La Policía detuvo al hombre, de 34 años, con seis antecedentes y que había salido de prisión diez días antes.
Una mujer de 86 años estuvo a punto de ser víctima de una estafa mediante el denominado “cuento del tío”, pero la alerta de una vecina, la reacción de su hijo Roberto y la intervención de una trabajadora de un local de préstamos permitieron frustrar la maniobra.
El caso comenzó el martes, cuando un supuesto funcionario del Banco de Previsión Social (BPS) llamó a la mujer y le dijo que debía regularizar una deuda para evitar que le retuvieran la jubilación. Al día siguiente recibió otro llamado: un hombre se hizo pasar por una persona que trabajaba con su hijo y le dijo que había sido enviado para acompañarla a realizar un trámite y ayudarla a sacar un préstamo.
El hombre llegó hasta la vivienda de la mujer, en la zona de La Teja, y ambos subieron a un taxi con destino al centro comercial Plaza Italia.
Una vecina vio a la mujer subir al vehículo junto a un hombre “bien vestido” y decidió avisarle a su hijo. Roberto ya había advertido a su madre sobre este tipo de estafas y, al enterarse de lo que estaba ocurriendo, llamó al 911 y al 141.
“Yo llamé a Radio Taxi y le hicieron un seguimiento al taxi hasta Plaza Italia”, relató.
El vehículo fue rastreado hasta el centro comercial. Allí, cuando la mujer se disponía a solicitar el préstamo, la cajera del local de crédito advirtió que podía estar siendo víctima de una estafa y no permitió que se concretara la operación.
En ese momento apareció la Policía y detuvo al hombre, de 34 años, con seis antecedentes y que había salido de prisión diez días antes.
Roberto contó a Telemundo que su madre había sido advertida previamente, pero que el hombre logró convencerla utilizando información que parecía creíble.
“Sí, ella fue advertida muchas veces, pero le hicieron muy bien el cuento”, señaló.
Según relató, el hombre nunca mencionó directamente su nombre. “Le dijeron: 'Soy una persona que trabajaba con tu hijo y que tu hijo mandó el taxi para que yo te cuidara y te hiciera hacer mandados conmigo'. Y cayó”, explicó.
La mujer también le contó que le habían dicho que debía sacar un préstamo porque, de lo contrario, le retendrían su jubilación. “Me dijo que si no sacaba un préstamo, los que me cobraban me retiraban toda la jubilación”, relató.
El hijo destacó que la maniobra estaba preparada para generar confianza y que este tipo de delincuentes logra convencer a personas mayores.
“Son mentes muy vulnerables. Hay que cuidarse, asesorarlos bien, intentar no abrir puertas a desconocidos y cualquier cosa se comuniquen con un familiar conocido”, sostuvo.
También quedó bajo interrogante el papel del taxista. Roberto contó que el conductor llevó al hombre y a su madre desde la vivienda hasta Plaza Italia y que, cuando llamó al 141, intentaron comunicarse con él sin obtener respuesta.
“El 141, cuando lo llamé, intentó comunicarse con él vía telefónica y no tuvo respuesta en ningún momento. Lo siguieron vía GPS”, explicó.
Consultado sobre si sospecha que el taxista pudiera estar involucrado, respondió: “A esta altura del partido no sabemos”.
La intervención de la vecina, el llamado del hijo a la Policía y la actuación de la cajera del local de préstamos permitieron que la maniobra fuera detectada antes de que la mujer pudiera retirar el dinero.




