedad tiene que estar dispuesta a reinsertarlos”, afirmó Inés Bausero.