Cometió su primera rapiña a los nueve años; hasta ahora no había sido indagado por delitos sexuales.
El hombre acusado de violar a dos mujeres y luego robarles en Barrio Sur y Palermo tiene un largo historial criminal, que comenzó a los nueve años cuando cometió su primera rapiña.
A tres días de salir de la cárcel violó a dos mujeres, luego de irrumpir en sus casas en horas de la madrugada. El primero de estos ataques ocurrió a las cuatro y media de la mañana del pasado lunes en Durazno y Julio Herrera y Obes. La víctima, una mujer de 62 años, descansaba en su casa cuando el hombre entró a la propiedad tras saltar por una azotea, la violó y luego le robó un celular, un reloj y una bicicleta.
Huyó de la escena con los objetos del robo, y quedó registrado por una cámara de seguridad.
Dos horas más tarde, pasadas las seis de la mañana, trepó por el balcón de un apartamento ubicado en un segundo piso en Maldonado y Lorenzo Carnelli e irrumpió en una vivienda donde descansaba una mujer de 35 años. Al igual que lo había hecho antes violó a la víctima y luego le robó algunas pertenencias.
A las siete de la tarde del lunes el delincuente fue detenido con algunos de los objetos robados en las casas de ambas víctimas, elementos que junto a las imágenes de cámaras de seguridad lo ubican como responsable de los hechos. Además dejó sangre en una de las viviendas tras cortarse con un vidrio.
El ahora detenido tiene 13 antecedentes penales -diez por hurto, dos por rapiña y uno por posesión de drogas-. Estuvo preso en el Comcar, en el Penal de Libertad, en la Cárcel de Canelones y también en la de Minas. Tras recuperar la libertad se fue a vivir a la calle.
En un video publicado por la ONG Nada Crece a la Sombra, el ahora detenido cuenta que hasta los cuatro años vivió en el barrio Palermo –donde cometió uno de los ataques- hasta que se fue con su madre y su padrastro al barrio 19 de Abril.
Allí fue víctima de agresiones por parte de su padrastro hasta que finalmente, con siete años, decidió ir a vivir a la calle con su hermano.
"Me torturaba solo por ir a la calle a jugar y a andar en bicicleta como me gustaba. Se ve que eso le molestaba", contó Leonardo Samandú, el ahora detenido. "Llegó a atarme con cadenas, como si fuera un esclavo. Cuando tenía siete años estaba jugando a la pelota con mi hermano mayor. En ese momento él decidió que nos fuéramos para la calle. Era un niño inocente, dormía en la puerta de una iglesia", relató.
Como su hermano lo golpeaba y lo obligaba a pedir dinero también escapó de él. Comenzó a fumar marihuana e inhalar cemento. A los nueve años, mientras vivía solo en la calle, cometió su primera rapiña. Fuentes del caso señalan que tiene 80 anotaciones por infracciones como menor en su historial.
"Estuve en la Colonia Berro varias veces. Cuando cumplí 18 años conoció la cárcel. Por dos rapiñas estuve siete años preso. Hasta ahora no he parado", añadió Samandú.
Ahora se espera que vuelva a prisión en una audiencia que se realizará este miércoles.
