Las lágrimas bajo la lupa: qué tipos hay, qué funciones tienen y qué componentes las integran

Cada lágrima tiene su función y todas están compuestas de formas distintas.

Las lágrimas no son solo agua. Tienen una estructura que contiene enzimas, lípidos, hormonas y electrolitos. En un año generamos entre 50 y 100 litros de lágrimas y no todas son iguales. No es lo mismo una lágrima que surge por cortar cebolla que las del llanto cuando estamos tristes.

Llorar de alegría, llorar de tristeza, llorar porque nos entró arena en los ojos o porque cortamos una cebolla. Generar lágrimas es tan humano que tenemos todo un sistema conectado que nos permite llorar. 

Las responsables son las glándulas lagrimales ubicadas en la parte superior de cada ojo. Al parpadear, las lágrimas se esparcen por la superficie del ojo. Luego, se drenan por los lagrimales, agujeros minúsculos en las esquinas de los párpados superior e inferior y corren a través de pequeños canales e incluso bajan por un conducto antes de desembocar en la nariz. Sí, es como todo un sistema de cañerías que se esconde en apenas unos centímetros de nuestro rostro.

Cuando se produce un exceso de lágrimas, el sistema de drenaje colapsa y por eso se derraman, salen de los ojos y corren por las mejillas; incluso, a veces también salen por la nariz.

Pero hay distintos tipos de lágrimas. Las basales, que lubrican, nutren y protegen la córnea. -que son un escudo entre los ojos y el resto del mundo- y nos permiten parpadear sin dolor.

Después están las lágrimas que derramamos cuando picamos cebolla, conocidas como lágrimas reflejo: se forman cuando los ojos necesitan limpiar irritantes nocivos, como el humo, cuerpos extraños y tiene anticuerpos para combatir las bacterias.

Por último, nuestras vías de escape, las lágrimas emocionales, esas que se producen por alegría, tristeza, miedo y un largo etcétera. Estas no son solo gotitas de agua, sino que su composición es totalmente diferente a las demás, porque contienen hormonas y proteínas. 

A través de ellas liberamos cortisol, la hormona del estrés y endorfinas, la hormona de la felicidad, por esta razón, muchas veces luego de llorar nos sentimos agotados, porque liberamos rápidamente una gran carga hormonal y por ejemplo los niveles de estrés disminuyen, puede bajar la carga de adrenalina y sentirnos aliviados o agotados. Aunque claro, esto último depende de cada persona. 

Lo cierto es que cada lágrima tiene su función y que todas están compuestas de formas distintas.


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