Pablo Bartol se perfila como eventual ministro de Desarrollo Social de Lacalle Pou: "Mi propuesta va por el lado del afecto, de querer de verdad"

Afirma que la represión debe ir acompañada por la integración social. Además, señala que no firmó la propuesta de Larrañaga.

Desde hace 21 años, Pablo Bartol dirige el centro educativo Los Pinos, en Casavalle, que él mismo fundó. En octubre y durante el congreso del sector Todos, en Trinidad, Flores, el precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou lo presentó como su referente en políticas sociales. Hay quienes ya lo indican como el futuro Ministro de Desarrollo Social.

Me convocaron a la política y es difícil decir que no. Luis Lacalle te va enganchando de a poco. Llevo 21 años dedicado a este tema, y me dijeron desde la política que algo así se podía hacer a nivel país. Lo que hay para trasladar no es el proyecto educativo, sino la experiencia de inclusión de una comunidad en un proyecto de superación.

La esencia de Los Pinos es que tiene una comunidad entera dedicada a sacar adelante a sus familias en pos de la superación. La gente tiene un sentido de cuidado y pertenencia del lugar. Muchos dicen que está mucho mejor que cualquier colegio de Montevideo. Hay un sentido de que se va a salir adelante.

Los que están cambiando el barrio son los propios chicos, que muchos llegaron a la Universidad y ahora trabajan en Los Pinos.

Creo que el Mides es un buen lugar desde el que hacer una transformación social. El Mides a veces tiene un discurso de desesperanza o derrotismo, y eso es malo. A la gente hay que darle sentido para su vida, ponerle al lado a alguien que realmente lo quiera. Lo mío va por el lado del afecto, de querer de verdad. Veo mucha gente que tuvo intenciones iniciales buenas, pero luego fracasaron en la realidad con sus ideas malas, y ahora están descreídos, creyendo que ya no se puede hacer nada.

Estás en el horno si perdés el contacto con la gente real y sus problemas reales. Lacalle Pou me ofreció trabajar mucho y dedicarme a la campaña. Hablamos de cargos, pero la política depende de ganar y de negociaciones políticas. Me habló de una tarea de convencer a la sociedad de un camino que no es fácil. Tiene que haber represión social, pero si eso no va acompañado de esfuerzos inmensos de integración social no vamos a ir a ningún lado. Me pidió estar un año recorriendo el país explicando la idea de la integración social necesaria, y de que necesitamos volcar recursos para eso.

No me gusta el mensaje de que esto se soluciona con más militares en la calle. No firmé la propuesta de Larrañaga.

El docente Gregorio Medina me va a suceder en Los Pinos. Estoy confiado en que queda una institución armada y que sabe lo que quiere.

Nunca tuve afiliación partidaria, he votado de todo un poco, incluyendo al Frente Amplio. Lo mío fue siempre la militancia social.

Medellín y su capacidad para sobreponerse a la violencia, un modelo que podría aplicarse a Uruguay: "Se requiere una importante inversión en educación y cultura"

"Esto se resuelve más con inteligencia que con armas", afirmó el exsecretario de Desarrollo Social de Medellín.

Medellín, en Colombia, es una ciudad referente en América Latina por la capacidad de innovación que tuvo para  superar la violencia.

La Comuna 13 fue escenario en 2002 y 2003 de los más fuertes enfrentamientos entre grupos de guerrilla y paramilitarismo que se hayan vivido en cualquiera de las principales ciudades colombianas.

Las claves para superar la violencia y la inseguridad, en un contexto donde la guerrilla y el narcotráfico tuvieron un papel influyente, estuvieron y están en las políticas de Estado: así lo explicó Jorge Melguizo, exsecretario de Desarrollo Social de la Alcaldía de Medellín.

“Se necesitan políticas de Estado que incluyan una intervención integral del Gobierno, y una inversión importante en educación y cultura”, explicó Melguizo.

En este sentido, además, agregó: “Esto se resuelve más con inteligencia que con armas. La convivencia se construye con inversión, y los resultados se ven desde el inmediato plazo”.

"Los cupos alcanzaron y alcanzan": más de 3.000 personas pasaron por refugios durante el invierno; ahora, el Mides apuesta por centros diurnos

"Layera se equivocó al decir que no hay coordinación", dijo la subsecretaria del Mides, y remarcó que el plan de intervención en Casavalle ya había sido votado en 2015.

La subsecretaria del Ministerio de Desarrollo Social, Ana Olivera, coincide con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, en que es necesario realizar una intervención especial en Los Palomares de Casavalle, y que en la zona surgieron "episodios y situaciones de violencia" a las que no estábamos acostumbrados.

También reconoce que "hay más personas en situación de calle" que se niegan a ir a los centros de acogida.

