El investigador de CLAES habló de su evaluación de la conferencia de Glasgow sobre el clima, el aumento de la temperatura del planeta tierra, los compromisos asumidos en la conferencia sobre el clima, los compromisos de Uruguay en la reducción de emisiones de metano y la incidencia de la ganadería en las emisiones de metano. También criticó la actitud de los líderes en la conferencia de la ONU.
Evaluación de la conferencia de la ONU sobre el clima
Esta es la cumbre 26 por lo tanto lo que se está discutiendo esta semana hay que verlo en la secuencia de las 25 cumbres anteriores en un proceso que se inicia a inicios de la década del 90’ cuando se firmó la convenció marco en cambio climático que es la que rige eso.
Si tomamos el promedio de la temperatura del planeta Tierra ya en la actualidad estamos 1.2º por encima de los indicadores previos a la Revolución Industrial. Si tomamos todos los objetivos que se han hecho en las negociaciones del cambio climático, el objetivo de esas negociaciones es ir al 1.5º de aumento de la temperatura del Planeta Tierra.
Hay una discusión si va ser 1.5 o 2 grados para finales del siglo, pero ya aumentamos 1.2º entonces el margen que nos quedan son tres décimas de grado. Esto tiene implicaciones para Uruguay y muchos países. Por ejemplo lo de los hidrocarburos que están debajo del suelo no tiene sentido sacarlos y quemarlos porque si los quemamos se va violar esta meta. De la misma manera para el carbón tampoco tiene sentido seguirlo quemando. Ahí aparecen las disputas con los países petroleros o con China que es un gran consumidor de carbón. Si sumo y evalúo todas las promesas que se han hecho hasta ayer, el escenario que hay en una evaluación que tiene unas horas es de 2.1º, que son promesas no vinculadas, eso incluye las que firmó Uruguay, la de forestación y la de metano. Ya estamos pasados. Si yo me olvido de las que habían firmado hasta ayer y tomo como vienen trabajando los gobiernos, en los últimos años la situación es de una proyección de 2.7º. Si todo sigue como está cumpliendo a medias los acuerdos.
Una noticia salió que alrededor de 40 países presentan datos no justificados o modificados o manipulados en sus informes en sus inventarios de gases climáticos. Más de 40 países eso significa aumentar 10 % más las emisiones globales, haciendo maniobras y trampas con los inventarios. Tenés países como Indonesia que infla la capacidad de sus bosques en absorber carbono, eso es un problema para América del Sur porque en América del Sur hay mucha controversia cómo se evalúa la absorción de gases invernaderos de sus bosques, es uno de los argumentos que usó Uruguay. Hay manipulaciones como la de Australia, que dejó de contabilizar los incendios forestales y esto explica esta situación. Cuando uno ve lo que sucede en la convención del cambio climático la práctica de los países nos lleva al escenario de 2.7º, implica serios problemas para el sector agropecuario, picos de olas de calor, sequías, no es la imagen apocalíptica que repentinamente desaparecerá la humanidad, pero sino que en millones de años el mundo sufrirá.
Una de las principales del gas invernadero, los países que queman combustible fósiles, los combustibles fósiles tienen subsidios por un valor de 11 millones de dólares por minuto. Mi preocupación del lado de Uruguay es que nuestra clase política no ve esta problemática y cuando se la plantea deja en evidencia que no la entiende y se reacciona para el lado que no es el problema. Nuestro discurso doméstico es de que eso no es importante.
El discurso de los voceros del lado del herrerismo y del Partido Colorado es que esto no es un problema porque no debe tocarse la ganadería uruguaya, pero a su vez si uno analiza esos argumentos se enganchan con los de gobiernos anteriores ahí hay varias falacias que hay que aclarar. Primero el argumento que son procesos biológicos los que ocurren en el suelo uruguayo, sí lo son, pero también lo son las de ganado estabulado en feedlot también son biológicos.
Hay un negacionismo de muchos países de América del Sur por la incidencia agropecuaria. En segundo lugar viene la del sector petrolero donde hay pérdidas en el manejo. Se pueden reducir al 50 % económicamente, de forma viable y con la tecnología actual, en el sector agropecuario solo un 6 %.
El discurso del anterior y actual gobierno es la de la intensificación agropecuaria. El informe uruguayo de emisiones de gases invernaderos pone sus emisiones de gases en relación al PBI. Ahí se genera una paradoja que el PBI crece y Uruguay justifica emitir más gases. Es ese tipo de discusión que hay que hacer.
A un proceso muy lento. Hay preguntas que hay que comenzar a debatir en Uruguay. Otra paradoja que tenemos en Glasgow a la ministra Arbeleche, hizo un discurso muy ecológico, yo se lo firmo, pero nada de eso sucede hoy en Uruguay. Hay que empezar a discutir y fortalecer los procesos de recambios por ejemplo hacia la agroecología. De hecho, el actual Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, es hostil a la producción orgánica. Uruguay ya tiene un gran rubro en la producción orgánica que tendría que potenciarlo. Esto implica de dejar de fortalecer al Ministerio de Ambiente. Además, la ministra Arbeleche presentaron en la rendición de cuenta un impuesto al carbono, si vamos hacer a atender la emergencia climática y con soluciones de fondo, ustedes ven la propuesta al impuesto al carbono y solo tributan las naftas, desaparecen los otros combustibles fósiles como si no emitieran gases invernaderos. Mucho de los países del sur que gran parte del cambio climático se debe a la industrialización de países del norte. Es cierto, pero todo es depende de quién cómo mida. Si mido per cápita emitimos más que los alemanes.
No hay santos con este cuento. Países que dicen que el hidrógeno es verde, pero mucha energía que consume requiere una gran infraestructura y consume mucha agua.



