"Un hombre extraordinario que dejó su huella de bondad, de simpatía, de buen humor, de mucha energía en una época conflictiva del Uruguay y para el iglesia en su relación con el Estado y sociedad", expresó.
El arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla, anunció este viernes en conferencia de prensa que la beatificación de Jacinto Vera se realizará el 6 de mayo en el Estadio Centenario.
La fecha se eligió porque corresponde con el aniversario del fallecimiento del primer obispo de Montevideo. El público se ubicará en la tribuna Olímpica del estadio y se instalará un escenario al lado del campo de juego.
El evento comenzará a las 15:00 con shows artísticos a cargo del Grupo Texas. A las 15:30 se dará inicio a una oración y a las 16:00 se realizará la misa y el rito de la beatificación. El cardenal de Brasilia será el delegado del papa Francisco en la ceremonia.
La beatificación se precipitó a partir de que el papa Francisco le reconoció un milagro realizado en 1936. Eso lo habilita a ser declarado como beato, el paso previo a ser santo. Para el siguiente paso, la canonización, se debe comprobar un segundo milagro.
"Jacinto Vera fue una figura extraordinaria del siglo XIX, vivió de 1813 a 1881. Gobernó la iglesia como vicario apostólico y primer obispo por 20 años. Marcó la impronta de la iglesia del Uruguay y fue amadísimo por el pueblo uruguayo", dijo Sturla a Telemundo.
El cardenal destacó su "trabajo por la paz entre los orientales en época de guerra civil" y su "caridad".
"Un hombre extraordinario que dejó su huella de bondad, de simpatía, de buen humor, de mucha energía en una época conflictiva para el Uruguay y para la iglesia en su relación con el Estado y sociedad", expresó.
Su vida y el milagro que se le atribuye
Jacinto Vera nació el 3 de julio de 1813 en un barco que iba por el Océano Atlántico rumbo a Uruguay. “De joven trabajó en el campo con los suyos, en Maldonado y en Toledo. Descubrió su vocación a los 19 años. Incorporado al ejército fue licenciado por el Gral. Oribe para que pudiera continuar sus estudios sacerdotales. A falta de formación en Uruguay, se trasladó a Buenos Aires para estudiar. Celebró allí su primera misa, el 6 de junio de 1841”, apunta la reseña difundida por la Iglesia Católica.
“Teniente cura y luego párroco de la Villa de Guadalupe de Canelones durante 17 años. Fue nombrado vicario apostólico del Uruguay el 4 de octubre de 1859; consagrado obispo en la Iglesia Matriz de Montevideo el 16 de julio de 1865. Participó del Concilio Vaticano I en 1870. Primer obispo de Montevideo desde el 13 de julio de 1878. Murió durante una misión que realizaba en Pan de Azúcar, el 6 de mayo de 1881”, agrega.
El milagro ocurrió en 1936 en una niña llamada María del Carmen Artagaveytia Usher, hija de Mario Artagaveytia, reconocido médico cirujano, y de Renée Usher.
"Luego de una operación de apendicitis tuvo una infección que la llevó al borde de la muerte. Estaba en una situación desesperada, atendida por los mejores médicos de la época. Un tío, Rafael Algorta Camusso, le trajo una estampa con una reliquia de Jacinto Vera y se la colocó sobre la herida. La niña, que sufría dolores insoportables, se duerme y amanece sin fiebre, sin dolor, sin la infección, totalmente restablecida", narró Sturla.
El cardenal indicó que esta historia "está atestiguada por varios y todo está registrado médicamente".
"Además, cuando hablamos con sus hijas hace poco ellas recordaban el episodio narrado por su madre. Tuvo siempre la estampita en la mesita de luz hasta el último día de su vida", concluyó.