¿Qué balance realiza el Mides sobre el trabajo de los refugios durante este invierno que está a punto de terminar? ¿Se avanzó en la inclusión social de las personas que viven por fuera del sistema?

Hay un balance primario y otro que haremos el próximo mes con todas las instituciones que trabajamos con las personas en situación de calle.

Nuestra primera aproximación habla de 2.600 cupos ocupados prácticamente de forma permanente: más de 3.000 personas pasaron durante el invierno. Para muchos la estadía en la calle fue transitoria, pero en otros casos cuesta más.

Los cupos alcanzaron y alcanzan. Pero eso no quiere decir que si tuviéramos que entrar a todas las personas que están durmiendo a la intemperie no tendríamos que crecer más.

El promedio es más o menos el mismo que el anual de las personas que pasan: son personas que se vinculan con su familia, que pueden acceder a una pensión.

Hay otras situaciones que hacen que las personas se resistan, por lo que en algunos casos hemos llegado a la judicialización.

Hoy tenemos una situación distinta a la que teníamos el año pasado en esta misma época, en relación a la cantidad de adultos en calle, que esencialmente provienen de la privación de libertad. Tenemos que trabajar adentro, algo que hace el Ministerio del Interior. Cuando un juez dice que una persona va a salir, es fundamental saber hacia dónde va. Porque muchos no pueden volver con sus familias, o es conflicto que vuelvan al lugar donde se vinculaban con el ámbito delictivo.

La tarea de retirar los campamentos en calle la realizan el Ministerio del Interior junto a la Intendencia de Montevideo en aplicación de la Ley de Faltas. Esa gente va a centros del Mides, donde se trata de convencerla.

En los refugios, además, se trata de ver si se puede conseguir trabajo, de ver si se puede revincular con la familia, cuáles son sus capacidades. Y también se aborda el tema de las adicciones directamente en la calle.

No estamos haciendo más de lo mismo. Hay cambios. Lo próximo es la apertura de tres centros diurnos, porque hoy tenemos uno solo, además de los centros 24 horas que existen. En pos de que no sea solo el pernocte, sino también otra atención.

La intervención en Los Palomares de Casavalle

Lo que pasó se enmarca en la Operación Urbana III, y fue votada en el 2015 por la Junta Departamental.

Yo creo que Layera se equivocó al decir que no hay coordinación, y también lo dijo el ministro Bonomi. Estamos trabajando juntos desde hace muchísimos años. La zona de Casavalle es la que tiene la mayor población salida de la cárcel. Y el 50 % de las personas tiene un trabajo formal.

Era necesaria la intervención policial para poder llevar adelante otro conjunto de actividades.

Olivera: "Los números del Mides están claros. La mayoría del dinero va para las personas"

La subsecretaria de Desarrollo Social consideró que “hay una mayor visibilidad” de personas en situación de calle “porque ha cambiado la manera de estar en la calle”.

Volvió el frío y la atención a las personas en situación de calle es uno de los temas que ocupa al Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Hace unos días, el ministerio debió recurrir a la Justicia para internar en forma compulsiva a una persona que vivía en la calle.

Hablamos sobre estos y otros temas con la subsecretaria del Mides, Ana Olivera.

Las personas que están en situación de calle no necesariamente están en situación de indigencia: el 70 % de esas personas tienen ingreso, hasta algunos tienen ingresos que les permitirían estar en otro lugar, pero las patologías psiquiátricas asociados les impiden un buen manejo de esos ingresos.

Lo que tenemos la posibilidad de duplicar fueron los cupos en los refugios. Hay una mayor visibilidad porque ha cambiado la manera de estar en la calle. Antes las personas estaban aisladas, hoy nos encontramos con agrupamientos: eso da mayor visibilidad. Tratamos de detectar esta nueva forma de estar en la calle. Además de estar en grupo hay un acercamiento a las centralidades, aunque no solo al Centro de Montevideo.

El debate sobre la asignación familiar es qué es y qué rol cumple. Antes, las personas que no tenían un trabajo formal no tenían derecho a la transferencia monetaria, que no es enorme. El punto de debate es si es eficiente como mecanismo. Es un complemento, nadie puede vivir de esa transferencia monetaria. La pregunta es si es eficiente o no para que los adolescentes entren en el sistema educativo.

La permanencia en la educación primaria es prácticamente total, no así en la educación media. Hoy estamos buscando a 500 en todo el país: es una tarea del Mides junto a ANEP. Y el BPS cumple con la ley de la suspensión de la asignación familiar a aquellos que no asisten.

Creo que los números del Mides están claros: tiene y ha tenido múltiples auditorías. La mayoría del dinero va para las personas. Sobre el tema de las contrataciones, las que son directas no son ilegales: cuando un proceso licitatorio se declara desierto, la ley habilita a la contratación directa.