Viajamos hasta este pueblo ubicado en el límite entre Florida y Lavalleja en el que en la época de esplendor del tren, cuatrocientos de sus mil habitantes llegaron a trabajar en AFE.
Para algunos pueblos como Nico Pérez el ferrocarril lo era todo. En la época de oro del tren, al pueblo llegaban cientos de personas por día ya que se trataba de una estación terminal. La profesora de historia Cristina Camplejo recuerda que “incluso se llegó en un momento a hablar de hacerla capital departamental” por el flujo de gente que tenía.
Pero una vez que se fue terminando el ferrocarril la actividad en el pueblo terminó. “La parte comercial de acá se vino abajo", contó la comerciante Mary Ramayo y Cristina Camplejo agregó que “las terminales de pasajeros se eliminaron en 1985”, pero el ferrocarril llegó en 1891 y hasta 1911 acá funcionó una posta de diligencias porque el tren no seguía viaje hasta Treinta y Tres, Melo o Río Branco y eso había que hacerlo en diligencias. En 1911 se hizo la bifurcación de las vías y ahí se pudo empezar a hacer el tramo completo”.
Un funcionario de AFE, Juan Pérez, recordó que “hubo hasta seis o siete maquinas funcionando y que hoy en día lo único que se transporta es arroz y combustible a Treinta y Tres. Antes se transportaba todo lo que nos imagináramos. Había un movimiento bárbaro, trabajaban todos los boliches, había uno en cada esquina y todos trabajaban. Había ómnibus, taxistas, maniseros, panaderos que venían a vender pan y quinieleros. Todas esas casillas estaban ocupadas, las oficinas también”, sentenció Pérez.
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