El índice de Confianza del Consumidor aumentó levemente en febrero

Conversamos con la directora del Instituto de Competitividad de la Universidad Católica, Micaela Camacho. Los encuestados revelaron que consideran que mejoró la situación económica personal y la del país. No obstante, la predisposición a comprar bienes durables descendió un poco, moderando una fuerte suba que había registrado en enero.

Si bien continúa por doceavo mes consecutivo en el nivel de moderado pesimismo, está a poco menos de un punto del moderado optimismo, dejando atrás el peor momento de la pandemia, un año atrás. 

Cómo se construye el índice

El índice de confianza es una medida económica que utilizamos desde el 2007. Calculamos la UCU junto con Equipos Consultores. Es cómo vemos qué está sucediendo con el sistema económico y se traduce en decisiones. Es importante saber qué está pasando con respecto a lo que podría pasar el año que viene. El año pasado la manera en la que consumimos cambió radicalmente.

El índice se construye en tres variables. Se hace una encuesta en donde se pregunta por la fortaleza económica del país y qué va a pasar en un año y tres años. También se pregunta por la fortaleza económica personal en relación a un año atrás y un año para adelante. Por último, se pregunta cuál es la predisposición a comprar bienes durables. El balance nos sitúa menos de un punto del 50. El índice va de 0 a 100. El 50 es la neutralidad. Lo que vemos en la última gráfica de la encuesta es un descenso en marzo, fue el descenso más grande del índice en la historia. Luego de a poco se acerca a la neutralidad que son los 50 puntos. Como son muchos años, son descensos pronunciados, pero en realidad son pequeños descensos que se dan un mes tras otro. El único mes que bajó abruptamente fue marzo de 2020. Si vemos fines de 2019 hubo cambio de gobierno y eso genera la percepción de cambio. Luego comenzó el optimismo y la aparición de la pandemia cambió la manera en la que miramos la economía.

Hace tres meses que viene aumentando la confianza económica dependiendo de estos tres pilares. Está  vinculado con las medidas del gobierno y a la gran incertidumbre. Está asociado a que están llegando las vacunas y que vamos saliendo de esta situación. Para nosotros ha sido un hallazgo importante. Es un índice que se hace en todas partes del mundo. Nos permite comparar hábitos de consumo. El último pilar es fundamental porque habla de cómo los consumidores están mirando sus preferencias. Tratamos de entender qué pasa con el sistema económico. Saber qué está pasando con el consumo en Uruguay es fundamental. Todos tuvimos un cambio de vida y el cambio fu radical. La predisposición a la compra de bienes durables es radical. Ha venido aumentando en estos últimos meses. Se ha cortado la posibilidad de gastar en viajes y los uruguayos están tratando de mejorar su hogar y sus condiciones de vida comprando electrodomésticos, autos y cosas del hogar. Son bienes que representan una inversión o un gasto importante. Esta crisis tuvo muchísimo impacto en muchas actividades económicas, pero hubo otras actividades que se vieron con mayor demanda, por ejemplo, la compra de electrodomésticos o cambiar de vivienda. También con lo que tiene que ver con gastar la plata que tengo en el bolsillo con decisiones en el largo plazo.

ICC por departamento

Aquellos que están relacionados con el turismo o donde hay más casos de covid tienen un impacto mayor al momento de preguntarles cómo ven la situación económica del país. Son más reacios a pensar que esta situación se va a revertir rápidamente. Rocha y Río Negro son los extremos. Disponemos un termómetro de cómo ve la población otras variables de la economía. Las variables que se preguntan y analizamos son los ingresos de la familia, la inflación, ahorro, confianza en la moneda y desempleo. Son variables que van bastante relacionadas. En el desempleo los uruguayos están confiados de que el desempleo va a bajar. La expectativa de desempleo venía a la baja en los últimos dos meses. Ahora hay que ver qué pasa en mayo con las nuevas medidas.

La golpiza a un delincuente en Toledo no fue arresto ciudadano y es delito, según el doctor en Derecho Mario Spangenberg

"El arresto se limita a inmovilizar a la persona", explicó Spangenberg, que además es decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.

Para el doctor en Derecho Penal y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Mario Spangenberg, lo ocurrido en Toledo este domingo no fue un arresto ciudadano sino un delito.

