A 70 años de la liberación de Auschwitz, conversamos con un rabino y un sobreviviente del Holocausto

Isaac Borojovich nos cuenta su historia.

El Holocausto fue una de las mayores tragedias de la humanidad: una campaña sangrienta y sostenida durante años del régimen nazi en Alemania en contra de la religión judía, que llegó a su punto máximo cuando el país liderado por Adolf Hitler conquistó buena parte de Europa antes y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y comenzó a capturar a los judíos de esas otras naciones para enviarlos a campos de concentración -en los que eran forzados a trabajar en condiciones infrahumanas- y a campos de exterminio -en donde se los separaba en dos grupos, uno de los cuales era llevado a cámaras de gas y asesinado-. El campo de Auschwitz-Birkenau en Polonia es el más tristemente famoso de todos, el principal en lo que los nazis dieron en llamar “la solución final” para el problema de los judíos. Más de un millón de personas murieron allí, 90% de ellos judíos.

El campo de Auschwitz fue liberado el 27 de enero de 1945 por el ejército soviético, un día considerado desde entonces como el Día Internacional de Recuerdo del Holocausto. A pesar de que la mayoría de los prisioneros habían sido evacuados poco antes por el acercamiento de las tropas rojas, fue un día histórico para la cercana derrota del Tercer Reich de Hitler.

En conmemoración de ese episodio tan oscuro para la historia de la humanidad, Cámara Testigo conversó con el rabino Ben Tzion Spitz sobre lo que significa hoy el Holocausto para la religión judía, y con Isaac Borojovich, un sobreviviente de la masacre. “Usted tenía los ojos cerrada, la boca cerrada, los oídos tapados. Usted pensaba siempre en cómo se consigue un pedazo de pan, el resto no le importaba nada”, recordó Borojovich, sobre cómo lidió con el dolor que lo rodeaba y la cercanía de las tropas de las SS alemanas con las que él consiguió un trabajo para sobrevivir.

Ben Tzion Spitz recordó que su abuelo, que sobrevivió el Holocausto, no quiso nunca contar nada para no revivir la experiencia, y que incluso el trauma afectó a los hijos de los sobrevivientes, que veían cómo sus padres imponían distancia con ellos, marcados por el pasado. Su abuela estuvo en Auschwitz, mientras que su abuelo estuvo en campamentos de trabajos forzados; ambos sobrevivieron, pero todos sus familiares perecieron en Auschwitz.

La historia de Borojovich está plagada de anécdotas muy duras que no pueden dejar de escucharse. Por ejemplo, un día vio cómo se estaban llevando a todos los chicos de su edad y consiguió escabullirse entre los guardias y esconderse dentro de un pozo negro. En otra ocasión, fueron forzados a caminar con 23º bajos cero hasta otro campo, una marcha en la que murió la mitad de la gente, pero al llegar encontró a su hermana pequeña y a su tío, lo que supuso una enorme alegría entre el horror; sin embargo, los nazis no los dejaron llevarse a la niña y luego se enteraron de que fue asesinada en las cámaras de gas.

Mirá el video para conocer más de la historia de Isaac y las reflexiones sobre la religión del rabino Tzion Spitz, y cómo se mantiene la fe ante tamaño horror.


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