La viuda del médico asesinado en una dependencia militar a finales de la dictadura sostuvo que hace cuatro décadas que reclaman justicia.
15 de abril de 1984. Vladimir Roslik fue secuestrado de su casa en un operativo contra varios miembros de la comunidad rusa de San Javier (Río Negro). Esa madrugada él y otras seis personas fueron trasladadas y torturadas en el Batallón de Infantería N° 9 de Fray Bentos. Murió el 16 de abril como consecuencias de las torturas recibidas y se trató del último asesinado por la dictadura (1973-1985). Era médico, vivía en San Javier, estaba casado y tenía un hijo de pocos meses.
4 de octubre de 2023. Su viuda, Mary Zabalking, se encuentra sentada al lado del militar Dardo Ivo Morales Machado, uno de los acusados de estar involucrado en el crimen de su esposo. Es la primera vez que le ve la cara. En la sede judicial hay otros once militares investigados por el asesinato de Roslik.
Las defensas de los investigados aseguran que ya fueron juzgados por un tribunal militar. Zabalking no acredita lo que escucha. Hace 40 años que reclama justicia. "Se te caen las medias. Dicen que ya es una cosa juzgada, pero ellos se juzgaron entre ellos mismos", asegura en entrevista con Telemundo.
Está en shock. Piensa que está mal decir que está feliz, pero un poco se siente así, más tranquila. "Por fin le hemos llamado la atención a la Justicia porque hace 40 años que ando buscando justicia y nadie nos daba entrada", reclama.
Se conforma con eso, pese a que todavía dice que no sabe qué va a pasar. "(Los investigados) vinieron prácticamente todos, así que estamos contentos en ese sentido", asegura.
Cuarenta años en la vida de cualquier persona es mucho tiempo, pero en la de Zabalking parecen haber pesado mucho más. "Se me ha ido la vida en esto y en la salud también porque siempre (estuve) luchando con esto".
"Los implicados viven entre nosotros y nosotros no los conocemos. Hoy fue la primera vez que les vimos la cara. Yo por ejemplo estoy sentada al lado de Dardo Morales, que supuestamente era el más malo de la película", relata. Y repite: "Lo tengo sentado al lado mío".
Detalla que su abogado Pablo Chargoñia y su equipo han adelantado "muchísimas cosas" que antes no sabían y se han encontrado con "unas cuantas sorpresas" en los archivos sobre el pasado reciente. "Todos estos años los archivos estarían siempre ahí, pero se ve que cuando no hay voluntad, no hay voluntad", agrega.
Valery Roslik, su hijo, está expectante, pero también nervioso y ansioso. "Hemos pasado sin una Justicia verdadera. Tenemos mucha fe para ver qué pasa", expresa.
Admite que estos años han sido "horribles", que todo parece "una película", pero es real. "Cuarenta años para esperar justicia no es normal", lamenta Valery.
Pero respira hondo y augura: "Esperemos que llegue".