Las personas que detuvieron al delincuente tras el robo no se limitaron a inmovilizarlo y entregarlo a las autoridades, sino que procedieron a hacer justicia por mano propia.

"Quizás pueda haber comenzado como un arresto ciudadano pero es evidente que desbocó hacia cuestiones que en un Estado de Derecho no deberíamos acostumbrarnos, siquiera hacer la vista a un lado".

"El arresto se limita a inmovilizar a la persona. Si luego se la golpea, se la tortura, se la intenta "leccionar" en un sentido de ejercer una justicia por mano propia, de "darle su merecido", desde un punto de vista absolutamente antijurídico, lo que está haciendo el ciudadano ahí es sustituir no solo a la Policía en la detención sino a un eventual juez, que no está facultado para imponer un castigo físico".

"Ahí entramos a un derecho penal común donde se aplica un delito como en cualquier otro caso".

Los uruguayos se mostraron más confiados en febrero para consumir respecto al mes previo

A los consumidores les preocupa igualmente el desempeño de la economía del país y el nivel de desempleo.

La confianza de los consumidores mejoró en febrero respecto a enero pero continúa en la zona de "moderado pesimismo", según el Índice de Confianza de los Consumidores elaborado por SURA y la Universidad Católica.

De acuerdo con el documento, en febrero fue mayor la predisposición de compra de bienes durables, como vehículos y electrodomésticos, siendo este último rubro el de mayor demanda.

Dejando de lado las perspectivas acerca de la economía personal y considerando el desempeño de la actividad económica del país, las expectativas desmejoraron en febrero, registrando los valores más bajos desde mayo de 2016.

En otro orden, mejoraron las perspectivas de los ingresos de las familias y el desempeño de la inflación, mientras empeoraron respecto al desempleo y es mayor la reticencia a realizar depósitos en moneda nacional.

En términos generales, considerando el índice en los primeros dos meses del año, el comportamiento es estable frente a igual periodo de 2017.

Estudio indica que en 2018 se incrementará la conflictividad por las negociaciones salariales

El Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica considera en su informe anual que la situación de estancamiento del mercado de trabajo podría mantenerse o empeorar.

El análisis del Instituto de Relaciones Laborales, según publicó El País, prevé que la conflictividad aumente fundamentalmente en el segundo semestre del 2018 debido a que están convocados a negociar salarios casi todos los grupos de trabajo.

Las diferentes posiciones de los actores de la negociación y la rigidez de sus posiciones son las claves para saber cómo resultará el diálogo.

El informe agrega que, con las previsiones de crecimiento de la economía para 2018, lo más probable es que aunque la economía siga expandiéndose y que la tónica de los últimos seis años de estancamiento en los puestos de trabajo, continúe.

Santiago Silva ya desembarcó en el fútbol chileno

El goleador uruguayo llegó a la Universidad Católica: "Muy satisfecho de poder estar acá después de haber pasado un tiempo no tan bueno".

Santiago “el Tanque” Silva deja el fútbol argentino para jugar en Chile, en el equipo Universidad Católica.

A sus 36 años, el goleador uruguayo ya se puso la nueva camiseta.

“Estoy contento, muy satisfecho de poder estar acá después de haber pasado un tiempo no tan bueno. Ya comprometido con la institución y con muchas ganas. Las expectativas son volver a repetir lo que hicieron los nuevos compañeros el semestre anterior”.

Tomás Costa fue presentado en Peñarol: "Fue fundamental saber que el interés era real"

El volante argentino proveniente de Universidad Católica de Chile contó que para él fue duro dejar Chile, pero que está agradecido con el recibimiento que le dio Peñarol.

El volante argentino Tomás Costa habló con los medios de prensa tras su presentación en Los Aromos y contó los detalles de su llegada:

El entrenador habló conmigo, los dirigentes se comunicaron con la gente que trabaja conmigo. Pienso que eso, más allá de las referencias que podía perder después, fue fundamental para saber que el interés era real y que había un interés concreto en mí y en mi forma de jugar.

Tuve la suerte de que en casi todos los equipos en los que jugué me tocó jugar con jugadores uruguayos y preguntarles a ellos y todos me dieron la misma referencia. Yo sé lo que significa este club y más allá de lo que podía saber o lo que ellos me dijeron, sentirlo y vivirlo en la ciudad fue completamente distintos. Hoy estoy muy contento y cada vez más convencido de que es la decisión correcta.

