Cuba y EE.UU. intercambiaron presos políticos con el restablecimiento de las relaciones

Entre los liberados hay un agente cuya identidad se mantuvo en secreto.

El estadounidense Alan Gross, preso en Cuba desde 2009, fue liberado inmediatamente después de reanudadas las relaciones diplomáticas entre ambos países. Desmejorado, pero sonriente, Gross arribó a Washington apenas se conoció la medida tomada por el gobierno de Barack Obama.

Gross estaba encerrado por una acusación de espionaje, por introducir material tecnológico que según la versión oficial estadounidense tenía como objetivo mejorar la conexión a internet de la comunidad judía cubana. Pero Cuba lo consideró un intento de subversión que violaba las leyes cubanas con un sistema de telecomunicaciones clandestino.

50 años después de la revolución que liderada por Fidel Castro que derrocó al dictador Fulgencio Batista, otro Castro -Raúl- negoció con el presidente norteamericano Obama para cambiar las reglas del juego diplomático entre ambos países. La negociación también terminó con la liberación de una figura misteriosa, un espía de nacionalidad cubana cuya identidad Washington no quiso revelar, a pesar de que llevaba 30 años preso en la isla.

Este espía había otorgado información clave para capturar a cinco espías cubanos en suelo estadounidense, los que Cuba llama “Los cinco héroes”. Tres de ellos seguían presos en Estados Unidos, uno de ellos con cadena perpetua, pero fueron también liberados en el paquete, como un intercambio por el misterioso agente anónimo.


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