"Este lugar ya es mi casa": la historia de Genaro, el niño que sobrevivió a un incendio, sigue luchando por recuperarse y sueña con ser médico

El niño permaneció internado durante seis meses y en estos dos años fue sometido a más de 20 cirugías.

Cada semana, Genaro Cabrera viaja desde Salto a Montevideo en una ambulancia de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) para continuar su tratamiento en el Centro Nacional de Quemados (Cenaque), que funciona en el Hospital Pereira Rossell. Tiene nueve años, le gusta estudiar, jugar al fútbol, bailar y cambiar figuritas. También carga con una historia marcada por el dolor, la pérdida y una recuperación que todavía continúa.

“Este lugar ya lo hago mi casa, una banda de tiempo que pasamos acá”, cuenta a Telemundo Genaro sobre el hospital al que llega desde hace dos años, luego del accidente automovilístico que lo dejó al borde de la muerte.

En 2024, el auto en el que viajaba junto a sus padres y su hermana fue embestido por una camioneta y se incendió. Genaro sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo. Fue el único sobreviviente del siniestro.

“Genaro llegó con prácticamente un 70% de su cuerpo quemado y era un niño extremadamente grave”, recordó la jefa del Cenaque, Beatriz Manaro. “La vía aérea estaba comprometida y prácticamente todo su cuerpo estaba afectado”.

El niño permaneció internado durante seis meses y en estos dos años fue sometido a más de 20 cirugías. Hoy continúa con tratamientos de láser para mejorar la piel y aliviar la intensa picazón que le dejaron las quemaduras.

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“Me rascaba y me salía sangre antes. Me faltaba hacer un tratamiento así porque tenía mucha picazón en casi todo el cuerpo”, relató Genaro.

Pese a todo, quienes lo rodean destacan la actitud con la que atravesó el proceso de recuperación. Su abuela, Graciela Acosta —a quien Genaro llama “mamá”—, asegura que nunca dejó de luchar.

Graciela Acosta y Genaro Cabrera. Crédito: Captura

“Es un niño que acepta todo, hace todo y es una maravilla. Él tomó todo esto y salió adelante”, contó. “Le gusta ir a la escuela, hace gimnasia, natación y sale de ahí para ir al fútbol”, detalló.

Genaro asiste a la Escuela N° 9 de Salto y, mientras estuvo internado, continuó estudiando gracias a clases brindadas por la Fundación Humaniza Josefina. Dice que le encanta ir a la escuela, aunque el fútbol ocupa un lugar especial en su vida.

“Lo que más me gusta es el fútbol”, aseguró el niño, fanático de Club Atlético Peñarol y admirador de Facundo Pellistri. Incluso juega en el mismo cuadro que su padre.

La relación con sus abuelos es otro sostén clave en su vida cotidiana. “Me malenseñan, que no es lo mismo que malcriar”, dijo entre risas. “A mí me tratan como un rey”, reconoció.

“Es mi vida”, resumió su abuela.

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Desde el equipo médico destacan que el acompañamiento familiar fue fundamental en todo el proceso. “Los familiares son el pilar para recuperar un niño quemado”, señaló Manaro. “La constancia en los tratamientos y el apoyo diario hicieron posible que hoy tengamos a un Genaro en plena actividad”, indicó.

El vínculo construido durante estos años con el personal de salud también despertó un nuevo sueño en el niño: convertirse en médico. “Según Manaro, ella no se va a jubilar hasta que yo sea doctor cuando termine mi carrera de fútbol”, contó sonriendo.