Continuó la convulsión social en Chile el domingo con espectáculos artísticos e intervenciones callejeras

Los activistas muestran preocupación por las víctimas fatales y los heridos en las protestas.

La vulneración de derechos de los manifestantes en Chile se transformó en uno de los temas sobresalientes de la peor crisis social que vive el país desde que recuperó la democracia en 1990.

La activista guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, llegó al país en representación de organizaciones sociales de varias partes del mundo para solidarizarse con los familiares de los 20 muertos durante las protestas.

"Venimos por un lado a expresar nuestra solidaridad pero por otro lado asumir nuestra responsabilidad de observar la no violación de los derechos humanos, de observar la actitud de las autoridades", dijo Menchú.

A 17 días del inicio de la crisis, y sin la masividad que alcanzaron las manifestaciones iniciales, las expresiones artísticas y deportivas ganaron las calles el domingo.

En el Museo de la Memoria, un espectáculo de música clásica recordó las muertes de esta crisis social que desafía al poder político.

El concierto fue observado en silencio por medio millar de personas.

Continúan los disturbios en Chile pese a los cambios de gabinete introducidos por Piñera

El presidente no descarta una reforma constitucional para pacificar a los manifestantes.

La imagen de Chile sigue siendo la de un país inmerso un día más en la vorágine de unos disturbios que han obligado al Gobierno a anular las cumbres de la APEC y la medioambiental COP25. Mientras tanto el presidente, Sebastián Piñera, dice estar dispuesto ahora a acometer incluso una reforma constitucional para apaciguar los ánimos.

El miércoles el llamado paro nacional, que comenzó de forma pacífica, con los manifestantes desfilando por primera vez frente al Palacio de la Moneda, derivó una vez más hacia un duros enfrentamientos con las fuerzas del orden, que utilizaron gases lacrimógenos y carros lanza-agua, a los que aquí conocen como "guanacos".

Piñera quiere abrir un proceso de diálogo antes de acometer reformas estructurales

Piñera ha anunciado su intención de abrir un proceso de diálogo con los ciudadanos a lo largo del país antes de emprender las reformas estructurales que reclaman para limar el modero neoliberal en salud, educación o pensiones, heredado de la dictadura de Pinochet y construir un sistema más justo.

La Fiscalía investiga 840 denuncias por presuntas violaciones de los Derechos Humanos.

Lo que comenzó como un acto de rebeldía tras la subida de cuatro centavos de dólar del precio del metro ha acabado por dinamitar la imagen de Chile en medio de un estallido social que ya ha dejado 20 muertos. A eso se suman más de 840 denuncias por presuntas violaciones institucionales de los derechos humanos en dos semanas de violencia, enfrentamientos y represión.

Hubo una nueva marcha multitudinaria no autorizada ante la sede de la Presidencia de Chile

La convocatoria fue por redes sociales para exigir demandas sociales, después de que este lunes se registrara otra jornada de violencia.

Tras once días de un estallido social sin precedentes en los 29 años de democracia, ninguna medida del gobierno de Sebastián Piñera ha logrado bajar la tensión en las calles, donde conviven un gran movimiento sin líder ni color político que reclama un país menos desigual, y otro numéricamente inferior, con un discurso antisistema, más radical, que ha originado destrozos millonarios en infraestructuras.

En esta vorágine de movilizaciones que se han replicado en el puerto de Valparaíso, donde se encuentra la sede del Congreso, y en Concepción, en el sur del país, entre otras regiones, el gobierno contabiliza hasta ahora 20 muertos y más de 9.000 detenidos desde el comienzo de las protestas el 18 de octubre.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, dijo este martes que desde el Gobierno perciben "un incremento" de esa ola más radical desde el lunes, tras un cambio de gabinete pedido a gritos en protestas y redes sociales, cuando pasaron de 21 a 89, los eventos graves distribuidos a lo largo y ancho del país", como incendios, saqueos y destrucción de edificios.

