"La justicia tarda, pero llega": después de cuatro años, una pareja le ganó un juicio al BROU tras ser estafada y recuperó USD 9.000

La sentencia, ratificada en segunda instancia, representa “un camino que va a ser positivo en la justicia nacional”, expresó a Telemundo el abogado de la familia, Diego Paseyro.

Después de casi cuatro años de reclamos y un largo proceso judicial, una pareja uruguaya, residente de Sarandí Grande (Florida), logró que el Banco República (BROU) le devolviera USD 9.000 que habían sido robados mediante una estafa informática. La sentencia, ratificada en segunda instancia, representa “un camino que va a ser positivo en la justicia nacional”, expresó a Telemundo el abogado de la familia, Diego Paseyro.

El caso se remonta al 19 de noviembre de 2021, cuando la pareja de Robin Villareal fue al BROU a retirar dinero. Esa mañana el saldo estaba disponible. Sin embargo, al volver horas más tarde, descubrió que la cuenta había sido vaciada. Tenía dos transferencias electrónicas no autorizadas, una por USD 5.000 y otra por USD 4.000, realizadas desde su usuario digital.

“La cuenta estaba vacía. Los USD 9.000 que teníamos habían desaparecido”, relató a Telemundo Villareal. “Lo más indignante es que el dinero aún estaba dentro del sistema del BROU. El propio gerente nos mostró que se estaba moviendo entre cuentas del banco, pero nadie hizo nada para frenarlo. Estábamos ahí, denunciando en persona, y la plata terminó saliendo igual”, recordó.

La transferencia final fue realizada desde una sucursal en Tarariras (Colonia), a última hora del mismo día. Paseyro explicó que este caso es uno de los primeros en los que se logró una sentencia favorable contra el BROU en una estafa digital.

“Esto comenzó a fines de 2021. A esta pareja le hackean la cuenta y les retiran todo lo que había. El procedimiento que usan es complejo: cambian la contraseña de acceso y transfieren el dinero a lo que llamamos una ‘mula’, que cobra una pequeña comisión y luego lo envía al exterior”, detalló el profesional.

“Normalmente esa mula es un indigente, alguien sin recursos ni responsabilidad legal. Por eso, en lo penal, estas causas no prosperan. La única vía es la civil, y por eso recurrimos a la Justicia”, señaló.

Según Paseyro, el BROU sostuvo desde el inicio que la responsabilidad era del cliente. Sin embargo, su equipo legal encontró sustento en la ley de defensa del consumidor.

“El banco impone al usuario un sistema informático que tiene fallas. Y si ese sistema permite movimientos inusuales sin alertas ni bloqueos, entonces el banco debe responder”, justificó.

Tras una primera sentencia favorable, el BROU apeló. Pero en segunda instancia, la Justicia ratificó el fallo y ordenó la devolución total del dinero robado más intereses, unos USD 1.200.

Además del perjuicio económico, la estafa afectó profundamente la vida de la familia. “Ese dinero era para pagar la vivienda en la cooperativa. Tuvimos que financiarlo judicialmente. También teníamos planificado llevar a nuestro hijo —que es diabético— a un tratamiento que no pudimos hacer”, recordó Villareal.

Pese al fallo, no se contemplaron daños y perjuicios. La razón, explicó, es técnica. “Nosotros no estamos casados legalmente. La denuncia la hizo mi señora, pero la cuenta era de los dos. El juez entendió que no correspondía incluirme a mí en los perjuicios, porque no estaba formalmente en la denuncia”, lamentó.

Paseyro advirtió que el caso de Villareal y su pareja no es aislado. Hoy hay más de 170 juicios en curso por estafas digitales similares. “Muchas personas no denuncian. Algunas se cansan, otras tienen miedo. Muchas cambian de banco y asumen la pérdida. Pero este tipo de delitos es cada vez más frecuente en Uruguay”, aseveró.

Pese a todo, Villareal rescata el valor simbólico de haber llegado hasta el final. “Perdimos tiempo, dinero, pasamos años de amargura. Pero demostramos que se podía. Esta vez la justicia nos escuchó, y eso vale mucho”, dijo.

Y dejó un mensaje claro para quienes hoy se encuentran en una situación similar: “Ojalá todos los que vienen detrás puedan tener la misma suerte que nosotros. La justicia tarda, pero llega”.