Tras la audiencia de formalización, el imputado propuso a la Fiscalía negociar un acuerdo.
Este sábado de mañana en la Ciudad Vieja hubo un inusual movimiento. Es que en el juzgado de la calle Juan Carlos Gómez se realizó la audiencia de formalización de la causa contra uno de los delincuentes más peligrosos de Uruguay: Luis Alberto Suárez, conocido como el Betito.
Con las manos en la espalda y la cabeza baja, un hombre musculoso vestido de jean, remera gris y championes, ingresó a la audiencia ante la expectativa de las seis personas que estaban presentes en la sala. Poca audiencia para un hombre de su talla.
Igualmente la tensión se palpó en la sala porque antes de que comenzara la audiencia su abogado, Juan Fernández Lecchini, ya había pedido que la prensa no estuviera presente. El profesional dijo que su defendido había estado expuesto de manera abusiva en los medios y por eso se sentía agraviado. Ante este planteo la jueza Laura Sunhary no dio lugar al reclamo y le preguntó sorprendida si no había sido el propio Betito quien había convocado a la prensa para una entrevista el día anterior antes de entregarse a la Policía.
El ambiente se sintió tenso en todo momento y dejó en evidencia como el nuevo Código del Proceso Penal enfrenta al fiscal y a la defensa. El fiscal Diego Pérez presentó una gran cantidad de evidencias para justificar que debía existir un juicio contra el Betito. Ante eso el abogado intentó dificultar el avance de la audiencia de formalización presentando varios recursos.
Incluso en un momento Fernández Lecchini, quien hasta hace pocos meses estaba del otro lado del mostrador como juez penal, llegó a confundirse en medio de la audiencia. Hablo de la “la sede” como si fuera el juez del caso, segundos después se corrigió y se definió como lo que es: “defensor del imputado”.
Para Fernández Lecchini, Diego Pérez no podía seguir en el caso por una normativa propia de la fiscalía, pero la jueza una vez más rechazo el reclamo.
En un segundo intento presento una “cascada” de recursos de nulidad. Según el abogado, el fiscal le había impedido ver toda la documentación del expediente del caso.
Como respuesta el fiscal dijo que “eso es un invento de la defensa para evitar que prosiga la audiencia”.
El reloj marcaba ya las 12 del mediodía, iban más de cuatro horas de audiencia. En ese punto la jueza dictamino que la prisión preventiva para delincuente hasta que se realizara el juicio.
Fue ahí cuando el Betito pidió para hablar y le rogo a la magistrada que no lo enviara a prisión: “no quiero estar fugado ni requerido. No le fallo, le juro que no le fallo. Nunca pasé las fiestas con mi hija y tiene nueve años”, dijo. Luego solicitó llegar a un acuerdo con la fiscalía y salir con una condena definitiva del juzgado. Entonces aceptó su culpabilidad y estará preso los próximos diez meses.