Karla Rubilar, la nueva ministra vocera, señaló el contraste entre los actos de extrema violencia de este lunes y la manifestación del viernes pasado que concentró a más de 1 millón de personas en la plaza Italia de Santiago, en un ambiente festivo y familiar.

Mientras tanto, entre las denuncias de violaciones de los derechos humanos durante la ola de protestas en Chile, el caso del joven gay Josué Maureira se ha convertido en uno de los más visibles. El joven estudiante de Medicina de 23 años, denunció haber sido golpeado hasta quedar inconsciente, vejado por su orientación sexual, nuevamente golpeado hasta romperle el tabique nasal,  violado con una porra, amenazado de muerte                 y encarcelado por supuestas agresiones a los agentes. Josué decidió denunciar a sus agresores públicamente.

Bachelet insta al diálogo y pide a los chilenos que protesten "de forma pacífica": ya son 11 los muertos por las movilizaciones

Bachelet pidió a los manifestantes que salgan a las calles "de forma pacífica" y a las autoridades que “se aseguren" de que el derecho a la libertad de expresión sea "respetado".

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, exhortó este lunes al diálogo en Chile, donde las protestas del fin de semana dejaron ya 11 muertos, y pidió a los manifestantes que salgan a la calle "de forma pacífica".

“Exhorto al gobierno a que trabaje con todos los sectores de la sociedad hacia soluciones que contribuyan a calmar la situación", dijo Bachelet, que es chilena, en un comunicado.

Las protestas en Chile estallaron el viernes, cuando se anunció una alza en el precio del pasaje del metro, pero muy rápidamente las manifestaciones derivaron en un furioso estallido social que denuncia la desigualdad social, las bajas pensiones o el alto precio de los servicios básicos, entre otros.

Bachelet pidió a los manifestantes que salgan a las calles "de forma pacífica" y a las autoridades que “se aseguren" de que el derecho a la libertad de expresión sea "respetado".

La responsable admitió que hay "acusaciones inquietantes del uso excesivo de la fuerza" por parte de las fuerzas del orden y pidió que todos los actos que han derivado en heridos y muertos sean objeto de "investigaciones independientes, imparciales y transparentes".

“También estoy alarmada por las denuncias de que a algunos detenidos se les habría denegado acceso a abogados, tal y como es su derecho, y que otros han sido maltratados en detención", citó, pidiendo a las autoridades a que actúen respetando "los estándares internacionales de derechos humanos".

El presidente chileno, Sebastián Piñera, declaró el domingo que su país estaba "en guerra". El estado de emergencia está en vigor en buena parte del país y en las últimas dos noches ha imperado un toque de queda.

"Cualquier aplicación del estado de emergencia debe ser excepcional y en base a la ley", opinó Bachelet.

En lo que parece ser una clara alusión a Piñera y las medidas decretadas por su gobierno, la Alta Comisionada consideró además que “el uso de una retórica inflamatoria solo servirá para agravar aún más la situación y se corre el riesgo de generar miedo en la población".

(AFP)

Al menos once personas murieron en Chile durante las protestas masivas

El presidente Sebastián Piñera dijo que estaban "en guerra contra un enemigo poderoso".

Con un transporte público limitado y gran parte del comercio cerrado, los habitantes de un militarizado Santiago de Chile enfrentaban este lunes su primer día laboral tras las violentas manifestaciones, saqueos e incendios que dejaron siete muertos este fin de semana.

Los 7,5 millones de habitantes de Santiago padecieron durante la madrugada su segundo toque de queda que se extendía hasta las 09H00 GMT, bajo un fuerte resguardo policial y militar que no fue suficiente para evitar decenas de saqueos e incendios en el comercio, enfrentamientos entre uniformados y manifestantes que dejaron barricadas, palos, piedras y carros de supermercados regados en las calles.

