Los tres oficiales implicados en la muerte del alférez Carlos Olivera fueron procesados sin prisión.
El episodio ocurrió el 2 de setiembre de 2009 en la Escuela Militar de Toledo cuando en el marco de un ejercicio de comandancia se ordenó ingresar a una piscina con una mochila que pesaba 39 kilos para desarmar una ametralladora.
Durante el ejercicio se impidió al oficial Olivera salir del agua para respirar a tiempo y el informe forense confirmó que sufrió una muerte por asfixia.
El episodio generó profunda preocupación en el gobierno de Vázquez, que ordenó que no se practicaran más ese tipo de ejercicios que llegan a límites fisiológicos del ser humano.
