También declaró el padre de la novia del joven asesinado.
Este martes tiene lugar en Argentina la segunda jornada en los tribunales de Dolores (provincia de Buenos Aires) por el juicio enmarcado en el homicidio de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años que fue asesinado golpes por un grupo de rugbiers a la salida de un boliche en la ciudad balnearia de Villa Gesell en enero de 2020. Por este caso hay ocho jóvenes de entre 21 y 23 años en prisión preventiva. Los ocho fueron acusados de "homicidio agravado por el concurso premeditado de más de dos personas y alevosía" y enfrentan una pena de prisión perpetua.
En la previa de esta segunda jornada, el abogado de la familia Báez Sosa, Fernando Burlando, destacó la importancia de este día porque se contará con la declaración de testigos presenciales. Además, remarcó que pedirá que los rugbiers acusados se saquen los tapabocas que utilizaron durante la primera jornada. "Vamos a pedir que se bajen los barbijos. Hay muchos que reconocen a los autores del crimen", dijo Burlando, según recoge el diario Clarín.
El mismo medio da cuenta de que este martes declararán varios amigos del joven asesinado, que también fueron golpeados por los rugbistas. Uno de ellos fue Lucas Filardi. "Salimos y lo veo a Fer con la remera rota afuera. Yo estaba al lado de él, lo tiraron al piso y le empezaron a pegar. En ese momento había cuatro o cinco pegándole”, contó. "Recuerdo que eran seis, siete de un lado, porque había tres o cuatro pegándole a Fernando. Y un par como invitándonos a nosotros. Primeramente fueron piñas las que lo hacen caer, alguna para tirarlo, y después creo que principalmente patadas", agregó. "Hubo un momento de impacto y después yo, por mi parte, entro y pido 'basta, por favor, paren'. Ahí es cuando uno de ellos me pega una piña, no llego a taparla, me queda como raspado la cara. Me pega y caigo arriba de un auto, arriba del capó, vuelvo a pedir que ‘basta’. Fue un impacto, ninguno se lo esperaba", declaró.
En tanto, consultado por la Fiscalía sobre cómo le pegaban a la víctima, Filardi respondió: "Eran patadas en el pecho y en la cabeza. De eso estoy seguro".
Esta jornada también iba a declarar Julieta Rossi, quien cuando sucedieron los hechos era novia de Báez Sosa. Sin embargo, no lo hizo. "No está emocionalmente preparada para el juicio", explicó su padre, Alejandro.
En tanto, él sí declaró ante la Fiscalía. Y es que el hombre se encontraba en Pinamar con su esposa cuando recibió el llamado de su hija pidiéndole que fuese Villa Gesell.
"Llamé a mi esposa, salimos de Pinamar a Gesell. En el transcurso la llaman a mi esposa. Era la mamá de Fernando, Graciela, contándole el deceso de Fernando. Mi mujer se pone muy nerviosa, le agarra un ataque emocional y la llevo al hospital de Gesell", contó. "Juro que no le deseo a nadie como padre (que vea) lo que yo vi; ver a Fernando acostado, esperando que lo ingresen a un cajón. Estaba como un animal en el medio del campo", dijo.