"Estamos en guerra contra un enemigo poderoso", declaró por su parte, el presidente Sebastián Piñera a periodistas durante la noche. El mandatario decretó estado de emergencia en Santiago y otras nueve de las 16 regiones del país, por los disturbios que protagonizaron el viernes estudiantes en estaciones del metro en rechazo al alza de la tarifa, medida que Piñera tuvo que suspender ante la fuerte presión social.

- Un lunes difícil -

Tras el turbulento fin de semana que dejó siete muertos y 1.500 detenidos, el transporte público es el mayor problema que los santiaguinos deberán sortear este lunes cuando salgan de sus casas hacia sus trabajos y estudios, luego que la empresa estatal del metro –-que transporta diariamente a cerca de tres millones de pasajeros-- sólo logró habilitar parcialmente la línea 1, una de las siete que cruzan la capital chilena.

"Mañana (lunes) será un día difícil", aseveró Piñera quien días antes de que estallara la crisis social, la peor desde el retorno de la democracia en 1990, se refirió a Chile como un "oasis" de estabilidad.

El subterráneo chileno había quedado totalmente inoperativo desde el viernes luego que 78 estaciones fueran destruidas dejando un daño económico superior a los 300 millones de dólares.

El metro estará apoyado por más de medio millar de autobuses públicos, municipales e interurbanos que se complementarán con taxis para copar las necesidades de transporte de los santiaguinos. Piñera solicitó a conductores privados colaborar en el traslado de la población.

En tanto, centros comerciales, tiendas del retail, supermercados y farmacias permanecerán cerrados, mientras que los bancos evaluarán la situación para abrir sus sucursales.

Las clases fueron suspendidas en 48 de las 52 comunas de Santiago y los hospitales se espera que funcionen con normalidad.

En el aeropuerto de Santiago se encontraban varados miles de pasajeros quienes pacientemente esperaban una solución a centenares de vuelos que fueron cancelados o reprogramados.

Los estudiantes llamaron a nuevas movilizaciones para el lunes, mientras 9.500 militares y policías se encuentran desplegados en las calles chilenas para evitar mayores desmanes.

Piñera envió un proyecto de ley para el congelamiento del precio del pasaje del metro a la Cámara de Diputados que lo aprobó este domingo. Se espera que el lunes, el Senado también lo apruebe para su posterior promulgación.

- Chalecos amarillos -

Tras iniciado el toque de queda, vecinos de varias comunas de Santiago se organizaron para evitar nuevos saqueos durante la madrugada del domingo. Armados con palos y con los chalecos amarillos que popularizaron manifestantes en Francia, defendieron sus hogares pero también los supermercados y tiendas de barrio que quedaron en pie y no fueron vandalizados.

"La idea fue organizarnos e identificarnos entre vecinos por eso nos pusimos los chalecos amarillos. Hubo algunos intentos de robo en el sector y por eso nos organizamos para defendernos", dijo Priscila, una vecina de la comuna de Macul (oriente de Santiago) al canal 24 horas.

Los vecinos realizaron rondas de vigilancia junto a policías y militares quienes les permitieron salir a las calles pese al toque de queda.

Si el detonante del conflicto fue el aumento de la tarifa del metro, las protestas se hicieron eco de otras reivindicaciones en una sociedad que incuba desde hace años un gran descontento, como un modelo económico cuyo  acceso a la salud y a la educación es prácticamente privado, con una alta desigualdad social, bajas pensiones y un alza de los servicios básicos.

AFP

Las protestas en Cataluña ponen a Pedro Sánchez bajo presión de la derecha a pocas semanas de las elecciones

A gritos de "Viva España" y "Todos somos catalanes", cientos de personas se concentraron a mediodía ante la sede del gobierno regional de Cataluña, en Barcelona.

A tres semanas de las elecciones españolas, el jefe de gobierno Pedro Sánchez recibía este domingo duras críticas de la derecha, que reclama medidas excepcionales en Cataluña, donde la tensión se redujo el sábado tras varias noches de enfrentamientos violentos entre activistas independentistas y fuerzas de seguridad.

