Un menor de catorce años se entregó y asumió la responsabilidad de las muertes.
"A mí no me dicen el 'Gárgola'", dijo Osvaldo Scarano, quien se presentó en el Juzgado Penal junto con su abogada Valeria Umpiérrez este viernes. Scarano era considerado el principal sospechoso de los homicidios de un hombre de 26 años y una bebé de 15 meses, crimen ocurrido el 30 de enero en Casabó. Scarano había pretendido entregarse el pasado miércoles, un hecho que había despertado cierta polémica porque en lugar de permitírsele entregarse, se le había solicitado que lo hiciera al finalizar la semana, y en esta ocasión concurrió acompañado por un adolescente de catorce años que se hizo cargo de los asesinatos.
El menor fue derivado a la Justicia de menores, donde será interrogado este sábado, y Scarano presentó una coartada respecto a las muertes: señaló que el día que ocurrieron los homicidios él estaba siendo atendido en un centro asistencial por un problema en el brazo derecho, que tenía enyesado. De cualquier manera, señalaron fuentes judiciales, no se puede asegurar que no haya estado involucrado en este hecho ya que podría haber disparado con su mano izquierda.
La Justicia determinó que Scarano quedara libre pero emplazado. Fuentes judiciales afirman además que los abogados del "Gordo Manolo" y el "Tulita", los dos hombres ya procesados por el hecho, apelarán el fallo e intentarán sacarlos de la cárcel, si bien deberán declarar por el motín ocurrido el domingo pasado en Cárcel Central, donde están internados. La jueza María Helena Mainard ordenó que se realice una rueda de reconocimientos el lunes con Manolo, el Tulita y Scarano, con tres personas que están como testigos protegidos y se tomarán así los recaudos para que no puedan ser identificados.
Se cree que este caso se vincula con las muertes de los ciudadanos paraguayos y la joven uruguaya de 16 años ocurridas a principios de febrero en Solymar.
