En la localidad de Nuevo Berlín, familias inmigrantes guardan un pedazo de muro que separó a las dos Alemanias

En el departamento de Río Negro se encuentra una pequeña localidad que guarda las historias de inmigrantes alemanes desde hace más de cien años.

A orillas del río Uruguay, está Nuevo Berlín, una pequeña localidad que esconde historias de familias inmigrantes que hace más de cien años decidieron cruzar el Atlántico. Es el mismo viaje que hizo, hace menos tiempo, un pedazo del Muro de Berlín que, durante años, dividió la actual capital del país europeo en dos.

Richard y Karl Wendelstandt, dos hermanos alemanes que se habían establecido en Argentina por negocios familiares, decidieron en 1859 cruzar el río Uruguay, que separa ambos países, para comprar tierras al norte del Río Negro.

Allí, fundaron la estancia “Nueva Melhem”, donde comenzaron a trabajar en la cría de ovinos.

A partir de ahí comenzaron a llegar a la estancia inmigrantes de Alemania y de otros países europeos para trabajar en Uruguay.

Llegó un momento en que la estancia Nueva Melhem, no daba para más, y los hermanos Wendelstandt donaron 200 hectáreas de terreno para la fundación de un pueblo.

“El 16 de marzo de 1875 se autorizó esa fundación y así nace Nuevo Berlín. Pidieron a un agrimensor que diagramara el plano de lo que iba a ser el peublo. Es así que en tela, Quinke hizo el plano que hasta hoy existe y se respeta, a pesar de que ha sido ampliado. Las calles están tal cual y se dividieron las parcelas para ir aumentando la poablación. Así fue poblándose poco a poco”, explicó el docente jubilado Luis Acland.

Durante casi 30 años, 45 kilómetros de muro dividieron Berlín en dos, convirtiéndose en símbolo de la Guerra Fría y de la confrontación entre dos mundos.

Apenas dos años después de la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 en la que cientos de berlineses salieron a las calles a derribar el Muro, un pedazo del mismo llegó a Uruguay.

Fue el 9 de marzo de 1991 cuando la Cámara de Comercio Uruguayo-Alemana decidió donar el fragmento, de 5 kilos de peso, al pueblo de Nuevo Berlín.

Hoy, este trozo está exhibido en la Estación Fluvial de la localidad.

Sostenida sobre una base de hierro y cubierta por una cúpula de vidrio, la histórica roca está acompañada por otra más pequeña que dejaron tiempo atrás unos turistas cuando visitaron Nuevo Berlín.

La más pequeña, conserva a la perfección los rastros de pintura verde, negra, naranja y amarilla con la que fue pintada mientras el muro estuvo en pie.

 


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