Durante la audiencia, "Ricardito" reconoció que es traficante, pero negó que sea un asesino.
La Justicia condenó este jueves a Ricardo Cáceres Correa, conocido como "Ricardito", a nueve años y cuatro meses de penitenciaría por organización y financiación de delitos vinculados al narcotráfico, en concurrencia con delitos de violencia privada.
Durante la audiencia, "Ricardito" reconoció que es traficante, pero negó que sea un asesino.
"Ricardito" es considerado por las autoridades uno de los principales narcotraficantes del oeste de Montevideo y cumple condena desde hace varios años por distintos delitos vinculados al crimen organizado.
La nueva condena se conoce pocos meses después de un importante operativo policial que golpeó su estructura criminal. La Brigada Departamental Antidrogas realizó una serie de allanamientos en nueve viviendas vinculadas a la organización de Cáceres en el barrio Cerro, en el marco de una investigación por narcotráfico.
Durante los procedimientos fueron detenidas cuatro personas, entre ellas la pareja de "Ricardito". En ese entonces, la Policía incautó un kilo de pasta base en piedra, varias dosis fraccionadas para su comercialización, municiones y dinero en efectivo. Además, las autoridades tapiaron varias bocas de venta para evitar que continuaran funcionando.
Uno de los inmuebles allanados estaba ubicado en la esquina de Egipto y Estados Unidos, donde días antes había ocurrido un triple homicidio.
Tras comparecer ante la Justicia, tres de los detenidos, incluida la pareja de Cáceres, fueron condenados por un delito continuado de negociación de sustancias estupefacientes prohibidas en concurrencia con un delito de asociación para delinquir, recibiendo penas de entre tres y cuatro años de prisión.
Como parte de las medidas adoptadas por las autoridades, "Ricardito" también fue trasladado a la Unidad Nº 25 del Comcar, un módulo de máxima seguridad.
Su anterior condena estaba relacionada con secuestros y torturas a consumidores que mantenían deudas por drogas. De acuerdo con la investigación judicial, las agresiones eran supervisadas por el propio "Ricardito" mediante videollamadas realizadas desde la cárcel.