También se refirió a sus nuevos compañeros:

Conozco a la mayoría, soy de ver mucho fútbol y me enfrenté a la mayoría. A algunos los conozco de afuera, enfrentarlos y verlos más seguidos, a otros de enfrentarlos en el campeonato argentino. Pero dentro de las preguntas que hice fue sobre el plantel y me dieron las mejores referencias.

Es un plantel que viene armado desde hace bastante, fueron llegaron chicos nuevos que se acomodaron muy rápido, espero que también sea mi caso.

Además el futbolista se refirió a su complicada salida de Universidad Católica de Chile:

Fue muy duro para mí dejar Católica. Uno se encariña con las cosas, me sentía parte del club, fueron casi cinco años que conviví. Pasaron muchas cosas y a veces las cosas malas te fortalecen y te unen más que las cosas buenas.

Pero bueno, la realidad es que sentía desde comenzó el Campeonato que no era del gusto del entrenador, más allá de jugar la mayor parte de los partidos. Cuando él lo pudo manifestar lo manifestó sacándome del equipo y poniendo jugadores que habían llegado. Desde ese momento decidimos salir a buscar opciones y terminó todo llegando a Peñarol.

Lo dije ayer cuando salía de Chile, hasta ese momento era una mezcla de sensaciones y estaba hasta un poco triste, porque yo ya tenía una vida en Chile, mismo mi esposa tenía su grupo de amigas y su trabajo ahí. Ya desde hoy estoy muy contento y valoro un montón el recibimiento que me dieron acá.

“Bajo el árbol del bien y del mal. Fe y libertad”: Lectio Magistralis del Cardenal Gianfranco Ravasi

El viernes 6 de noviembre el Cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, recibió la Gran Medalla Ad Honorem de la UCU.

Texto completo de la Lectio Magistralis:

Nec religionis est cogere religionem. Es lapidario Tertuliano, con esta máxima de su escrito A Escápula (II, 2), cuando reconoce que en el mismo corazón de la fe, donde impera la gracia divina, late también la libertad humana, por lo que «no es propio de la religión imponer la religión». Un principio, lamentablemente, no siempre respetado por las diferentes confesiones religiosas, incluido el cristianismo, a lo largo de su historia secular, y es significativo que san Juan Pablo II (segundo) en el Jubileo del 2000 (dos mil), pidiese perdón también por estas prevaricaciones. En nuestro itinerario (que no es sólo teológico, sino sobre todo de corte cultural general) dentro del horizonte de la fe, debemos ciertamente celebrar el primado de la gracia divina, pero no podemos ignorar el necesario contrapunto armónico de la libertad humana. Necesario porque la libertad es estructural a la antropología bíblica y no solamente a la concepción clásica y moderna de la persona.

No podemos ahora desarrollar este tema siguiendo el entramado de textos bíblicos. Nos baste evocar dos pasajes. Por un lado, la escena de exordio de las Escrituras: el hombre y la mujer son colocados en los capítulos 2-3 (dos y tres) del Génesis a la sombra «del árbol del conocimiento del bien y del mal», un símbolo evidente de la moral, ante el cual la creatura se encuentra libre de aceptar el valor de aquél, o incluso, arrancando el fruto, decidir por sí lo que es bien y mal. Por otro lado, citamos un pasaje emblemático de la sabiduría de Israel: «Al principio Dios hizo al hombre y lo dejó en manos de su propio albedrío. Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito. Él te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano. Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará» (Eclesiástico 15,14-17).

La gracia divina, no obstante toda su eficacia, desciende, no al interior de un objeto inerte, sino a un ser libre que puede acoger o rechazar ese don, puede abrir o dejar cerrada la puerta de su alma a la que llama el Señor que pasa, por usar la célebre metáfora del Apocalipsis (3,20). Expresa bien este cruce delicado y fundamental – sobre el que se han encarnizado durante siglos los teólogos tratando de definir el equilibrio – un religioso poeta, P. David. M. Turoldo, cuando escribe: «Estoy seguro que Dios me ha descubierto, pero no estoy seguro si yo he descubierto a Dios. La fe es un don, pero al mismo tiempo es una conquista». La epifanía divina tiene mil formas de manifestarse y no siempre es fulgurante como en el camino de Damasco. Sin embargo, no es tan constringente que conduzca a un asentimiento forzado u obligado. La adhesión debe ser personal, libre, incluso fatigosa. Somos conscientes, en efecto, que el ejercicio de la libertad no es de ninguna manera algo simple.

