El Ministerio de Salud Pública no cumplió sentencia de amparo judicial por medicación

El juez Recarey envió el caso a Fiscalía Penal para que vea si hubo desacato por parte del Ministerio.

El 23 de julio el juez Alejandro Recarey aprobó un amparo para que el MSP le otorgara un medicamento para tratar la enfermedad de Crohn a una chica de 18 años. El medicamento, según la sentencia, debía ser otorgado en 24 hs. 23 días después todavía no ha llegado a sus manos.

Por eso este miércoles el ministro Basso había sido convocado a declarar ante el juez que ya había dado la razón a la paciente y luego había intimado a la cartera a cumplir a principios de mes. Pero el ministro no se presentó.

No solo eso, ayer envió a sus representantes legales, según contó el propio Recarey en audiencia, a intentar sin la presencia de los representantes legales de la paciente que se diera marcha atrás con la solicitud de convocatoria al ministro.

El juez no tomó a bien esa visita y pidió que se dejara registro y se diera cuenta al doctor Juan Cereta del consultorio jurídico de Facultad de Derecho que es el representante legal de la chica.

Este jueves era la hora de la verdad. Dependía que el juez enviara o no el caso a la Justicia Penal para ser considerado por desacato por no cumplir con una orden judicial y la ausencia de Basso fue la gota que derramó el vaso.

Calificó la actitud del ministro de falta de respecto a su investidura en tanto representante del Poder Judicial, de falta a la trasparencia que se requería en un caso como este y de huir de su responsabilidad como jerarca de dar cuenta de lo ocurrido. Estaban allí la directora general de Salud del Ministerio de Salud Pública, Raquel Rosa, y la directora general del Fondo Nacional de Recursos.

Recarey dijo que el ministro intento dar las explicaciones que debía dar a la justicia en una conferencia de prensa el día miércoles. El juez dijo que esa actitud es un menoscabo a su investidura y dijo además que con sus declaraciones a la prensa había llevado un caso judicial a un terreno político que él no quería.

El juez quiso marcar un antes y un después con su actuación el día de hoy por entender que no se trata de un único caso de incumplimiento de una sentencia, sino que existen múltiples incumplimiento. A las explicaciones de factores burocráticos y falta de medicación que se requiere importar que esgrimieron los abogados del MSP y el FNR, el juez aseguró que eso se debe plantear antes y no después. Y que de haber dificultades se debe comunicar al juez y al abogado del paciente y no simplemente ignorar la sentencia y actuar a discreción como si no existiera.

En definitiva, está en juego la vida humana y la defensa de un derecho constitucional fundamental, aseguró.

Recarey se excusó de hacer declaraciones a Telemundo y aseguró que su actuación hablaba por él.

El que sí habló fue Cereta, el defensor de la chica que aguarda el medicamento. Dijo esperar que esto sirva para que tanto ella como otro que esperan los remedios con sentencia aprobada lo reciban.

Telemundo se comunicó con las autoridades de MSP. En este caso quien habló fue el subsecretario Jorge Quian, quien dijo no entender porque este caso había cobrado tal magnitud. Dijo que el MSP tuvo que pedir la medicación a Suiza y que eso llevó tiempo, pero que ya estaba en poder de la mutualista donde se atiende la paciente. Quian dijo que los tiempos de la Justicia no son los del MSP y que el juez se equivocó, aunque aseguró que no entiende los temas jurídicos mediantes, pero está tranquilo con el proceder del Ministerio. Aseguró que la vida de la chica nunca estuvo en peligro y que ellos se cercioraron de eso con su médico.

Uruguayos en Venezuela realizan un relevamiento de personas con problemas para acceder a medicación

Una vez hecha la lista pedirán la medicación a través del Consultado. Relatan que en los Hospitales faltan los insumos básicos.

La dificultad para acceder a medicamentos es una de las consecuencias de la crisis en Venezuela. Mariela San Juan es uruguaya y hace 35 años que emigró a ese país. Relató a Telemundo que colabora en la realización de un relevamiento de uruguayos a los que le falta medicación. Hasta ahora en Caracas son 20.

"Con esa planilla vamos a ir localizando a las personas, a las que necesitan medicamentos. A través de esas planillas ojalá podamos tener información certera de que nos traigan esa medicación. Estamos tratando a ver si a través del Consultado uruguayo a ver si se puede hacer algo. Nunca hemos molestado ni pedido nada, ni se han enterado que necesitamos, pero en este momento es una necesidad", dijo a Telemundo Mariela San Juan.

Aseguró que la situación más problemática está en Isla Margarita, por dificultades para el traslado. Aseguró que la situación más problemática está en Isla Margarita, por dificultades para el traslado. "Hay una señora en Isla Margarita que tuvo un ACV por no haber consumido los medicamentos de la tensión. Le dio un ACV. Hay hospitales que no tienen los servicios para hacerle la tomografía. Se está haciendo una colecta para que le hagan una tomografía particular. Hay muchos medicamentos que no están. No hay medicamentos para la gente que sufre de parkinson, para el corazón, antibióticos, insulina, protector gástrico", sentenció Mariela.

San Juan relató que su padre sufre diabetes y no pueden acceder a insulina para tratarlo. "Estamos todos los días con el corazón en la boca. Primero porque no tenemos seguro. Los precios que tenían las empresas de seguros cuando íbamos a una clínica no te cubría nada. No tenemos nada, en el hospital no hay insumos, para ir a una clínica tenes que tener muchísimo dinero", contó.

