Pescadores artesanales de La Paloma viven una de las mejores zafras

Son unas 200 familias se ven beneficiadas por la zafra de la anchoa.

Es muy tarde en el puerto de La Paloma, ya casi madrugada. Hace mucho frío. Pero la actividad no para. El puerto revive con la llegada de las embarcaciones llenas de pesca. Es la zafra de la corvina blanca, pero lo que está saliendo más es anchoa.

El lugar de desembarque está lleno y sobre el muelle hay una montaña de pescado. Pero no importa, porque el trabajo hace mucha falta en el lugar y “hay que aprovecharlo”. Jonathan Forti, pescador del lugar, explicó que las temporadas venían siendo cada vez peores y esta buena zafra los sorprendió.

En estos días las chalanas llegan a puerto llenas de pescado en bodega y cubierta. Cada una tiene más de diez mil kilos.

En la embarcación en general va el patrón y tres o cuatro trabajadores. Cuando llegan a puerto, están los changadores que son los que ayudan a descargar y sacar los peces de la red. Ellos ganan un jornal que va desde los $1.500 a $2.000 por seis o siete horas de trabajo.

El pescado que queda en La Paloma es poco. Casi todo se coloca en cajas con hielo y se lleva a Montevideo o al exterior.

La vida del pescador no es fácil en La Paloma. Muchos hacen los primeros viajes de esta zafra para pagar deudas de salidas anteriores en las que volvieron sin nada.

 

 

 


Las Más Vistas