Ser libres, ciertamente, no es una pura y simple reacción instintiva y “libertina”, ni sólo sustraerse a una opresión o a una imposición, sino que es una elección coherente y consciente entre opciones diversas para alcanzar una meta. Por eso, el dramaturgo alemán Georg Büchner en La muerte de Dantón (1834, mil ochocientos treinta y cuatro) afirmaba que la estatua de la libertad aún no está fundida y es fácil quemarse los dedos. Vivir en la libertad auténtica, como nos lo recuerda a menudo también san Pablo, es un acto que compromete, pues implica una existencia rigurosamente consciente, y está siempre al acecho el riesgo de caer nuevamente en la esclavitud. Como sucede a los perros a los que se lanza un palo seco o un objeto y te lo regresan de inmediato, así para muchos la libertad es un elemento inútil que devuelven de inmediato a las manos del poder. Esta es una imagen de Dostoevskij y del gran novelista deducimos una sugestiva reflexión sobre el nexo entre fe y libertad.

Él escribía: «Tú no descendiste de la cruz cuando te gritaban: ¡Baja de la cruz y creeremos que Tú eres! Porque una vez más no quisiste someter al hombre… Necesitabas un amor libre y no entusiasmos serviles, tenías sed de fe libre, no de la que se funda en el prodigio». El escritor evocaba la escena del Gólgota con Cristo agonizante, ultrajado por los viandantes: «Tú que destruyes el templo y en tres días lo reconstruyes, sálvate a ti mismo. Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz. Ha salvado a otros, pero no puede salvarse a sí mismo. Es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y le creeremos» (Mateo 27,39-42). Como durante su existencia terrena había evitado gestos taumatúrgicos espectaculares, preocupándose solamente de sanar los sufrimientos humanos, a menudo alejado de las multitudes e imponiendo el silencio a los beneficiados por sus milagros, así en ese momento extremo Jesús confía su revelación no al prodigio, sino al escándalo de la cruz. Él no busca adhesiones interesadas, sino que invita a una fe libre y guiada por el amor, que es por excelencia un acto de libertad.

Sin esta dimensión, la fe se convierte en parodia, como se intuye en la reconstrucción que Simone de Beauvoir, la escritora francesa compañera del filósofo Sartre, fallecida en 1986 (mil novecientos ochenta y seis), hace de la crisis juvenil que la hizo abandonar la fe. En sus Memorias de una joven formal evoca el momento en que el estando en el colegio, escuchando una predicación del capellán P. Martin sobre la obediencia, se había encaminado hacia la necesidad de liberarse de la pesadilla de la religión, precisamente porque ésta – según la visión que en realidad era una deformación de la fe auténtica – llevaba a eliminar la libertad. Exponía: «Mientras hablaba el sacerdote, una frívola mano  se abatía sobre mi nuca, me hacía inclinar la cabeza, me pegaba el rostro al suelo; toda la vida me habría obligado a arrastrarme a gatas, cegada por el polvo y las tinieblas; necesitaba decir adiós para siempre a la verdad, a la libertad, a cualquier alegría».

Por eso es importante un anuncio correcto de la fe que, sin conceder nada a un acuerdo fácil, a un compromiso genérico y cómodo, no deforme la verdadera alma de la fe, introduciendo un rostro desfigurado de Dios, lo que Lutero llamaba simia Dei, es decir, el “remedo de Dios”. El auténtico creer no es esclavitud, sino libertad, no es imposición, sino búsqueda, no es obligación, sino adhesión, no es ceguera, sino luz, no  es tristeza, sino serenidad, no es negación, sino elección positiva, no es sueño amenazante, sino paz. Como afirmaba en uno de sus ensayos, Vivir como si Dios existiese, el teólogo alemán Heinz Zahrnt, «Dios habita solamente donde se le permite entrar». Esta elección conlleva – como toda opción libre – un aspecto de riesgo. Entra en acción, entonces, un rasgo ulterior que es la confianza.