A gritos de "Viva España" y "Todos somos catalanes", cientos de personas se concentraron a mediodía ante la sede del gobierno regional de Cataluña, en Barcelona, convocados por el dirigente del partido Ciudadanos (centroderecha neoliberal), el catalán Albert Rivera.

"Quiero un gobierno de mi país que defienda a todos los ciudadanos (...) de los que cortan carreteras, de los que aplauden la violencia", dijo Rivera, exigiendo a Sánchez el cese desde Madrid del presidente regional, el separatista Quim Torra.

Los violentos "son unos salvajes, no hay otra palabra (...) El gobierno tiene que actuar porque todo esto es una vergüenza", decía Roberto Salas, un jubilado.

Los disturbios en Cataluña reavivaron la presión de la derecha para intervenir la autonomía de esta región nororiental, como ya se hizo en 2017 tras el intento fallido de secesión.

- "Un gobierno sobrepasado" -

La condena, el lunes pasado, a penas de entre nueve y 13 años de prisión para nueve separatistas -políticos y activistas- implicados en esa tentativa encendió las calles de la región.

Después de años de protestas pacíficas, se vivieron escenas de violencia que dejaron unos 600 heridos. Entre ellos, un policía en "estado muy grave" y una manifestante en "estado crítico", según la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

"¿Qué más tiene que pasar en Cataluña para poner orden? (...) ¿Que incendien Barcelona? Ya lo hacen todas las noches", dijo en un acto en Toledo (centro) el líder del Partido Popular, segunda fuerza política del país, Pablo Casado.

"Se necesita un gobierno previsor de lo que pueda ocurrir, no un gobierno sobrepasado por los acontecimientos", insistió Casado.

En el otro lado, el presidente regional Torra reclamó el sábado a Sánchez una "negociación sin condiciones" para solucionar el conflicto.

Llegado al poder en junio de 2018 con una moción de censura al conservador Mariano Rajoy apoyada por los separatistas, el líder del PSOE declinó la propuesta y exigió a Torra que reconozca que la mitad de los catalanes no comparten su proyecto.

Según un sondeo del mismo gobierno regional realizado en julio, un 44% de los habitantes de Cataluña son favorables a la independencia y un 48,3% se oponen.

- Relativa calma -

Después de cinco noches con disturbios, especialmente virulentos el viernes, Cataluña se sosegó el fin de semana.

Este domingo, 2.700 personas según la policía acudieron a una tranquila manifestación frente a la delegación del gobierno español en Barcelona, altamente securizada, donde depositaron decenas de bolsas de basura.

El sábado marcó un punto de inflexión en la ola de protestas: de 182 personas atendidas el viernes, la cifra más alta de estos días, se pasó a 14 en toda la región.

En Barcelona, escenario de violentos enfrentamientos los cuatro días anteriores, solo se quemaron unas pocas barricadas tras una protesta en la que un cordón de independentistas pacifistas separó a los manifestantes más radicales de la línea policial.

"Los disturbios van a menos", reconoció el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Los incidentes empezaron el lunes con 10.000 personas bloqueando el aeropuerto de Barcelona y prosiguieron a partir del martes en el centro urbano y otras ciudades catalanas.

La noche del viernes, tras una manifestación pacífica de 525.000 personas, según la policía municipal, el centro de la ciudad vivió escenas de gran violencia entre jóvenes con el rostro tapado y policías antidisturbios, que emplearon gases lacrimógenos y un camión lanza agua.

El costo de los desperfectos ocasionados desde el lunes en Barcelona, la ciudad más turística de España, superan los 2,5 millones de euros, según el consistorio municipal.

Nacida de la frustración de una parte de la base independentista, dos años después de la tentativa de secesión de Cataluña de 2017, la violencia marca un punto de inflexión para el movimiento separatista que se jactaba de su naturaleza pacífica.

