Un diplomático uruguayo cuenta cómo las Malvinas fueron el motivo para la visita de Carlos III a Uruguay en 1999

En 1999 el entonces príncipe de Gales llegó a Montevideo y para Espinosa fue "un logro inestimable".

Agustín Espinosa fue embajador uruguayo en Reino Unido y el 4 de junio de 1998 se sacó una foto con la reina Isabel II. Fue de los primeros embajadores en poder hacerlo porque hasta el momento no estaba permitido.

"Inauguré esa tradición de las fotos, no era común hacerlo. Eso generó mucha envidia en mis colegas que me precedieron porque nunca tuvieron una foto al lado de la reina", expresó Espinosa en diálogo con Telemundo.

Los embajadores extranjeros en Reino Unido están acreditados ante la corte de Saint James, conocida como la corte de la Reina, una tradición de la corona. Para el encuentro, Espinosa debió estudiar y prepararse, le asignaron un tutor y el Marshall de la Corte le enseñó cómo debía comportarse ese día.

"El Marshall me adiestraba sobre los aspectos formales de la presentación, pero sobre todo aspectos que tienen que ver con las cosas que se pueden decir y las que no se pueden decir", recordó. En ese sentido, sostuvo que eso le resultó "curioso" y comentó que frente a los reyes del Reino Unido uno no toma la iniciativa de dirigir la palabra. "Es la reina quien inicia la conversación y uno no puede salirse de la línea de la conversación que la reina marca", expresó.

En esta instrucción, el Marshall de la corte le explicó que la reina no aborda temas políticos, porque la política exterior no la dirige la monarquía, sino el gobierno.

"Hay que mantener una distancia física que hay que respetar, son cosas curiosas para nosotros que venimos de un país tan republicano", manifestó Espinosa.

La reina comenzó la conversación, le dijo a Espinosa que Uruguay era un país muy familiar para la corona británica. Contó que su tío, Eduardo VII, antes de ser Rey y abdicar, viajó dos veces a Uruguay.

"Para mi gran sorpresa, la reina me pidió que transmita al gobierno de mi país el agradecimiento de su gobierno y de la nación británica por el apoyo humanitario que le brindamos a naves y aeronaves británicas en la guerra de las Malvinas", agregó el diplomático.

La reina en esta instancia, abordó un tema político. Espinosa lo consideró una excepción, porque Reino Unido valoró que, a pesar de la postura uruguaya, en favor del reclamo argentino con respecto a la soberanía de las Islas Malvinas, Uruguay resolvió no perjudicar al país en lo humanitario, en sus necesidades de alimentos y de ayudar a los heridos.

El exembajador, dijo que la ceremonia se termina cuando abandonan la sala. "Uno se despide de la reina caminando hacia atrás y es complicado, tenés que ir mirando la alfombra para ir por el lugar correcto", subrayó.

En marzo de 1999, Espinosa, entonces embajador de Uruguay en Reino Unido, recibió el llamado de Peter Westmacott, subsecretario de Relaciones Exteriores y ministro para América Latina.

Westmacott le pidió, en nombre de su gobierno, un favor especial, que Uruguay invite al príncipe de Gales, por motivos diplomáticos.

"En fines de la década de los 90 las relaciones entre Argentina, con el gobierno de Menem, y el Reino Unido, gobierno de Tony Blair, estaban en el mejor momento después de las heridas que dejó la guerra", señaló Espinosa.

A su vez, indicó que hubo un acercamiento "muy grande", Menem fue invitado a Londres y para retribuir la visita, Menem invitó al príncipe de Gales.

"Eso generaba un problema muy importante. Una visita del príncipe de Gales desembarcando en el aeropuerto de Buenos Aires podría haberse interpretado como una concesión del Reino Unido hacia la Argentina en materia de soberanía de las islas", expresó. Espinosa sostuvo que lo resolvieron diciendo que el príncipe de Gales va a Buenos Aires, pero también a Uruguay.

El objetivo de esa visita era evitar cualquier interpretación engañosa. Espinosa contó que llamó al entonces presidente Julio María Sanguinetti y le planteó la posibilidad de invitarlo oficialmente, y le contestó que 'sí, de inmediato'.

"Es así como en marzo del 99 llegó a Montevideo el príncipe de Gales, primero a Montevideo y luego a Buenos Aires. La visita era a los países del río de la Plata, un logro inestimable", subrayó.

Espinosa fue designado como agregado y ayudante del príncipe en este viaje. Viajó con Westmacott y el entonces Príncipe de Gales, Carlos. Como ya es conocido, el Rey Carlos III se interesa en temas de arquitectura, arte, medio ambiente y urbanismo. Y no le gustó la rambla.

"Quedó maravillado por nuestro costa, peor entendía que esa arquitectura en altura violentaba el paisaje porque no permitía ver los bosques ni la vegetación", relató.

Antes de irse, el príncipe organizó un almuerzo en su suite, donde participaron Espinosa, Westmacott y un colaborador. "Fue un gran logro, Uruguay ayudó a que las relaciones entre Argentina y Reino Unido mejoraran", concluyó Espionsa.


Las Más Vistas