Es la famosa fides qua de los teólogos, o sea la fe “con la que” uno se adhiere, confiando, a Dios y que hace acoger la fides quae, es decir, los contenidos de la Revelación divina que el creer nos manifiesta. Abraham, que «por la fe, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia y salió sin saber a dónde iba» (Hebreos 11,8), es el sumo ejemplo bíblico. En nuestro itinerario, que es más cultural que específicamente teológico me confío a los versos de una importante escritora italiana con la que personalmente tuve un diálogo intenso en los últimos años de su vida, Lalla Romano, desaparecida en 2001 (dos mil uno): «Fe no es saber / que el otro existe / es vivir / dentro de él / calor / en sus venas / sueño / en sus pensamientos. / Aquí merodeando / durmiendo / en él despertarse». Cierto, la fe es también saber, conocer, comprender, pero no es pura y simplemente demostración racional de la existencia de Dios. Es mucho más.

El cruce entre fe y libertad es, por tanto, complejo porque supone ante todo el encuentro entre antropología y teología, es decir, entre la inmanencia y la trascendencia, entre la creatura y la divinidad, entre el hombre/mujer y Dios. Un encuentro en el cual ninguno de los dos protagonistas debe predominar sobre el otro. Por un lado, la creatura humana, dotada de libertad, no puede ignorar al Creador y su palabra y, por consecuencia, debe realizar una elección libre escuchando o rechazando esa palabra. Dios, por otra parte, escogió tener frente a sí un interlocutor libre y no una estrella regulada por mecánicas celestes obligatorias y, por ende, respeta la decisión humana, hasta la negativa, aunque no quedando indiferente, y aquí entra en escena el tema del juicio moral sobre el bien y sobre el mal.

Pero el cruce entre fe y libertad supone también una dimensión exquisitamente interna a la antropología. En la conciencia humana la opción fundamental respecto a Dios y su palabra involucra razón y fe que son dos caras de la libertad. Existe ante todo la verificación racional legítima y necesaria; tanto es así que san Agustín no titubea en declarar que «la fe si no es pensada es nada» porque la persona creyente «pensando cree» y «creyendo piensa». Naturalmente el límite creatural hace que el misterio trascendente, es decir, la nous, la “mente” de Dios, como dice  s. Pablo, o la ‘esah, el “proyecto” divino, como se expresa el libro de Job, no pueden ser agotados por la mente y por el proyecto humano. Aquí puede surgir una doble elección, ya sea de la adhesión o del rechazo.

La adhesión, como decíamos, es la fe que tiene en su interior un doble perfil que no excluye la razón (la fides quae), sino que exige un ulterior canal de conocimiento, el de la confianza, del amor, de la confidencia (la  fides qua), emblemáticamente expresada en la subida dramática de Abraham al monte Moria obedeciendo al desconcertante mandato divino del sacrificio del hijo, un acontecimiento sobre el cual ha escrito páginas memorables el filósofo del siglo XIX Soeren Kierkegaard en su ensayo Temor y temblor. La persona humana tiene, en efecto, una conciencia polimorfa, pues implica la vía racional, aunque también la de amor, el método científico, aunque también la intuición estética, la experimentación sensorial, aunque también la abstracción intelectual, etcétera. Bajo esta luz se comprende la función decisiva de la libertad que se confía y se encomienda a Dios. Y es sobre este aspecto de confianza sobre el que queremos concluir con una reflexión de índole testimonial y cultural.

La fe en su último estadio es, en efecto, – como, por lo demás, lo enseña la gran mística (piénsese solamente en Juan de la Cruz) – encuentro, confianza, abrazo, amor; es vivir en Dios, compartiendo pensamientos, sueños, elecciones. Es dormirse con él para despertarse también junto a él, como confiesa el salmista: «En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo» (Salmo 4,9). Como rezaba otra poetisa italiana, marcada ésta explícitamente por la fe, Ada Negri: «Tú caminas a mi lado, oh Señor; huella no deja en tierra tu paso. No te veo: pero siento y respiro tu presencia en cada hilo de hierba, en cada átomo de aire que me nutre». La confianza tiene su examen de autenticidad en el tiempo oscuro de la prueba, cuando el rostro de Dios desaparece, su palabra calla, su presencia se convierte en ausencia. Job envuelto plenamente en las tinieblas, no deja de creer y de tener confianza: «Él me puede matar, no me lamentaré» (13,15).

