Restaurante donde se halló un túnel de los tupamaros tiene piso de vidrio para poder verlo

El comercio iba a llamarse como el almacén que estaba antes en el mismo lugar, pero el hallazgo hizo cambiar de parecer a los dueños.

Una obra en una vivienda de Punta Carretas, donde se estaba construyendo un restaurante, dejó al descubierto un túnel que presuntamente fue construido en los años 70 por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Y tanto impacto causó en los dueños del comercio, que influyó en el nombre elegido y en su diseño interior: colocaron un piso de vidrio para poder ver el túnel.

La casa ubicada en José María Montero y Guipúzcua había sido durante años un almacén conocido como La Marina; luego de un tiempo abandonado, el año pasado comenzó su refacción para transformarlo en restaurante. Los pisos de madera de una habitación de 4×5 metros tuvieron que ser levantados y quedó al descubierto el túnel, cuyo final era imposible de ver a simple vista.

Juan Pablo Roca, encargado del proyecto, contó a Telemundo que este tenía dos niveles y unos seis metros de profundidad, y en él se encontraron objetos diseminados como una hormigonera -que comprobaron que se había usado en la obra-, una radio, una batería de auto que se cree que alimentaba esta última, y un micrófono, todos elementos que se expondrán en el restaurante.

El hallazgo, a pocas cuadras del Shopping de Punta Carretas, remueve memorias en una zona cuya superficie ha cambiado mucho desde que era hogar de la famosa cárcel de la que los tupamaros escaparon, pero bajo tierra todavía guarda vestigios del pasado reciente. La vivienda está ubicada en un lugar estratégico en relación con el enclave de la antigua prisión. Se presume que el túnel se construyó con el fin de comunicarlo con las cloacas y emplearlo para una posible huida.

Extupamaros confirmaron a Telemundo que por las características del lugar, la construcción y los elementos utilizados se trata de un “berretín”, como ellos llamaron a sus escondites. Además del túnel, Roca cree que hay más: “Seguramente hubo un trabajo de ingeniería porque el pozo está muy bien hecho, y a pesar de Punta Carretas ser en bajada y una zona de grandes cloacas y sistemas pluviales de saneamiento, el pozo se mantiene seco; entonces fue construido por alguien que sabía cómo cavar un pozo de estos, teniendo en cuenta que no tiene hormigón, estamos cavando en la tierra”, dijo. “Se ven los cimientos de las casas de al lado y después hay un túnel que está truncado, que es en el cual entraba una guirnalda y por donde nosotros entendemos que se pasaba a una siguiente habitación, en donde estaría el contacto con las cloacas”.

Los dueños pretendían llamar La Marina a su restaurante y mantener el nombre del antiguo almacén. Sin embargo, después del hallazgo el nombre que quedó fue El Berretín.


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