(AFP)

Medio millón de personas se manifestaron en Cataluña contra condena a los líderes independentistas

La manifestación era el punto álgido de la movilización contra la sentencia del Tribunal Supremo español, que el lunes impuso penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve líderes independentistas por el intento fallido de secesión de 2017.

Medio millón de personas se manifestaron este viernes en Barcelona, durante una huelga general convocada por los separatistas catalanes en la quinta jornada de protestas contras las pesadas penas de cárcel impuestas a sus líderes.

Escenario la víspera de fuertes enfrentamientos con la policía, todavía visibles en el asfalto quemado y los cristales rotos, el paseo de Gracia y sus alrededores quedaron inundados por una marea amarilla, roja y azul, los colores de la bandera independentista. Según la policía municipal, hubo unas 525.000 personas.

Bajo el lema "libertad", columnas de miles de separatistas habían llegado previamente a la ciudad, procedentes de cinco marchas de un centenar de kilómetros que habían partido el miércoles de otras tantas ciudades catalanas.

"Queremos que haya alguna negociación por parte de España" y se produzca un referéndum de autodeterminación, decía David Blanco, un agente comercial de 56 años que se había unido en el último tramo de la marcha.

"Llevamos muchos años reivindicando con mucha paciencia y queremos que esto sea el detonante para que la situación cambie", añadió.

La manifestación era el punto álgido de la movilización contra la sentencia del Tribunal Supremo español, que el lunes impuso penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve líderes independentistas por el intento fallido de secesión de 2017.

- Cataluña a medio gas -

Coincidió con una jornada de huelga general, que dejó sentirse en la ciudad más turística de España: poco tráfico rodado, servicios mínimos en transportes públicos y colegios y muchos comercios cerrados.

La basílica de la Sagrada Familia cerró sus puertas y el teatro del Liceo suspendió la ópera "Turandot" programada para la noche. La fábrica de automóviles SEAT, en las afueras de la ciudad, paró su producción.

En el aeropuerto se cancelaron 57 vuelos y numerosas carreteras quedaron cortadas, entre ellas la frontera terrestre con Francia.

Hasta el mundo del fútbol se vio afectado: el clásico Barça-Real Madrid, previsto en el Camp Nou el sábado 26 de octubre, será aplazado, anunció la federación.

"Queremos hablar, queremos votar, queremos decidir. A ver si nos escuchan. Si no, seguiremos aquí en la calle", dijo Elisenda Casadellà, estudiante de 22 años.

- Barricadas y cócteles molotov -

Pacíficas durante el día, por las noches las protestas de esta semana tomaron un cariz violento en Barcelona y otras ciudades, una novedad en el movimiento independentista.

Las tres últimas noches en Barcelona, cientos de jóvenes con las caras tapadas montaron barricadas ardiendo, se enfrentaron a la policía con cócteles molotov y ácido, e incluso la noche del jueves saquearon una sucursal bancaria y una tienda de ropa.

En total, 36 personas precisaron atención médica el jueves en Barcelona, según los servicios de emergencias.

"No habrá ningún espacio para la impunidad con los hechos vandálicos", advirtió el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, desde Bruselas. Desde el lunes hubo unos 110 detenidos en toda Cataluña, ocho en prisión preventiva, según el gobierno español.

Los incidentes arrancaron el mismo lunes, cuando unos 10.000 manifestantes bloquearon parcialmente el aeropuerto barcelonés, convocados por una plataforma, 'Tsunami Democrático', que está siendo investigada por la justicia española por posibles "delitos de terrorismo".

En un clima de tensión, con un helicóptero sobrevolando constantemente Barcelona, este viernes manifestantes radicales levantaron una barricada ardiendo junto a la jefatura de Policía Nacional, que cargó contra ellos.

"Soy catalana catalana, pero este proyecto independentista no lo comparto en absoluto. La gente se deja manipular, y la juventud más", protestaba Carmen Isern, una mujer de 75 años cuyos hijos sí estaban haciendo huelga este viernes.