La tradición hebrea escenifica en una parábola a un judío que huía de la Inquisición española con su mujer y su hijo, y que, durante una tempestad, toca tierra en una isla. Ahí un rayo mata a la esposa y una ola arrastra al mar al muchacho. Solo, desnudo, flagelado por la tempestad, aterrorizado, vagabundo en esa isla rocosa, eleva su voz al cielo: «¡Dios de Israel, estoy acabado! Precisamente ahora, sin embargo, no te puedo servir sino libremente. Tú hiciste todo para que yo dejara de creer en ti. Bien, te lo digo, Dios mío y de mis padres: no lo lograrás. ¡Puedes golpearme, puedes tomar mis bienes, lo que más quiero en el mundo, puedes torturarme a muerte: yo creeré siempre en ti, te amaré siempre, aunque no te guste!». Evidentemente es la paradoja, pero en esta escena del drama de Job brillan la total libertad del creyente y su absoluta confianza en Dios.

Una confianza que es exaltada también en la tradición musulmana con altísimos acentos (muslim significa precisamente “quien tiene confianza y se abandona en Dios”), aunque a menudo en perjuicio de la libertad humana. El poeta nacional de Pakistán, Muhammad Iqbal, muerto en 1938 (mil novecientos treinta y ocho), escribió: «Te diré el signo del creyente: / cuando le llega la muerte, / en sus labios brota una sonrisa». El morir, efectivamente, en la fe no es arribar al abismo de la nada; tanto es así que en el hablar popular árabe el camposanto es llamado “la casa del encuentro”. Vivir la fe genera una confianza que hace florecer, incluso en la crudeza de la agonía, una sonrisa. Concluimos, entonces, este recorrido temático de corte cultural y religioso con una oración de agradecimiento irradiada por la confianza. Es una de las Catorce oraciones que compuso Robert L. Stevenson, el genial autor del siglo XIX inglés de la Isla del tesoro y del Extraño caso del doctor Jekyll y de Míster Hyde, un verdadero canto de confianza en el Dios que no abandona jamás a sus creaturas con sus pequeños y grandes dones: «Te damos gracias, Señor, por este lugar en que habitamos, por el amor que nos mantiene unidos, por la paz que hoy nos hace concordar, por la esperanza con que esperamos el mañana, por la salud, el trabajo, el alimento, el cielo claro que llenan nuestra vida de confianza y serenidad».

Card. GIANFRANCO RAVASI

Danubio perdió 2 a 1 con Universidad Católica y quedó eliminado de la Sudamericana

De los Santos metió un gol en contra increíble a los 18', Olivera empató a los 49' y Mark González puso el segundo chileno a los 81.

Universidad Católica llegaba al Franzini con la ventaja de haber ganado 1 a 0 como local en Chile a Danubio, pero la ventaja parecía ser poca. Por lo tanto, los de Maroñas llegaban al partido con muchas esperanzas de lograr la clasificación en la Copa Sudamericana.

El globo empezó a pincharse a los 18 minutos, cuando -y tras un arranque poco claro de La Franja- Matías de los Santos se metió un gol en contra insólito y amplió la ventaja para los visitantes. Tras un centro bastante frontal que no revestía ningún peligro, de los Santos peinó la pelota y la puso prácticamente en un ángulo del golero Torgnascioli.

En el arranque del segundo tiempo, con un golazo de Juan Manuel Olivera los de Maroñas empataron el trámite y fantasearon con la clasificación; sin embargo, eran tres los goles que debían de convertir y mantener el único tanto contrario en la red propia. A los 81 minutos, Mark González puso fin al sueño al marcar el 2 a 1.

El Danubio de Jorge Castelli formó con Franco Torgnascioli en el arco, Matías Velázquez, Matías De los Santos, Joaquín Pereyra y Federico Ricca; Agustín Viana, Fabricio Formiliano, Leandro Sosa e Ignacio González; Juan Manuel Olivera y Sebastián Fernández.

Universidad Católica puso en cancha a Christopher Toselli bajo los tres palos, el uruguayo Pablo Álvarez, Guillermo Maripán, Germán Lanaro y Juan Carlos Espinoza; César Fuentes, Diego Rojas, Fabián Manzano y Christian Bravo; Roberto Gutiérrez y Mark González.