 

 

La historia de tres personas que pudieron acceder a una medicación de alto costo para seguir viviendo

No lo podían pagar, pero consiguieron acceder y ahora viven una vida plena. La historia Fabricio, Alicia y María José.

Fabricio es un joven de 17 años de Salto al que habían diagnosticado leucemia cuando tenía 14 años. Ya había realizado todos los tratamientos posibles incluida quimioterapia, pero la enfermedad volvía. Su médico le indicó Trinox, un tratamiento de tres meses que no solo mejoraría su cuadro, sino que podía curarlo. El costo era de 35 mil dólares.

"Lo pedimos, se lo niegan. Y después vino el juicio. Si eso hubiese salido cuando lo pedimos,  habrían agarrado la enfermedad en un paso previo. Eso  hubiese significado menos medicación y como pasó todo ese tiempo, la enfermedad volvió y hubo que pedir más", contó el padre del joven.

Fabricio dio su testimonio: "Como esto es tan normal para mí, no caigo en que tal vez en abril se pueda terminar prácticamente todo. Cuando pase va a ser como cuando me diagnosticaron, va a ser como un sueño". Él va a concluir su tratamiento en abril y la enfermedad ya desapareció de su médula según los controles.


El próximo caso es el de Alicia, una docente de Maldonado que diez años atrás fue diagnosticada con Mielofibrosis. Se trata de una enfermedad que ataca los huesos y destruye la médula ósea. Necesitaba una medicación, Ruxolitiniv, que cuesta 6 mil dólares al mes y que debe tomar de por vida.

"El médico me dijo: yo no te dejo tomar una pastilla hasta que no tengas un colchón de por lo menos seis cajas. Porque mientras tanto tenemos que hacer la apelación al Ministerio y ver cómo funciona. Para todo eso necesitas tiempo y el tiempo se te va", relató Alicia a Telemundo.

La docente contó cómo vivía antes de tomar la medicación. "Mi casa tiene dos pisos, pero en un momento yo vivía abajo. Yo ahora le rehuyo a la escalera, pero la puedo subir, no tengo problema. Yo tenía insuficiencia respiratoria, vivía con nebulizaciones. Un verano la pasé terrible, todo el rato quejándome y buscando aire. Todo eso se fue", relató. Ahora concurre a las clases de yoga que su hija dicta en un gimnasio.

Alicia tiene la enfermedad controlada desde 2015 cuando empezó a tomar la medicación.


El último caso es el de María José, una chica de 33 años que sufre de esclerosis múltiple y que había perdido la vista y la movilidad. Su pronóstico sin medicación era quedar postrada en una silla de ruedas e ir perdiendo cada vez más control de su cuerpo.

En 2015, tras varias audiencias, consiguió la medicación Fingolimod que cuesta 70 mil pesos al mes. Recuperó la vista y la movilidad y hace cinco meses fue mamá.

"Cuando me diagnosticaron estuve un año de miedos, de shock. Vivía con el miedo de cómo iba a amanecer. Pero ahora tengo confianza, me levanto todos los días bien, veo, logro movilizarme. Hago ejercicio, trabajo, tuve un hijo. Volvió la confianza, emocionalmente y espiritualmente", contó la joven a Telemundo.

SMU se enfrenta al MSP por medicamentos de alto precio: "El acceso a la salud debe ser igualitario, pero el FNR solo cubre algunos tratamientos"

El sindicato acusa al ministerio de ser el responsable de la "judicialización de la medicina".

El financiamiento  de medicamentos de alto precio mantiene  enfrentados al Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y a las autoridades sanitarias. Las diferencias salieron una vez más a la luz  después que el  subsecretario de Salud, Jorge Quian, dijera -a mediados de marzo- que algunos abogados “trafican” con el miedo a morir de  pacientes terminales para que presenten recursos de amparo ante la Justicia  y así  acceder a medicamentos de alto precio.

Esto termina  “judicializando” la medicina, afirmó Quian. La gremial médica marcó  su rechazo al planteo afirmando que si las decisiones médicas pasan por los juzgados es responsabilidad de Salud Pública.

Abordamos el tema junto a Martín Fraschini, vicepresidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU).

Todos tenemos un allegado que necesita de un medicamento de alto costo. Muchos deben ampararse en un recurso a través del estado de Derecho para llegar a él, que a veces termina llegando a tiempo o no.

Los responsables de esto son los del mismo ministerio. Son los responsables de que haya una judicialización de la medicina para que los pacientes puedan acceder a determinados medicamentos.

El acceso a la salud debe ser igualitario para todos, y no lo es. El FNR cubre algunos tratamientos y otros no los cubre. Cuando no se cubre, el usuario debe buscar una alternativa. Y ahí surgen tres grupos.

Un grupo tiene la posibilidad económica y se va fuera del Uruguay. Otro grupo tiene la posibilidad económico-social de ampararse en un abogado y por vía judicial terminando accediendo, con suerte en tiempo justo. Y otro grupo no tiene la capacidad económica ni social de acceder a ninguno de los dos caminos.

Hay que pensar si no habría diseñar el Fondo Nacional de Recursos. Está bien que se cuide el dinero. Pero no solo hablamos de tratamientos oncológicos, hay otros casos de otras cosas en los que los pacientes no acceden.