La huelga fue criticada por diversas organizaciones patronales o de comerciantes, por su impacto en la economía catalana.

Los incidentes están causando "un grave daño a la reputación internacional de Cataluña", comentó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, matizando que "se puede visitar Barcelona con total normalidad", pues son "grupos reducidos los que provocan incidentes en momentos y lugares concretos".

La crisis en Cataluña se produce a pocas semanas de las elecciones legislativas del 10 de noviembre en España, y ha puesto bajo presión al presidente del gobierno socialista saliente, Pedro Sánchez, a quien la oposición de derecha le reclama medidas contundentes.

También está en aprietos el gobierno independentista catalán que por un lado alienta las protestas contra la sentencia pero por la otra envía a su policía autónoma, los Mossos d'Esquadra, a reprimir las actuaciones violentas con cargas y balas de espuma.

En el ojo del huracán, el presidente regional catalán Quim Torra propuso el jueves celebrar una nueva votación sobre la independencia durante su mandato en esta región fuertemente dividida sobre la cuestión.

(AFP)

Nuevas movilizaciones del separatismo en Cataluña tras condena a sus líderes

Durante las trifulcas del lunes, 131 personas recibieron asistencia médica, 115 de ellas en el aeropuerto y el resto en otras protestas por la región.

Los independentistas catalanes prosiguieron este martes con sus acciones de protesta, para denunciar la condena de varios de sus líderes a elevadas penas de cárcel por el Tribunal Supremo español.

Varias carreteras estaban cortadas en la región, entre ellas la autovía AP-7 que conecta Barcelona con Francia, a la altura de la ciudad de Gerona, un bastión independentista, indicaron las autoridades locales.

Algunas vías ferréas fueron también interrumpidas por los manifestantes, a la espera de nuevas instrucciones de la misteriosa organización "Tsunami democrático", que la víspera llamó en redes sociales y de mensajería instantánea a bloquear el aeropuerto.

Por la tarde, a partir de las 19H00 (17H00 GMT), estaban previstas concentraciones ante la delegación del gobierno en las cuatro principales ciudades catalanas, entre ellas Barcelona.

- "Un nuevo Hong Kong" -

Algunos de los activistas se habían tomado vacaciones para manifestarse, como Carles Navarro, un consultor de 49 años.

"Hacemos esto para causar la máxima molestia posible, que afecte a todo el mundo, a ver si se dan cuenta y se implican" en el conflicto, explicó.

Queriendo imitar a los manifestantes prodemocracia de Hong Kong, los independentistas -unos 10.000, según el gobierno español- acudieron el lunes en vehículos, transporte público o a pie para bloquear hasta bien entrada la noche los accesos a la terminal 1 del aeropuerto de Barcelona.

Durante horas se enzarzaron contra la policía que custodiaba el aeropuerto, que cargó en numerosas ocasiones contra ellos e hizo uso de balas de goma y de foam (espuma de poliuretano).

Más de cien vuelos fueron anulados, muchos viajeros no pudieron llegar y cientos se quedaron varados en la terminal toda la noche, según el gestor aeroportuario AENA. Otra cuarentena de vuelos fueron anulados para el martes sobre el millar previstos.

Durante las trifulcas del lunes, 131 personas recibieron asistencia médica, 115 de ellas en el aeropuerto y el resto en otras protestas por la región. Un manifestante resultó gravemente herido en un ojo, según fuentes sanitarias.

La movilización continúa con huelgas estudiantiles y varias marchas masivas por el territorio a partir del miércoles, que deben converger el viernes en Barcelona, coincidiendo ese día con una "huelga general". Organizan las marchas las asociaciones Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, impulsoras de las masivas protestas de los últimos años.

