"Es un debate que ya no se puede rehuir", dijo por su parte el ministro de Trabajo Juan Castillo.
La Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) lanzó este miércoles la campaña "Mas tiempo, más vida", con el objetivo de reducir la jornada laboral en ese ámbito a 40 horas semanales.
Su presidente y dirigente del Pit-Cnt, Danilo Dárdano, explicó en rueda de prensa los motivos de la iniciativa. "Nosotros, modestamente, queremos recorrer Uruguay reivindicando la jornada de 40 horas sin pérdida de salario y también discutiendo, dando la cara como corresponde, sin escondernos, los beneficios que entendemos debería tener este objetivo de nuestra confederación", aseguró.
"Recordamos que hubo promesas electorales del gobierno actual y estamos exigiendo que se cumplan. Recordamos que hubo proyectos y anteproyectos de legisladores del Frente Amplio, y también queremos hacer ese recordatorio. Tenemos claro que el Uruguay no es el mismo de hace un par de años, pero los compromisos habría que cumplirlos. Estamos con la cabeza abierta para discutir y negociar, pero no podemos esperar mucho más allá de 2026 o 2027, porque podría pasar el tiempo en intercambios y al final del período de este gobierno quedar como estábamos", aseveró.
"Vamos a militar para que se cumpla lo prometido y también el año que viene, en las mesas de negociación colectiva, pelear para que los diferentes convenios avancen donde ya hubo algún tipo de mejora y, donde todavía se siguen trabajando 48 horas, reivindicar y pelear para avanzar también en la negociación colectiva", señaló.
En ese sentido explicó el vínculo con las cámaras empresariales que han mostrado cierta reticencia a la iniciativa. "Negociemos esta reducción si es que tienen voluntad y, además, reivindicamos expresamente que se sienten en la mesa de negociación para hablar no solamente de productividad, sino también de la reducción de la jornada de trabajo", agregó.
"En los últimos dos años, la productividad mejoró alrededor del 12%. Esa mejora no se distribuyó entre los trabajadores, sino que quedó en manos de los empresarios. Por tanto, podríamos decir, esquemáticamente, que la mitad de la mejora que implicaría pasar de 48 a 40 horas ya se la llevaron los empresarios", concluyó.
Castillo: "Es un debate que ya no se puede rehuir"
Por su parte, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, señaló que se trata "de una buena iniciativa". "Es un debate que ya no se puede rehuir. Es evidente la necesidad de discutir mejores condiciones de vida para las trabajadoras y los trabajadores y cómo los adelantos de la ciencia, la tecnología y la revolución tecnológica están impactando en el mundo del trabajo", señaló.
"Esos avances deberían ser mejor utilizados para mejorar la calidad de vida, atender a la familia, al esparcimiento, a la cultura y reducir el tiempo de trabajo", sostuvo.
Castillo también se refirió a qué plantean las cámaras empresariales para sentarse a negociar sobre la cuestión. "Les preocupa la productividad, los niveles de competitividad y los márgenes de ganancia. También preocupa algo que señaló el movimiento sindical: no se trata de hacernos trampas al solitario ni de reducir la jornada para que una persona tenga dos empleos", apuntó.
"Estamos hablando de que, si trabajamos de forma cuidadosa y elaboramos esta propuesta con seriedad, podría permitir que otros sectores hoy no favorecidos también se beneficien", aseguró.
"No vemos por qué Colombia, México o Chile pueden avanzar y nosotros no, cuando Uruguay fue pionero con la ley de ocho horas al comienzo del siglo pasado", concluyó.