Universidad Católica ya está en Montevideo para enfrentar a Danubio

Los de Maroñas perdieron 1 a 0 de visitantes y el miércoles buscarán dar vuelta el trámite.

El miércoles, Universidad Católica de Chile y Danubio jugarán el partido de vuelta por la Copa Sudamericana y definirán quién pasa de fase tras la victoria por 1 a 0 de los chilenos en su casa. Por el torneo local, vienen de un empate y los danubianos de un triunfo por 2 a 0.

La Católica llegó este lunes a Montevideo y Telemundo charló con Pablo Álvarez, el uruguayo que milita en filas del elenco trasandino. "No va a ser igual que el partido de ida, pero nosotros estamos confiados", dijo Álvarez y agregó: "Es raro jugar en Uruguay con otra camiseta que no sea de Nacional, pero siempre es lindo volver".

Marcelo Tejera analiza: Nacional, Danubio, el Barça y los precios de Cerro - Peñarol

En su columna deportiva, Marcelo Tejera analiza el triunfo tricolor, la derrota del equipo de la franja y el resultado de la Supercopa. Además, al final detallamos los precios de las entradas de Cerro - Peñarol en el Centenario.

Oriente Petrolero - Nacional por Copa Sudamericana

No vamos a ver ya lo que quiere Munúa, pero yo creo que con el correr de los partidos -si se gana- puede ser. Pero cuando empezás un torneo como la Copa Sudamericana lo importante es ganar.

Universidad Católica - Danubio por Copa Sudamericana

A Danubio le costó, acá va a tener que cambiar la manera de jugar y atacar más. Ayer jugó solo con Juan Manuel Olivera y por ahí le costó mucho llegar. Si Danubio lo ataca, puede convertir algún gol acá y pasar a la siguiente fase.

Barcelona - Sevilla por Supercopa 

Un 4 a 4 increíble que termina con el gol de Pedro, el jugador que supuestamente saldría del equipo. Es imposible tener lugar con esa delantera y él quiere jugar todos los partidos. Al Barcelona no se le permite nada, tiene que ganar siempre.

Se fijó el estadio Centenario para el partido Cerro - Peñarol

La polémica tiene que ver con el elevado precio de las entradas. Tribuna América (parcialidad de Cerro): socios gratis, generales $ 50. Tribuna Colombes: $ 350. Tribuna Ámsterdam: $390. Tribuna Olímpica: $490. Tribuna  América: $590.

Danubio debuta en la Copa Sudamericana este martes a las 19:00

El equipo de la franja ya está instalado en Chile a la espera del debut. La revancha se disputará el miércoles 19 de agosto en Montevideo.

Así habló Juan Manuel Olivera:

Es un muy buen rival, que tiene un poderío económico y esto hace que siempre forme buenos planteles. Siempre está peleando arriba. Hay que ser cuidadoso pero también hay que confiar en lo nuestro.

Tenemos que ser inteligentes, no se puede clasificar en el primer partido pero sí podés tener la chance de casi quedar afuera si te va mal. Hay que jugar con inteligencia e intensidad.

Danubio partió hacia Chile para jugar ante la Católica

Los de Maroñas juegan a las 19 en su debut por Sudamericana.

Danubio debuta por la Copa Sudamericana ante la Universidad Católica este martes a las 19 horas en el estadio San Carlos de Apoquindo.

Los franjeados irán con Franci Torgnascioli en el arco; Jorge Gravi, Joaquín Pereyra, Fabricio Formiliano y Federico Ricca en la zaga; Gastón Faber, Agustín Viana, Emiliano Ghan y Leandro Sosa en el mediocampo; e Ignacio González y Juan Manuel Olivera en el ataque.

El DT Alfredo Castelli se mostró confiado en el Aeropuerto de Carrasco: "Hemos hecho un buen apronte, hemos hecho un buen ajuste; sobre todo hemos conformado un buen equipo", sostuvo. El entrenador agregó que la Católica está arrancando bien el campeonato y en los últimos partidos logró casi 20 goles, pero "Danubio tiene lo suyo, tiene un equipo equilibrado, con jóvenes hombres maduros y tenemos que demostrar en cancha lo que hemos trabajado".