El exlíder de ANC, Jordi Sánchez, y el todavía presidente de Omnium, Jordi Cuixart, estaban entre los nueve independentistas condenados el lunes por sedición por el intento de secesión de Cataluña en 2017. Los jueces dictaron en su contra nueve años de cárcel.

- Horizonte de semilibertad -

Aparte de los 'Jordis', dos antiguos consejeros (ministros regionales) recibieron 10 años y medio; la expresidenta del Parlamento regional, 11 años y medio, y otros tres exconsejeros, 12 años por sedición agravada por malversación de fondos.

La peor parte se la llevó el ex número dos del gobierno separatista, Oriol Junqueras, con 13 años por sedición y malversación.

Tras la condena, la fiscalía lanzó una nueva orden de arresto basada en esos mismos delitos contra el expresidente regional Carles Puigdemont, quien huyó a Bélgica después del intento de secesión.

Los siete jueces del Supremo consideraron que habían sublevado a la población para impedir el acatamiento de las decisiones judiciales y la aplicación de la ley, cuando organizaron un referéndum de autodeterminación ilegal el 1 de octubre de 2017, seguido por una baldía declaración de secesión.

El gobierno socialista de Pedro Sánchez, que prepara las elecciones legislativas del 10 de noviembre, mostró mientras tanto firmeza ante los separatistas.

Las condenas serán cumplidas íntegramente, insistió Sánchez tras saberse la decisión. Y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió este martes que su gobierno no contempla "indulto alguno".

La ley prevé, sin embargo, la posibilidad de acordar permisos de salida en unos meses para los dos activistas.

La decisión está en manos de la administración penitenciaria que, en Cataluña, depende del gobierno regional, en manos de los separatistas.

- Batalla por la opinión pública -

La condena inició una guerra mediática entre el gobierno español y las autoridades regionales, que sostienen que fue un proceso político, con entrevistas y comparecencias de prensa para ganarse a la opinión pública.

El ministro español de Exteriores y próximo jefe de la diplomacia europea, el catalán Josep Borrell, denunció la "actitud totalitaria" del gobierno independentista, que "piensa que los catalanes son solo aquellos que siguen sus ideas".

Según un sondeo publicado en julio por un instituto dependiente del gobierno catalán, el 44% de los habitantes de la región eran favorables a la secesión, y el 48,3% estaban en contra.

"Resistimos, persistimos, y queremos ejercer nuestro derecho legítimo a la autodeterminación", insistió el presidente regional catalán, Quim Torra.

(AFP)

Tras una semana de caos y disturbios en Ecuador, miles de indígenas avanzaron este miércoles sobre la ciudad de Quito

Protestan contra los ajustes económicos que acordó el gobierno con el FMI y que encarecieron los combustibles.

Un río de manifestantes marchó este miércoles en dirección al centro de Quito, donde se encuentra la desocupada sede presidencial, mientras grupos menos numerosos de estudiantes y trabajadores se enfrentaban con la policía en las calles de la capital ecuatoriana. Los choques no alcanzaban a los indígenas, que a su paso recibían aplausos y bolsas de agua desde los balcones.

Un grupo ciudadano de unas 400 personas, convocado a través de las redes sociales, se movilizó en un sector comercial del norte de la capital ecuatoriana para pedir que cesen las protestas en el país.

Moreno sigue el minuto a minuto de la crisis desde Guayaquil, adonde trasladó la sede del gobierno el lunes ante el acoso de los indígenas que fueron llegando a Quito desde el interior. Las Fuerzas Armadas, movilizadas en el marco de un estado de excepción, se mantienen leales al gobierno. El presidente abrió la puerta del diálogo con la mediación de la ONU y la Iglesia católica.

Sin embargo, los indígenas que representan el 25% de la población ecuatoriana exigen como condición que el gobierno desista de eliminar los subsidios que condujeron al alza del precio del gasoil y la nafta hasta en 123%.  Moreno ofrece a cambio liberar más recursos para los indígenas afectados por el aumento generalizado de precios. La semana pasada el mandatario dio a conocer el lado más duro del ajuste acordado con el FMI, que también prevé reformas tributarias y laborales que afectan a los empleados públicos.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el expresidente, Rafael Correa, respondieron a Moreno que los acusó de querer aprovechar las protestas para desestabilizar su gobierno y derrocarlo. "Ayer salió el presidente Lenín Moreno a decir que lo que esta pasando allá (en Ecuador) es culpa mía, que yo muevo mis bigotes y tumbo gobiernos, así dice Lenín Moreno... yo estoy pensando qué próximo gobierno puedo tumbar", dijo Maduro.

Correa, sobre quien pesa una orden de captura en Ecuador, fue quien reclamó a inicios de la semana un adelanto electoral para resolver la crisis a la que se enfrenta su sucesor y antiguo aliado Lenín Moreno.

Manifestantes en Ecuador bloquearon carreteras en protesta a la suba de precios de combustibles

Mientras tanto, el Gobierno anunció la reanudación de las clases bajo el estado de excepción decretado para restablecer el orden.

El bloqueo de carreteras en la parte andina, con presencia de comunidades de indígenas y campesinos, se acentuaron este fin de semana en el marco de protestas que empezaron el miércoles, cuando el presidente Lenín Moreno anunció la cancelación de subsidios por 1.300 millones de dólares anuales.

La decisión del gobierno, en función de un acuerdo con el FMI que le permite disponer de créditos por 4.209 millones de dólares, dio paso a alzas de hasta 123 % en los precios de los combustibles más utilizados.

Moreno, en el cargo desde 2017, ha dicho que no le "tiembla la mano" para tomar decisiones con miras a "erradicar todas esas distorsiones" en la economía".

La medida está generando aumentos en el costo de los alimentos, por lo que las autoridades hacen "esfuerzos" para evitar la especulación mediante operativos de control de precios, informó el domingo el ministerio de Agricultura.

La cartera detalló alzas de un 10 % en precios referenciales para el comercio al por mayor de productos como el arroz, huevo y papa.

- Retención de uniformados -

Desde el jueves está en vigencia el estado de excepción por 60 días ordenado por Moreno para que las Fuerzas Armadas se movilicen para restablecer el orden, pero continuaron las manifestaciones, protagonizadas en principio por transportistas, estudiantes, trabajadores y opositores.

En un abierto desafío a la autoridad, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), la mayor organización de aborígenes, también declaró un "estado de excepción en todos los territorios indígenas" en rechazo a la supresión de subsidios y la explotación de minerales y petróleo.

"Militares y policías que se acerquen a territorios indígenas serán retenidos y sometidos a la justicia indígena (reconocida por la Constitución)", señaló la Conaie el domingo en un comunicado, sobre el cual las autoridades no se han pronunciado.

El gobierno nacional expresó que se "justifica" un aumento de hasta 10 centavos de dólar en la transportación urbana, resolución final que está a cargo de los municipios. En Quito el pasaje cuesta 25 centavos. Para el servicio interprovincial el Ejecutivo dispuso alzas de un 30 %.

Las protestas en Ecuador, cuya economía dolarizada afronta serios problemas de iliquidez y un alto endeudamiento, dejaban 59 uniformados heridos y 379 manifestantes detenidos, según un balance consolidado del viernes. El Servicio de Gestión de Riesgos había reportado a su vez 14 civiles heridos.

Antes de 2007, el país petrolero sufrió casi una década de su mayor inestabilidad política y protestas sociales dieron paso al derrocamiento de tres presidentes, dos de los cuales intentaron ajustes económicos.

Otros organismos multilaterales también entregarán 6.070 millones de dólares en préstamos a la administración de Moreno, que por su parte ha emitido bonos por más de 10.000 millones de dólares.

La deuda externa pública de Ecuador subió en 47 % en el actual gobierno (a 39.491 millones de dólares, 36,2 % del PIB).

AFP